El destino de "Timmy": los restos de la yubarta se transforman en biodiésel y biomasa en una fábrica danesa
Randers, 9 de junio de 2026
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Summary
Los restos de la yubarta conocida como "Timmy", encontrada muerta el 14 de mayo en la playa de la isla danesa de Anholt, están siendo procesados en la planta de Daka Denmark en Randers. La grasa y el sebo de la ballena se transforman en biodiésel, mientras que los huesos, tendones y piel se convierten en biomasa para la industria del cemento.
Randers, 9 de junio de 2026
Los restos de la yubarta conocida como "Timmy", hallada muerta el 14 de mayo de 2026 en la playa de la isla danesa de Anholt, están siendo procesados en la fábrica de Daka Denmark en Randers, en Jutlandia, donde la grasa y los tejidos adiposos se transforman en biodiésel y la parte restante en biomasa para ser quemada.
Una yubarta lejos de casa
El animal, un ejemplar hembra de yubarta cuyo sexo solo se confirmó durante la necropsia, había aparecido por primera vez a principios de marzo frente a la costa alemana del mar Báltico, muy lejos de su hábitat natural. Durante semanas, su destino mantuvo en vilo a residentes y turistas de la región, según informó la agencia de noticias dpa. El caso fue ganando relevancia a medida que el animal, cada vez más debilitado, varaba repetidamente en las playas de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Schleswig-Holstein, para ser devuelto al mar en cada ocasión.
A finales de abril, una iniciativa privada, con la participación de las autoridades de Mecklemburgo-Pomerania, decidió cargar al animal, muy debilitado, en un buque de carga para transportarlo hacia el mar del Norte y liberarlo en aguas más profundas y más adecuadas para la especie. Al animal se le había colocado un rastreador para registrar sus desplazamientos. Sin embargo, en las semanas siguientes la yubarta siguió mostrando signos de agotamiento y varó en varias ocasiones a lo largo de tramos de costa de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Schleswig-Holstein, antes de ser devuelta al agua de nuevo.
El 14 de mayo, la yubarta fue encontrada muerta, varada en la orilla de la isla de Anholt, en el Kattegat. Para la necropsia, el cuerpo fue abierto y seccionado en varias partes durante un examen de varias horas en el lugar, que terminó el jueves por la noche. Una portavoz del Ministerio de Medio Ambiente de Mecklemburgo-Pomerania Occidental explicó, consultada por la dpa, que los datos del rastreador ya están disponibles y que "Die Daten sollen möglichst zügig abschließend ausgewertet werden" — literalmente: los datos deberán evaluarse lo antes posible, tras lo cual se informará a la opinión pública de los resultados obtenidos. La misma portavoz aclaró que los datos se entregaron íntegramente a la iniciativa privada y, en parte, al ministerio.
La necropsia y las causas aún inciertas
Las causas del fallecimiento siguen sin estar claras. La necropsia, concluida la semana pasada, no reveló lesiones evidentes ni cuerpos extraños, y no fue posible determinar con certeza por qué el animal no logró regresar a su área de distribución natural. El análisis de los datos de rastreo, aún en curso, podría esclarecer en el futuro el recorrido realizado por la yubarta y aportar indicaciones sobre sus últimos días de vida, así como elementos útiles para evaluar casos similares.
Tras el fallecimiento, las partes más pesadas de la carcasa fueron cargadas con una excavadora en varios contenedores, dejados en un primer momento en la playa. Los primeros cargamentos fueron transportados el viernes, mientras que el resto de la carcasa no fue retirado de la playa hasta el lunes, después de que los restos hubieran permanecido en el lugar durante varios días. Un portavoz de la dpa describió las operaciones de recuperación y eliminación, subrayando que la operación requirió varios días de trabajo en el lugar.
El viaje de los restos hacia Randers
Mientras tanto, la empresa Daka Denmark se hizo cargo de la carcasa, confirmando que los restos están siendo tratados en su planta de Randers, en Jutlandia, especializada en la recogida, procesamiento y reciclaje de subproductos de la agricultura y la industria alimentaria. En la fábrica, los restos del animal se separan en primer lugar en tres componentes distintos. El agua presente en el cuerpo se depura y luego se vierte al fiordo, explicó el portavoz de la empresa: "Das im Körper enthaltene Wasser wird gereinigt und anschließend in den Fjord geleitet."
La grasa, incluida la del grueso estrato de grasa subcutánea típico de los cetáceos, se procesa para producir biodiésel. Las partes restantes de la carcasa —huesos, tendones y piel— se reducen a una masa pulverulenta similar a harina, destinada a ser quemada como biomasa en una cementera, como describió un portavoz de Daka: "Und alles andere – Knochen, Sehnen und Haut – wird zu einer Art Mehl verarbeitet, das als Biomasse zur Verbrennung in einer Zementfabrik endet".
De carcasa a biodiésel y biomasa
Algunos huesos del animal fueron apartados justo después de la necropsia y entregados al Museo de Historia Natural de Copenhague, donde pasarán a formar parte de la colección científica del instituto. Según informa la dpa, los restos podrán utilizarse con fines de investigación o, en el futuro, exponerse al público, garantizando así un destino también documental y museístico a los restos de "Timmy".
Los huesos en el museo de Copenhague
Toda la operación de salvamento y el posterior proceso de gestión de la carcasa fueron seguidos por acaloradas polémicas políticas. El ministro de Medio Ambiente de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Till Backhaus (SPD), tuvo un papel central en el caso: su ministerio autorizó y acompañó la operación, a pesar de las dudas expresadas por parte de la comunidad científica sobre las posibilidades reales de éxito. Backhaus defendió posteriormente la decisión de intentar el traslado, argumentando que la yubarta merecía una oportunidad, y aclaró que la responsabilidad de la planificación y la ejecución habría correspondido a la iniciativa privada, limitándose el Land a tolerar la intervención.
Las polémicas políticas sobre el salvamento
Sin embargo, el ministro fue criticado por no haber dado suficiente peso a las advertencias científicas y por haber apoyado de forma demasiado generosa la iniciativa. El caso de "Timmy" se convirtió así en un asunto político local, con interrogantes sobre la oportunidad de emplear recursos públicos en una operación de resultado incierto y acusaciones de excesiva discrecionalidad en la gestión de una intervención que, a la luz del fallecimiento del animal, resultó desgraciadamente infructuosa.
La yubarta, bautizada cariñosamente "Timmy" y posteriormente confirmada como ejemplar hembra, había sido avistada por primera vez a principios de marzo frente a la costa alemana del Báltico. Se trataba de un animal joven, visiblemente en dificultades, que se había alejado progresivamente de las rutas habituales de la especie. El avistamiento despertó gran atención en los medios y en las redes sociales, donde el caso se siguió día a día.
En los días siguientes, antes del transporte hacia el mar del Norte, la yubarta varó varias veces frente a la costa alemana del Báltico, entre otros lugares cerca de la isla de Poel, una de las localidades donde se repitieron las operaciones de rescate. Cada vez, el animal fue recuperado y devuelto al mar abierto, en una sucesión de intervenciones que mantuvieron ocupadas a los equipos de rescate y a las autoridades costeras.
Tras el transporte al mar del Norte y la posterior liberación, el animal —ya muy debilitado— volvió a varar en varias ocasiones, hasta ser hallado sin vida en la playa de Anholt. El desenlace relanzó el debate sobre la gestión de los cetáceos en dificultades en las aguas interiores europeas y sobre la necesidad de protocolos compartidos entre los países ribereños. Las conclusiones del análisis de los datos del rastreador, esperadas en las próximas semanas, podrían aportar elementos útiles para definir mejor los criterios y las prácticas de cara al futuro.
Por el momento, lo que queda de la yubarta toma pues dos caminos: una parte se destina a la producción de biodiésel, otra a la combustión como biomasa en una cementera, mientras que los huesos destinados al Museo de Historia Natural de Copenhague se conservan con fines científicos. El nombre dado al animal, elegido originalmente por quienes lo rescataron y luego difundido por los medios, había alimentado entretanto una oleada de emoción y participación, sobre todo en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde el animal fue avistado por primera vez y donde su presencia movilizó a residentes, voluntarios y autoridades locales.
La historia de "Timmy" —desde su primera aparición hasta el procesamiento industrial de los restos— fue contada en directo por la dpa, con un reportaje firmado por Veronika Huber, que reconstruyó todo el caso, desde las primeras fases del salvamento hasta el traslado de los restos a tierra firme y su llegada a la fábrica de Randers. Según la agencia alemana, el episodio se inscribe en un contexto más amplio de creciente atención pública hacia la fauna marina del Báltico y los desafíos relacionados con el rescate de grandes cetáceos en aguas costeras.
La iniciativa privada que promovió el transporte del animal colaboró desde el inicio con las autoridades de Mecklemburgo-Pomerania, y precisamente a esta colaboración se debe la instalación del rastreador en el cuerpo de la yubarta, ahora en el
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