Base lunar NASA 2032: plan de 3 fases con Blue Origin | noticias360
La NASA presenta su plan para una base lunar con módulos de aterrizaje, vehículos exploradores y drones
WASHINGTON, D.C. — 26 de mayo de 2026
James Stuby based on NASA image / Wikimedia Commons / CC0
Summary
La NASA ha detallado su plan de tres fases para construir una base lunar permanente en el polo sur de la Luna, con el objetivo de tener presencia humana semipermanente a partir de 2032. La agencia espacial ha adjudicado cientos de millones de dólares en contratos a empresas como Blue Origin, Astrolab y Lunar Outpost para desarrollar los módulos de aterrizaje, vehículos exploradores y drones necesarios.
WASHINGTON, D.C. — 26 de mayo de 2026
La agencia espacial estadounidense NASA presentó el martes la primera fase de sus planes para una base lunar, adjudicando cientos de millones de dólares en contratos a cuatro empresas estadounidenses para el desarrollo de módulos de aterrizaje, vehículos exploradores lunares y drones de exploración.
El anuncio se produce menos de dos meses después de que la misión Artemis II, con cuatro astronautas a bordo, realizara un sobrevuelo récord alrededor de la Luna, viajando más lejos en el espacio profundo que cualquier tripulación de las misiones Apolo de finales de los años sesenta y principios de los setenta. Este hito marca el inicio de una ambiciosa hoja de ruta que busca establecer una presencia humana permanente en el satélite natural de la Tierra.
"La gente vuelve a mirar hacia arriba, vuelve a creer en grandes cosas y sigue con interés cómo Estados Unidos regresa a la Luna, esta vez para quedarse", declaró el director de la NASA, Jared Isaacman. El máximo responsable de la agencia subrayó que el objetivo final de la base lunar es fomentar una economía lunar, realizar investigaciones científicas y sentar las bases para una futura expedición a Marte.
El plan de tres fases para la ocupación lunar
La estrategia de la NASA para la construcción de la base lunar se articula en tres fases diferenciadas. La primera fase, que se extiende hasta el año 2029, contempla un total de 25 misiones, de las cuales 21 serán misiones de aterrizaje destinadas a transportar aproximadamente cuatro toneladas de carga a la superficie lunar. Durante este período, la agencia tiene como objetivo que todo el hardware necesario llegue antes del primer aterrizaje de astronautas del programa Artemis, previsto para 2028 como muy pronto.
La segunda fase, que abarca desde 2029 hasta principios de la década de 2030, se centrará en la construcción de la infraestructura permanente, incluyendo una red de suministro eléctrico. En esta etapa se prevé el envío de hasta 60 toneladas de carga al polo sur lunar. La tercera fase, cuyo inicio está previsto para 2032, tiene como meta la presencia semipermanente de tripulaciones de astronautas en hábitats especializados, con el apoyo de vehículos exploradores avanzados, sistemas de energía nuclear y una capacidad de entrega de hasta 38 toneladas de carga al año.
"Entonces podremos decir: 'Oye, estamos aquí de forma permanente y no vamos a renunciar a ello'", afirmó Carlos García-Galán, ejecutivo del programa de la base lunar de la NASA. La arquitecta jefe de la base lunar, Nujoud Merancy, explicó que el asentamiento no será una única estructura, sino algo que se extenderá "un poco como una ciudad", ya que "no existe un único lugar que cubra todos los requisitos científicos, tecnológicos y de hábitat".
Blue Origin toma la delantera en las primeras misiones
La empresa aeroespacial Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, se ha posicionado como un actor clave en las etapas iniciales del proyecto. La compañía proporcionará un par de módulos de aterrizaje para transportar vehículos exploradores lunares a la superficie, en un punto cercano al polo sur de la Luna. La primera misión, denominada Moon Base I, utilizará el módulo de aterrizaje no tripulado Blue Moon Mark 1 Endurance y su lanzamiento está previsto para el otoño de 2026 como muy pronto.
A bordo del Blue Moon Mark 1 Endurance viajarán diversas cargas útiles de la NASA, entre las que se incluyen un conjunto de retrorreflectores láser y una cámara estereoscópica para estudiar la columna de humo que se genera durante los aterrizajes en la superficie lunar. Para las dos primeras misiones de la base lunar, la NASA apoya a Blue Origin con más de 230 millones de dólares, aunque la empresa financiará la mayor parte de los proyectos por su cuenta.
Para el próximo año, durante la misión Artemis III, otro equipo de astronautas practicará el acoplamiento de la cápsula Orion de la NASA en órbita terrestre con los módulos de aterrizaje lunar que están siendo desarrollados para las tripulaciones por Blue Origin y SpaceX, la empresa de Elon Musk. La NASA tiene como objetivo Artemis III para mediados de 2027, con un aterrizaje de dos astronautas previsto para 2028.
Vehículos exploradores y drones para cartografiar el terreno
Paralelamente al desarrollo de los módulos de aterrizaje, la NASA ha adjudicado contratos millonarios para la construcción de vehículos de transporte lunar. Las empresas estadounidenses Astrolab y Lunar Outpost han recibido 219 millones y 220 millones de dólares respectivamente para la construcción de los Lunar Terrain Vehicles. Ambos vehículos —el Crewed Lunar Vehicle de Astrolab y el Pegasus de Lunar Outpost— están diseñados para que los astronautas puedan conducirlos y transportar cargas útiles sobre la superficie lunar.
Está previsto que estos dos vehículos exploradores viajen a la Luna a bordo del módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 de Blue Origin. El plan de la NASA incluye también el despliegue de tres a cuatro drones "saltarines", cuyo desarrollo ha sido encargado a Firefly Aerospace por un valor de 75 millones de dólares. Estos dispositivos, que se están desarrollando en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la agencia, despegarán en múltiples cohetes y explorarán la Luna hasta 2029.
Los drones, denominados "Moonfall", tendrán la misión adicional de delimitar los límites de la base lunar. Ante la pregunta de si esto podría servir para marcar una especie de zona de exclusión frente a otros estados como China, Isaacman respondió: "Creo que es importante que lleguemos primero nosotros". El director de la NASA añadió que también se trata de respetar el Tratado del Espacio Exterior, "para que tratemos con respeto a otras naciones que coloquen recursos en la superficie lunar. Esperaríamos que esto fuera recíproco".
La presión geopolítica de la competencia con China
El ambicioso calendario de la NASA se desarrolla en un contexto de creciente competencia geopolítica. China tiene planes de llevar astronautas a la superficie lunar antes de 2030, un objetivo que, según diversos analistas, parece cada vez más plausible. La agencia espacial estadounidense busca realizar un aterrizaje tripulado en 2028, aún durante el mandato del presidente Donald Trump, tal y como este ha exigido.
"El reloj avanza en esta competición de grandes potencias. El éxito o el fracaso se medirán en meses, no en años", había declarado Isaacman ya en marzo. El investigador lunar Simeon Barber, citado por la BBC, considera que la NASA se encuentra bajo una fuerte presión: la agencia está "en una situación en la que tiene que empezar a hablar de planes. Creo que hay mucha presión política detrás de esto". Barber añadió: "No me sorprendería en absoluto que China llegara primero".
La NASA ha reconocido haber mantenido "conversaciones difíciles con aquellos que no han cumplido las expectativas" desde el amerizaje de la Artemis II el 10 de abril. La base lunar, cuyo coste total se estima en 20.000 millones de dólares, funcionará con energía solar y nuclear. Al igual que en la década de 1960, la exploración lunar se ha convertido en una carrera altamente política que, en última instancia, podría convertirse en la base literal para una carrera hacia Marte.
El camino hacia una presencia humana permanente
"La base lunar será el primer puesto avanzado de Estados Unidos y de la humanidad en otro cuerpo celeste", declaró el director de la NASA, Jared Isaacman. El administrador de la agencia expresó su confianza en que la colaboración con empresas privadas, que también asumen grandes partes de la financiación, hará realidad estos ambiciosos sueños. "Buscamos tecnología puntera, ciencia y nuevos conocimientos que mejorarán la vida aquí en la