Reforma de la ley de calefacción: el Bundestag aprueba la "escalera biológica" en lugar de la regla del 65 por ciento
Berlín, 10 de julio de 2026
Prométhée / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0
Summary
El Bundestag y el Bundesrat deben aprobar en las próximas semanas la nueva Ley de Modernización de Edificios y, con ello, eliminar la controvertida regla del 65 por ciento de la ley de calefacción del anterior gobierno de la Ampel. En el futuro se podrá volver a instalar calefacción nueva de gas y petróleo, siempre que a partir de 2029 utilicen de forma progresiva combustibles climáticamente neutros.
Berlín, 10 de julio de 2026
El Bundestag y el Bundesrat deben aprobar en las próximas semanas una nueva Ley de Modernización de Edificios, que sustituye la regla del 65 por ciento de la actual ley de calefacción y que en el futuro también permitirá la instalación de calefacción nueva de gas y petróleo, siempre que estas utilicen de forma progresiva combustibles climáticamente neutros.
El Gobierno federal impulsa la reforma del derecho de la calefacción. Según la voluntad de la coalición de CDU, CSU y SPD, el Bundestag y el Bundesrat deben aprobar en las próximas semanas la nueva Ley de Modernización de Edificios. Esta sustituye en su núcleo la Ley de Energía de los Edificios aprobada en 2023 bajo el gobierno de la Ampel y cumple así una exigencia central del acuerdo de coalición: „Wir werden das Heizungsgesetz abschaffen“.
En el centro de la regulación anterior estaba la llamada regla del 65 por ciento. Esta preveía que cada calefacción nueva instalada debía funcionar con un 65 por ciento de energías renovables. Esta disposición, que desde su entrada en vigor en 2024 se aplicó inicialmente a las nuevas construcciones en zonas de nueva edificación, fue criticada por ser complicada y excesivamente detallada. Con la nueva ley, el artículo 71 con los „Anforderungen an eine Heizungsanlage“ debe desaparecer sin sustitución.
Núcleo de la reforma: eliminación de la regla del 65 por ciento
La ministra de Economía, Katherina Reiche (CDU), había dejado claro en el Bundestag que el Gobierno federal quería sustituir los „Heizungszwänge“ por apertura tecnológica. En referencia a las regulaciones vigentes había hablado de un „Zwang zur Wärmepumpe“. El borrador formula el objetivo así: „Der Eigentümer hat wieder Entscheidungsfreiheit, welche Heizungsoption er wählen möchte“. También la Unión había exigido en su programa electoral: „Mit dem bürokratischen Reinregieren in den Heizungskeller muss Schluss sein“.
En concreto, la reforma significa lo siguiente: además de bombas de calor, conexiones a calefacción urbana, modelos híbridos o calderas de biomasa, también se podrá seguir instalando calefacción nueva de gas y petróleo. El requisito es que a partir del 1 de enero de 2029 utilicen una proporción creciente de combustibles neutros en CO₂, como el biometano. Está prevista una „escalera biológica“ (Bio-Treppe), que prevé cuotas progresivamente más altas.
La „escalera biológica“ en detalle
La experta en clima de BUND, Tina Löffelsend, explicó las etapas en detalle: a partir de enero de 2029 se deberá utilizar al menos un 10 por ciento de combustibles climáticamente neutros, a partir de enero de 2030 al menos un 15 por ciento, a partir de enero de 2035 al menos un 30 por ciento y a partir de enero de 2040 al menos un 60 por ciento. Para el año 2045 está prevista finalmente una cuota del 100 por ciento, como quiere regular el Gobierno federal en una ley aparte hasta principios de diciembre: „2045 müssen es dann schon 100 Prozent sein“.
En paralelo a la escalera biológica, a partir de 2028 se introducirá una „cuota de gas verde“ para las calefacciones existentes. Hasta que se alcance el objetivo de combustibles climáticamente neutros, seguirán aumentando también los impuestos sobre el CO₂ de la parte fósil de los combustibles de calefacción. Sin embargo, en el nuevo borrador desaparece la disposición según la cual las calderas no podrán seguir funcionando con combustibles fósiles a partir de 2045.
Reparto de costes entre inquilinos y propietarios
La reforma prevé además un reparto de los costes previsiblemente crecientes entre propietarios e inquilinos. El trasfondo es que los inquilinos deben asumir los costes de calefacción, independientemente de lo cara que resulte a largo plazo la opción de calefacción elegida. Para que ni inquilinos ni propietarios sean castigados por igual por aferrarse a una calefacción de gas, algunos propietarios obtienen la posibilidad de repercutir la mayor parte de los costes a los inquilinos, aunque para ello deben cumplir toda una serie de requisitos.
La asociación de cabildeo Haus & Grund criticó duramente este reparto de costes previsto. Poco antes del final se introdujo por tanto una cláusula de hardship en la ley, que bajo ciertos requisitos permite un reparto de costes diferente en favor del propietario. Los observadores valoran esto como una reacción a las持续的 críticas del lobby de propietarios.
La Comisión de Economía y Energía ya ha aprobado la modificación de la Ley de Modernización de Edificios. Con ello queda libre el camino para la tramitación parlamentaria en el Bundestag y el Bundesrat. La reforma se considera un proyecto político central de la coalición negro-roja y se vincula al largo debate en torno a la regulación anterior, impulsada sobre todo por Robert Habeck (Verdes) como entonces ministro de Economía.
Críticas de organizaciones ambientales y advertencias constitucionales
La reforma es muy controvertida. Organizaciones ambientales como la Deutsche Umwelthilfe ya han calificado el nuevo proyecto de ley como constitucionalmente „höchst zweifelhaft“. Remiten a una sentencia trascendental del Tribunal Constitucional Federal del año 2021, que en esencia estableció: Einschneidende Schritte zur Senkung von CO₂-Emissionen dürfen nicht zulasten der jungen Generation auf die lange Bank geschoben werden. Los críticos temen una „brecha climática“ inminente, porque las nuevas regulaciones hacen más difícil alcanzar los objetivos de reducción de emisiones de CO₂ nocivas para el clima.
Tina Löffelsend, de BUND, formuló la crítica así: „Die Hitzewellen dieses Sommers sind ein weiterer Weckruf für mehr Klimaschutz“. Sin embargo, con la Ley de Modernización de Edificios, el Gobierno federal sigue avivando con fuerza la crisis climática. También se critica que el propio Gobierno federal quiera aprobar una ley sin conocer los costes y la disponibilidad de los gases „verdes“.
Muchas asociaciones advierten de una „trampa de costes“ con las nuevas calefacciones de gas. A largo plazo amenazan costes más altos debido al aumento de los precios del CO₂ y de las tarifas de la red de gas. El sector del calor es considerado desde hace tiempo un „Sorgenkind“ en materia de protección del clima, porque una gran parte de las calefacciones alemanas sigue funcionando con combustibles fósiles y la expansión del calor renovable avanza con lentitud.
Perspectiva de las deliberaciones parlamentarias
Alemania se ha fijado el objetivo de tener una economía climáticamente neutra a partir de 2045. Si la reforma es compatible con este objetivo lo mostrará el desarrollo del debate político y jurídico. Está claro que la reforma tendrá consecuencias de gran alcance no solo en política climática, sino también en derecho de arrendamientos y en política de consumidores.
La noticia sobre el proyecto de ley se emitió el 10.07.2026 en el programa Deutschlandfunk. La aprobación definitiva por parte del Bundestag y el Bundesrat se considera probable, ya que las fracciones gubernamentales disponen allí de las mayorías necesarias. Sin embargo, los observadores esperan demandas judiciales y un intenso debate público en las próximas semanas.
Questions & Answers
¿Qué prevé la nueva Ley de Modernización de Edificios?
La ley debe eliminar la regla del 65 por ciento de la actual ley de calefacción y en el futuro también permitir la instalación de calefacción nueva de gas y petróleo, siempre que a partir de 2029 utilice de forma progresiva una cuota creciente de combustibles neutros en CO₂, como el biometano (la llamada „escalera biológica“).
¿Qué cuotas prevé la „escalera biológica“ hasta 2045?
A partir de 2029 se deberá utilizar al menos un 10 por ciento de combustibles climáticamente neutros, a partir de 2030 al menos un 15 por ciento, a partir de 2035 al menos un 30 por ciento, a partir de 2040 al menos un 60 por ciento y finalmente en 2045 el 100 por ciento.
¿Por qué critican las organizaciones ambientales la reforma?
La Deutsche Umwelthilfe considera el proyecto constitucionalmente „höchst zweifelhaft“ y remite a una sentencia del Tribunal Constitucional Federal de 2021, según la cual las medidas drásticas de reducción de CO₂ no pueden aplazarse a costa de las jóvenes generaciones.
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