Washington, 27 de agosto de 2026

Un tribunal militar de Estados Unidos ha programado, tras años de retrasos, un nuevo juicio contra Khalid Sheikh Mohammed y dos coacusados por los atentados del 11 de septiembre de 2001 para principios de 2028.

El caso se considera uno de los juicios penales más costosos y políticamente sensibles de la historia de la justicia estadounidense. En septiembre de 2001, cerca de 3.000 personas murieron en el peor atentado terrorista ocurrido hasta entonces en Estados Unidos. La acusación atribuye al principal acusado un papel central en la planificación de los ataques coordinados contra el World Trade Center y el Pentágono.

Los procedimientos contra Khalid Sheikh Mohammed se llevan a cabo en la base naval de Guantánamo, en Cuba. Allí, el gobierno de Estados Unidos bajo George W. Bush había mantenido detenidos a los prisioneros bajo la sospecha de planificación de atentados terroristas. La defensa argumenta desde hace años que los interrogatorios de la CIA, con participación de personal de inteligencia, habrían contaminado las declaraciones de los acusados y que pruebas fundamentales habrían sido puestas a disposición solo con grandes retrasos.

Antecedentes: la base de Guantánamo como sede del juicio

El año pasado, la comisión militar competente rechazó una propuesta de acuerdo que contemplaba cadena perpetua a cambio de confesiones y la renuncia a la pena de muerte. Según la fiscalía, la búsqueda de un compromiso, sin embargo, no habría fracasado definitivamente; las conversaciones sobre posibles condiciones continúan. La defensa también había rechazado la oferta e insistido en su demanda de acceso completo a las pruebas.

Los aplazamientos del procedimiento son valorados de manera distinta por ambas partes. Mientras la fiscalía apunta a la complejidad del acervo probatorio y a los requisitos de seguridad, la defensa habla de una táctica deliberada de demora. Varios observadores civiles y militares en retiro han descrito el procedimiento como disfuncional a lo largo de los años y han reclamado reformas a la jurisdicción militar.

Cuestiones procesales y acervo probatorio

Las próximas audiencias deberán comenzar una vez que se aclaren definitivamente las normas procesales para la admisión de las declaraciones obtenidas, según se sospecha, bajo tortura. Ya están programadas varias audiencias, entre ellas procedimientos sobre la admisibilidad de ciertas pruebas y sobre el rol de ex miembros de la CIA como testigos. La defensa también ha solicitado incorporar peritajes psiquiátricos sobre la capacidad procesal de sus representados.

Paralelamente al proceso militar, continúan las demandas civiles de familiares de las víctimas contra el Estado pakistaní y contra bancos sospechosos de haber transferido fondos para los atentados. Algunos de estos procedimientos se ampliaron en los últimos meses, y varias demandas también hacen referencia a las actividades de los acusados antes de su detención en Pakistán.

Demandas civiles y dimensión internacional

Los abogados de los acusados critican que sus representados siguen sin tener acceso irrestricto a las actas completas de interrogatorios de la CIA. Consideran que ello vulnera los derechos de la defensa y los estándares internacionales de juicios justos. La fiscalía replica que una gran parte de los documentos ya obra en versiones revisadas y que las reglas de clasificación siguen ocultando partes de los expedientes por razones de seguridad nacional.

Entre los familiares de las víctimas reina una atmósfera dividida. Algunos exigen una conclusión rápida; otros se aferran a la pena de muerte como posible consecuencia. Observadores consideran que el próximo juicio es también una prueba de fuego para la capacidad operativa de la justicia militar en causas de terrorismo.

Si el procedimiento arranca como está previsto a principios de 2028, sería la primera fase sustantiva de audiencias en varios años. La comisión militar competente ha prometido concluir las audiencias preparatorias aún este año, siempre que no se presenten nuevas solicitudes de aplazamiento.

Un portavoz del Departamento de Justicia de EE. UU. declaró que la fiscalía „seguirá trabajando con determinación para que los responsables de los atentados del 11 de septiembre sean llevados ante la justicia“. La defensa, por su parte, anunció que agotará „todos los recursos legales disponibles“ para obtener un juicio justo.

Sobre el avance de las conversaciones de acuerdo, la fiscalía guarda reserva. Observadores estiman que eventuales resultados de las negociaciones podrían trascender públicamente, como muy pronto, en el transcurso del próximo año, si ambas partes acuerdan nuevas condiciones.