Cuatro agentes de policía se sientan en el banquillo del Landesgericht de Viena acusados de maltratar y abandonar a un preso, un ciudadano ucraniano que, según la fiscalía, sufrió un trauma cervical durante su arresto el 9 de mayo de 2024 en el Schwarzenbergplatz que posteriormente le provocó un ictus.

Los hechos que se juzgan se remontan al 9 de mayo de 2024, día del soldado desconocido, cuando diplomáticos rusos depositaban una corona en el monumento soviético en el Schwarzenbergplatz, en el centro de Viena. Según la acusación, el hombre, de 54 años en aquel momento y residente en Austria desde 2012, mostró su desacuerdo a gritos, por lo que fue detenido por la policía.