Trump reclama el control del estrecho de Ormuz – Teherán amenaza con una escalada
Washington, 13 de julio de 2026
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Summary
El presidente estadounidense Donald Trump ha anunciado su intención de asumir el control sobre el estratégico estrecho de Ormuz y cobrar por ello. Irán rechazó de inmediato la pretensión y advirtió que no se tolerará una intervención estadounidense "bajo ninguna circunstancia". De este modo, el acuerdo marco firmado en junio, que debía conducir a un pacto de paz en un plazo de 60 días, se ve sometido a una presión aún mayor.
Washington, 13 de julio de 2026
El presidente estadounidense Donald Trump anunció el lunes en la cadena Fox News que EE. UU. quiere asumir el control del estrecho de Ormuz y recibir un pago por proteger ese paso marítimo; Irán rechazó de inmediato la pretensión y amenazó con una escalada.
El anuncio de Trump en la televisión estadounidense
Trump habló el lunes en la cadena Fox News de una toma del estrecho. "Vamos a asumir el control del estrecho", dijo el presidente. Al mismo tiempo dejó claro que EE. UU. debería ser compensado por ese papel: "Nos pagarán por custodiarlo", afirmó Trump. Aseguró que Estados Unidos se convertirá así en el "ángel guardián del estrecho de Ormuz".
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo y está considerado como una de las vías marítimas más importantes del mundo. Por él circula una parte considerable del comercio mundial de petróleo y gas. Según las palabras de Trump, se trata de un cuello de botella geoestratégico cuyo control es, desde el punto de vista de Washington, de vital importancia. Los estados ribereños, Irán y Omán, tienen su propio interés económico, ya que los llamados "servicios marítimos", como el despliegue de buques de practicaje, deben ser remunerados.
El destino del acuerdo marco
Irán reaccionó con dureza al anuncio. Un portavoz del mando militar iraní declaró en un mensaje en vídeo que Teherán no permitirá "bajo ninguna circunstancia" una intervención de EE. UU. en el estratégico estrecho. Cualquier cooperación de los estados del Golfo con Washington será considerada además un "acto de guerra". También el Ministerio de Exteriores iraní tomó posición: "Cada vez que la otra parte no ha cumplido sus compromisos, nosotros tampoco hemos cumplido los nuestros", declaró el lunes ante periodistas en Teherán el portavoz Esmail Baghaei.
El trasfondo de las tensiones es un acuerdo marco que EE. UU. e Irán firmaron a mediados de junio. Debía conducir en un plazo de 60 días a un tratado de paz. En los 30 días posteriores a la firma de un acuerdo de paz definitivo, las previsiones contemplan pasos concretos, entre ellos un programa de reconstrucción de 300.000 millones de dólares, la liberación de activos congelados en el extranjero, el levantamiento gradual de las sanciones estadounidenses y la autorización del comercio petrolero. Estos puntos refuerzan, según observadores, la posición de la dirigencia iraní y muestran la poderosa palanca que Teherán tiene en su mano con la perturbación del tráfico marítimo.
Estados ribereños e intereses económicos
El acuerdo preveía además que los estados ribereños, Irán y Omán, negociaran "sobre la futura administración y los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz". Esa formulación sugiere que, según el acuerdo de transición, el control del estrecho debe permanecer en realidad en manos de los estados ribereños. Irán considera el control del estrecho de Ormuz, según un análisis del Critical Threats Project (CTP), un objetivo estratégico clave. La dirigencia en Teherán opina que un fin de la guerra sin el control del estrecho constituiría una grave derrota estratégica. El CTP es operado por los think tanks con sede en Washington Institute for the Study of War (ISW) y American Enterprise Institute.
Trump anunció además su intención de reimponer el bloqueo naval contra los puertos iraníes. Con ello se agrava considerablemente el tono entre ambos países. Políticos de seguridad tanto republicanos como demócratas en EE. UU. observan la situación con preocupación; expertos alemanes en política de seguridad ya advierten de posibles atentados iraníes. Los países del E3 –Reino Unido, Francia y Alemania– condenaron los ataques iraníes como "ataques ruines" y exigieron una desescalada inmediata. Johann Wadephul insistió en mantener conversaciones directas entre Washington y Teherán.
Riesgos militares y gestos amenazantes
El experto israelí en Irán Danny Citrinowicz señaló en un artículo de opinión publicado en el diario "Israel Hayom" que la nueva dirigencia iraní es consciente de que frente a EE. UU. se requiere cierto grado de pragmatismo. Al mismo tiempo, la dirigencia "actúa con más pragmatismo en la gestión de la crisis, pero no es ideológicamente más moderada", escribió Citrinowicz. Queda por ver si Teherán continuará con la línea de confrontación o buscará el camino de vuelta a la mesa de negociaciones.
Los ataques aéreos estadounidenses de las últimas semanas no han bastado, según la evaluación de expertos en seguridad, para "doblegar" a Irán. Al mismo tiempo, Irán ha informado en los últimos días de nuevos ataques estadounidenses en el suroeste del país. Así, los Guardianes de la Revolución iraníes dispararon, según fuentes de la región, contra un portacontenedores que el fin de semana intentaba cruzar el estrecho a lo largo de la costa de Omán y había apagado sus dispositivos de localización. El domingo se registraron en el estrecho de Ormuz solo seis tránsitos oficiales de buques, una clara señal de la tensa situación de seguridad.
Reacciones internacionales y perspectivas
La UE lanzó entretanto una iniciativa de ayuda a Gaza de casi 900 millones de euros. Debe contribuir a amortiguar las consecuencias humanitarias del conflicto en la región. En Alemania se impulsó a la vez un debate sobre posibles sanciones de la UE contra Israel, aunque el Gobierno federal frenó esa discusión. La dirigencia iraní subrayó en paralelo que desea evitar una nueva "escalada" con EE. UU., aunque sin apartarse de sus exigencias máximas.
Si Trump cumpliera su amenaza e intentara imponer militarmente el control del estrecho, un enfrentamiento naval directo con los Guardianes de la Revolución iraníes sería casi inevitable. Irán dispone de lanchas rápidas, minas marinas y misiles antibuque con los que podría perturbar gravemente el tráfico marítimo. Ese paso haría además subir aún más los precios del petróleo y del gas en los mercados mundiales y gravaría a una economía mundial ya de por sí frágil.
Los próximos días se consideran decisivos. Observadores en Washington y Teherán interpretan las declaraciones mutuas como táctica negociadora, pero también ven en ellas el riesgo de una escalada incontrolada. El plazo de 60 días acordado en el acuerdo marco está corriendo, y un fracaso de las negociaciones no solo convertiría al estrecho de Ormuz en un foco permanente de crisis, sino que desestabilizaría aún más todo Oriente Próximo.El propio Trump declaró el lunes: "Mantendremos el estrecho y probablemente lo controlaremos". Al mismo tiempo añadió: "Por otra parte, solo se puede 'mantener' lo que ya se tiene". Con ello dejó abierto en qué medida EE. UU. ya ejerce de facto el control o aún tendría que imponerse. Observadores internacionales valoran esas declaraciones como un intento de aumentar la presión sobre Teherán sin romper del todo las negociaciones.
Questions & Answers
¿Qué ha anunciado Trump sobre el estrecho de Ormuz?
El presidente estadounidense Donald Trump anunció el lunes en la cadena Fox News que EE. UU. quiere asumir el control del estrecho y recibir un pago por su protección. Calificó a Estados Unidos como el futuro "ángel guardián" del estrecho de Ormuz.
¿Cómo reacciona Irán a los planes estadounidenses?
Un portavoz del mando militar iraní declaró en un mensaje en vídeo que Teherán no permitirá "bajo ninguna circunstancia" una intervención de EE. UU. en el estratégico estrecho. Irán considera además "acto de guerra" cualquier cooperación de los estados del Golfo con Washington.
¿Qué prevé el acuerdo marco entre EE. UU. e Irán?
EE. UU. e Irán habían firmado a mediados de junio un acuerdo marco que debía conducir a un tratado de paz en un plazo de 60 días. Prevé, entre otros puntos, un programa de reconstrucción de 300.000 millones de dólares, la liberación de activos extranjeros congelados, el levantamiento gradual de las sanciones estadounidenses y negociaciones entre Irán y Omán sobre la futura administración del estrecho.
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