La Nasa lanza una misión de rescate sin precedentes para salvar al veterano telescopio espacial Swift
Washington, 03 de julio de 2026
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Summary
La Nasa ha lanzado una misión robótica sin precedentes para rescatar a su veterano telescopio espacial Swift y evitar que caiga de vuelta a la Tierra. La nave robótica "Link", construida por Katalyst Space, tiene como objetivo elevar al satélite de regreso hacia su órbita original a lo largo de varios meses.
Washington, 03 de julio de 2026
La Nasa lanzó el viernes una nave robótica desde las Islas Marshall, en el Pacífico Sur, en una misión sin precedentes para rescatar a su telescopio espacial Swift, de 20 años de antigüedad, antes de que salga de su órbita y se desintegre al reingresar en la atmósfera.
Cómo funcionó el lanzamiento
La nave robótica, bautizada "Link", despegó a las 08:36 GMT a bordo de un cohete Pegasus-XL que había sido transportado hasta unos 12 kilómetros de altitud por una aeronave "Stargazer", informó la Nasa. El lanzamiento, previsto inicialmente para el martes, fue pospuesto dos veces —primero por el clima y luego por problemas técnicos— antes de que finalmente se llevara a cabo desde un atolón del Pacífico. Una vez que alcance una órbita cercana a la de Swift, Link desplegará sus paneles solares y realizará una serie de comprobaciones antes de iniciar la delicada tarea de acoplarse con el telescopio.
La Nasa desarrolló y construyó Link a través de la empresa espacial estadounidense Katalyst Space, en virtud de un contrato por valor de unos 30 millones de dólares (aproximadamente 26 millones de euros). El contrato fue adjudicado apenas en septiembre de 2025, lo que pone de manifiesto la rapidez con que actuó la agencia cuando quedó claro que Swift estaba en problemas. La nave de 400 kilogramos cuenta con tres brazos robóticos, tres unidades de propulsión principales y un conjunto de instrumentos adicionales necesarios para lo que los planificadores de la misión describen como el vuelo de servicio a satélites más ambicioso jamás intentado.
Por qué importa Swift
Swift —rebautizado oficialmente como Neil Gehrels Swift Observatory en 2018 en honor a su fallecido investigador principal— envía datos a la Tierra desde 2004, año en que fue lanzado desde Cabo Cañaveral. Fue diseñado para estudiar los estallidos de rayos gamma, que los científicos describen como "die stärksten Explosionen im Universum," o las explosiones más poderosas del universo. Durante dos décadas, esas observaciones han ayudado a los astrónomos a estudiar la muerte de estrellas distantes, las fusiones de estrellas de neutrones y otros eventos cósmicos de alta energía.
Sin embargo, en los últimos meses Swift ha comenzado a perder altitud, con el riesgo de reingresar en la atmósfera terrestre y quedar destruido. Según la Nasa, el satélite debe mantenerse por encima de los 300 kilómetros de altitud para poder ser salvado. En la actualidad, el telescopio opera en un modo de bajo consumo, ahorrando energía mientras espera ver si la misión de rescate tiene éxito.
Una ganga según los estándares de la industria espacial
Si la misión funciona, el ahorro podría ser considerable. El observatorio Swift costó unos 250 millones de dólares cuando fue construido originalmente y, según las expectativas de los científicos, podría seguir produciendo datos durante otros cinco años o más tras ser restaurado. La etiqueta de precio de la misión de rescate, 30 millones de dólares, parece modesta en comparación; incluso un solo lanzamiento de un cohete SpaceX Falcon 9 costaría unos 75 millones de dólares, ha señalado la agencia.
Una característica inusual de la misión es la elección del lanzador. El cohete Pegasus, desarrollado originalmente en la década de 1990, no volaba desde 2021 y parecía destinado a la jubilación. Su recuperación para este vuelo ha llamado la atención en la industria espacial, donde muchos satélites envejecidos o bien siguen orbitando en condiciones deterioradas, o se estrellan deliberadamente, o son empujados a órbitas "cementerio" más altas. El Pegasus transportó a Link desde el avión nodriza a unos 12.000 metros antes de encenderse y elevarse hacia el espacio.
Qué sucederá a continuación
La Nasa enmarcó la rapidez del proyecto como una respuesta al valor científico del flujo de datos de Swift. "Wegen der zentralen Bedeutung der von 'Swift' gelieferten Forschungsdaten entschied sich die Nasa kurzfristig für die beispiellose Rettungsmission," señaló la agencia al anunciar el lanzamiento. Los responsables añadieron que, con las actuales medidas de ahorro energético, Swift podría comenzar a enviar de nuevo datos científicos actualizados tan pronto como en otoño si Link lo eleva de vuelta a una altitud estable.
Los planificadores de la misión prevén que la fase de encuentro y elevación de la órbita se prolongue durante varios meses, durante los cuales Link utilizará sus propulsores y brazos robóticos para aferrarse a Swift y empujarlo suavemente hacia su órbita original. Los ingenieros deberán ejecutar una compleja coreografía de maniobras lentas y cuidadosas para evitar dañar cualquiera de las dos naves. De tener éxito, la misión podría sentar un precedente para dar una segunda vida a otros satélites en lugar de permitir que se desintegren o se conviertan en basura orbital.
La lógica económica es directa: un telescopio en funcionamiento y en órbita, ya pagado, resulta más barato que construir uno nuevo. Con ese baremo, la misión Link de 30 millones de dólares es, como señalara un resumen en lengua alemana, "gewissermaßen ein Schnäppchen" —algo así como una ganga. La economía ha hecho que la misión resulte atractiva para una comunidad más amplia de operadores cuyos satélites están derivando lentamente de vuelta hacia la Tierra.
No obstante, hay interrogantes abiertos. El cohete Pegasus ha acumulado decenas de vuelos a lo largo de las décadas, pero su regreso al servicio tras una pausa de cuatro años conlleva sus propios riesgos. Lo mismo ocurre con el carácter sin precedentes de las maniobras de acoplamiento y elevación. Los ingenieros de la Nasa y Katalyst han elaborado planes de contingencia, pero el margen de error en torno a un objetivo envejecido y que gira lentamente es escaso.
Por qué este rescate podría cambiar el servicio a satélites
Para los astrónomos que han desarrollado su carrera gracias a los datos de Swift, lo que está en juego es tanto personal como científico. El observatorio ha contribuido a localizar con una precisión sin precedentes las fuentes de los estallidos de rayos gamma y ha respaldado estudios sobre supernovas, agujeros negros y otros fenómenos extremos. Perderlo sin luchar dejaría un vacío significativo en la flota de observatorios espaciales de alta energía.
La Nasa indicó que Link se encuentra en buen estado y se comunica con los controladores en tierra. El primer gran hito consistirá en una serie de maniobras de elevación de la órbita para acercar la nave a Swift, seguidos de un acercamiento y captura cuidadosos. Una vez acoplada, Link utilizará su sistema de propulsión para elevar el conjunto apilado de regreso a la altitud original de Swift a lo largo de varios meses, deteniéndose periódicamente para verificar los sistemas y evitar el sobrecalentamiento.
Más allá del objetivo inmediato de salvar a Swift, los responsables y analistas externos señalan que la misión servirá como prueba de concepto. Si Link logra prestar servicio y reimpulsar con éxito a una nave espacial envejecida, el mismo enfoque podría aplicarse en el futuro a otros satélites —incluidas plataformas comerciales— que se estén quedando sin combustible o perdiendo altitud. En ese sentido, el rescate de Swift es a la vez una operación de salvamento y un trampolín hacia un nuevo tipo de industria de mantenimiento orbital.
Por ahora, la atención se centra en las próximas semanas, mientras Link asciende hacia su objetivo. El vuelo lleva consigo las esperanzas de una comunidad científica deseosa de prolongar una misión que ya ha superado con creces su vida útil original, y las de una agencia que apuesta 30 millones de dólares a que un telescopio construido en otra era aún puede ayudar a responder las preguntas más clamorosas del universo.
La Nasa confirmó el lanzamiento en un comunicado el viernes, con cobertura de la dpa y otras agencias. La misión, descrita oficialmente como una demostración de servicio a satélites, será seguida de cerca por socios internacionales, dadas sus implicaciones para el futuro del mantenimiento de satélites y la gestión de la basura orbital.
Misión Link de la Nasa para salvar al telescopio Swift | noticias360