Singapur, 30 de mayo de 2026

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, exigió este sábado a los aliados asiáticos de Washington que incrementen sus presupuestos de defensa hasta el 3,5% de su Producto Interno Bruto (PIB), durante su intervención en el foro de seguridad Diálogo Shangri-La celebrado en Singapur.

Un nuevo umbral de gasto militar para los aliados

Hegseth fue directo en su mensaje a las naciones socias. Afirmó que la era en la que Estados Unidos financiaba la protección de países prósperos ha terminado. "Die Ära, in der die Vereinigten Staaten die Verteidigung wohlhabender Nationen subventionieren, ist vorbei", sentenció el jefe del Pentágono ante cientos de ministros, militares y expertos reunidos en la ciudad-Estado asiática.

El secretario de Defensa detalló que Washington espera que sus socios destinen aproximadamente el 3,5% de su PIB a sus fuerzas armadas. Esta cifra representa un aumento considerable respecto a las metas anteriores de la OTAN y supone una presión directa sobre las economías de la región del Indopacífico. Hegseth justificó la exigencia con una frase contundente: "Wir brauchen nicht mehr Konferenzen, wir brauchen mehr Kampfkraft".

En un llamado a la acción que resonó en todo el recinto, el funcionario estadounidense instó a pasar de las palabras a los hechos. Refiriéndose al mismo foro que lo acogía, añadió: "Weniger Shangri-La, mehr Schiffe, mehr U-Boote". El Diálogo Shangri-La reúne anualmente a los principales responsables de defensa para debatir las crisis y amenazas globales, pero para Hegseth, la prioridad debe ser el poder naval tangible.

Para respaldar su exigencia, Hegseth reveló los planes de inversión de su propio país. Estados Unidos se propone invertir alrededor de 1,5 billones de dólares en su aparato militar, al tiempo que pone fin a lo que calificó como la subvención de la defensa de aliados acaudalados. En este nuevo paradigma, afirmó, Estados Unidos necesita "Partner, keine Protektorate".

Relaciones con China: entre la firmeza y la moderación

El discurso de Hegseth dedicó una atención especial a la relación con Pekín, apenas dos semanas después de una cumbre directa entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder chino, Xi Jinping. El secretario describió el estado de los vínculos bilaterales con un optimismo inusual. "Die Beziehungen zwischen den Vereinigten Staaten und China seien besser als seit vielen Jahren", declaró.

El tono general hacia la potencia asiática fue definido por los analistas como menos confrontativo que en ocasiones anteriores. Hegseth afirmó que la administración Trump busca "stabilen Frieden, fairen Handel und respektvolle Beziehungen" con Pekín. El objetivo estratégico de Washington, explicó, es un orden en el que "kein Staat, einschließlich China, seine Hegemonie durchsetzen kann".

A pesar de la retórica conciliadora, Hegseth no dejó de señalar la "acumulación militar histórica" de China y reafirmó la estrategia estadounidense de "disuasión por negación" a lo largo de la primera cadena de islas, un concepto ampliamente interpretado como un contrapeso al Ejército Popular de Liberación en un posible conflicto en el estrecho de Taiwán. Sin embargo, el secretario evitó mencionar explícitamente la cuestión de Taiwán, que Pekín considera una "línea roja" en las relaciones bilaterales.

Sobre la isla, Hegseth se limitó a señalar que las relaciones de Estados Unidos con Taipéi no han cambiado, pero que cualquier decisión sobre futuras ventas de armas recae en el presidente Trump. Esta postura se alinea con las declaraciones previas del mandatario, quien tras la cumbre con Xi habló de conversaciones comerciales "fantásticas" y sugirió que la venta de armamento a Taiwán podría usarse como moneda de cambio en las negociaciones con Pekín.

El secretario también lanzó una advertencia sobre los riesgos de una escalada militar en la región. "Selbst ein begrenzter nuklearer Schlagabtausch wäre für die Region katastrophal", se hizo eco en el foro. Asimismo, subrayó que Estados Unidos no busca una "unnötigen Konfrontation in der Region", sino un equilibrio de poder duradero que funcione tanto para los estadounidenses como para sus aliados.

Pragmatismo sin "drama ni moralismo"

Hegseth delineó una doctrina de pragmatismo en las relaciones internacionales, especialmente en el manejo de las diferencias con otras potencias. "Wenn unsere Interessen auseinandergehen, passen wir uns pragmatisch an – ohne Drama oder Moralisieren", explicó. Acto seguido, lanzó una pulla a los socios transatlánticos: "Ich denke, Westeuropa könnte sich daran ein Beispiel nehmen".

El mensaje a los aliados europeos fue una extensión de la exigencia de una mayor carga en el gasto de defensa. Hegseth reiteró la postura de la Casa Blanca de buscar un reparto más equitativo de los costes de la seguridad colectiva. La advertencia fue clara: la "Freifahrt auf Kosten der Großzügigkeit der amerikanischen Steuerzahler" se ha acabado.

El jefe del Pentágono expresó su deseo de mantener un diálogo respetuoso con China y lamentó la ausencia del ministro de Defensa chino, Dong Jun, en la conferencia por segundo año consecutivo. "Ich wünschte, mein Amtskollege wäre auf dieser Konferenz, aber ich freue mich auf andere Möglichkeiten, bei denen wir uns begegnen können", declaró. En lugar del ministro, Pekín envió una delegación de expertos militares y académicos.

Reacciones encontradas en la sala

Las palabras de Hegseth generaron un abanico de reacciones entre los delegados presentes. Desde la perspectiva china, el discurso fue recibido con una mezcla de reconocimiento y escepticismo. Da Wei, director del Centro de Estrategia y Seguridad Internacional de la Universidad de Tsinghua en Pekín y miembro de la delegación china, consideró que las declaraciones de este año fueron "viel moderater" que en ediciones anteriores.

No obstante, el académico chino también calificó la intervención de "ironisch". Planteó una pregunta retórica al auditorio: "Jeder im Raum muss gedacht haben: Wer ist denn hier ein Hegemon?". Para Da Wei, la respuesta era evidente a la luz de las acciones de Estados Unidos en Irán y Venezuela.

En el otro extremo del espectro político estadounidense, la crítica también se hizo sentir. La senadora demócrata Tammy Duckworth, una voz habitualmente crítica con la administración Trump y presente en la delegación, se mostró preocupada por lo que interpretó como un tono excesivamente contemporizador. "Ich bin etwas verstört", confesó la legisladora.

Duckworth expresó su temor de que la atención de la Casa Blanca esté desviándose de una región prioritaria. "Ich habe die Sorge, dass diese Regierung von Kriegen abgelenkt ist, die sie in anderen Teilen der Welt angefangen hat, auf Kosten unseres Engagements hier im Indopazifik-Raum", añadió la senadora, en una clara referencia a otros frentes abiertos en la política exterior estadounidense.

La cumbre Trump-Xi como telón de fondo

El discurso de Hegseth fue observado como un barómetro de los resultados de la reciente cumbre entre los presidentes Trump y Xi Jinping. Según el secretario, las conversaciones directas entre ambos mandatarios, celebradas apenas dos semanas antes, sentaron las bases para una "konstruktive Beziehung strategischer Stabilität".