Xi Jinping en Corea del Norte: visita de Estado a Pyongyang | noticias360
Xi Jinping en Pyongyang: primera visita de Estado a Corea del Norte en siete años
Pekín, 08 de junio de 2026
Simon Dawson / No 10 Downing Street / Wikimedia Commons / CC BY 4.0
Summary
El presidente chino Xi Jinping llegó el lunes a Pyongyang para una visita de Estado de dos días, la primera a Corea del Norte en siete años. Fue recibido en el aeropuerto por el propio Kim Jong Un, acompañado por su esposa Peng Liyuan, en una ceremonia que marca un fortalecimiento de los lazos bilaterales.
Pekín, 08 de junio de 2026
El presidente chino Xi Jinping inició el lunes una visita de Estado de dos días a Pyongyang, la primera a Corea del Norte en siete años, y fue recibido en el aeropuerto por el líder norcoreano Kim Jong Un y por su esposa Peng Liyuan.
Qué ha cambiado respecto al 5 de junio
Actualización del 8 de junio de 2026: la visita de Xi Jinping a Pyongyang, iniciada el lunes, representa el primer viaje al extranjero del año para el presidente chino y su regreso a Corea del Norte después de siete años. Respecto a las primeras anticipaciones del 5 de junio, la visita se ha concretado ahora con un programa de conversaciones oficiales y una suntuosa ceremonia de bienvenida, en presencia de las delegaciones al completo y de miles de ciudadanos movilizados en las calles de la capital norcoreana. Las principales novedades se refieren al calendario de los encuentros bilaterales, las declaraciones conjuntas difundidas por Xinhua y las reacciones internacionales, en particular por parte de Washington, Seúl y Tokio.
Recibimiento triunfal en el aeropuerto de Pyongyang
Kim Jong Un recibió personalmente a Xi Jinping y a su esposa en el aeropuerto de la capital norcoreana. Según las fotografías difundidas por la agencia Xinhua, los invitados fueron recibidos con una salva de cañones y una multitud aplaudiendo, mientras el cortejo chino atravesó el arco triunfal de la capital. Miles de personas participaron en la suntuosa ceremonia de bienvenida, señal de la importancia política que Pyongyang atribuye al evento.
Se trata del primer viaje al extranjero del año para Xi Jinping y de su primera visita a Corea del Norte desde 2019. El último encuentro entre ambos líderes se remonta al pasado septiembre, cuando Kim y el presidente ruso Vladímir Putin fueron invitados de honor en un desfile militar en Pekín con motivo del 80.º aniversario de la capitulación de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial.
La visita, según las fuentes chinas, se realiza por invitación de Kim Jong Un. En un artículo publicado el lunes en el diario del Partido de los Trabajadores norcoreano Rodong Sinmun, Xi escribió que la amistad tradicional entre China y Corea del Norte seguirá siendo «incrollabile» [incuestionable], independientemente de los cambios de los tiempos y de la situación internacional, y evocó «nuove opportunità di sviluppo» [nuevas oportunidades de desarrollo] para los dos países vecinos.
Los mensajes de Xi: amistad «incrollabile» y nuevas oportunidades
Xi además planteó una cooperación más estrecha en ámbitos como la economía, el comercio y la ciencia. Durante las conversaciones en Pyongyang, añadió, según Xinhua, que «indipendentemente da come cambierà la situazione internazionale» [independientemente de cómo cambie la situación internacional] China mantendrá la amistad tradicional y apoyará a Kim en la conducción del «corso socialista» de Corea del Norte, deseando que ambas partes «mantengan lo scambio ad alto livello come linea guida e costruiscano sulle basi della fiducia politica reciproca» [mantengan el intercambio de alto nivel como línea guía y construyan sobre las bases de la confianza política recíproca].
Por su parte, Kim Jong Un definió las relaciones entre los dos países, siempre según Xinhua, como «infrangibili» [irrompibles], y respondió que el fortalecimiento de las relaciones bilaterales es una prioridad estratégica absoluta. Xi aprovechó la ocasión para tomar distancia del «egemonismo e dalla politica di potenza» [hegemonismo y la política de potencia], formulaciones con las que Pekín apunta habitualmente a Estados Unidos sin nombrarlo nunca explícitamente en este contexto.
Kim Yo Jong, la hermana políticamente influyente del líder norcoreano, declaró el domingo que el estatus de Corea del Norte como potencia nuclear no es negociable en modo alguno. Anteriormente la propia Kim Yo Jong había definido la condición de Estado nuclear del país como una «realtà irreversibile – indipendentemente dal fatto che altri la riconoscano o meno» [realidad irreversible, independientemente de que otros la reconozcan o no], una posición que, según los observadores, señala la determinación de Pyongyang de defender su programa atómico.
La cuestión nuclear: Pyongyang alza la voz
Corea del Norte inscribió en 2023 su estatus de potencia nuclear en la Constitución, y sigue ampliando su arsenal a pesar de las sanciones de las Naciones Unidas. Recientemente Kim Jong Un ha visitado una nueva planta de producción de material nuclear de grado militar, una señal de que las autoridades norcoreanas consideran el disuasivo atómico un pilar irrenunciable de su propia seguridad.
Pekín, por su parte, sigue apoyando oficialmente el objetivo de la desnuclearización de la península coreana. Sin embargo, según varios analistas, China habría aceptado de hecho a Corea del Norte como potencia nuclear y no ejercería presiones para que Pyongyang renuncie a su programa, apostando más bien por la estabilidad regional. En los últimos días, durante la visita a Pekín del presidente estadounidense Donald Trump, ambas partes habían reafirmado, según la Casa Blanca, el objetivo común de la desnuclearización.
El eje con Rusia y la competencia con Moscú
Los expertos del Center for Strategic and International Studies (CSIS) de Washington esperan que Xi se concentre en la consolidación de la posición tradicional de China como socio más importante de Corea del Norte. Victor Cha, ya alto diplomático estadounidense y actualmente al frente del departamento de Geopolítica y política exterior del CSIS, prevé que Pekín se posicione de forma más nítida que antes al lado de Pyongyang.
Según algunos observadores, la visita debe leerse también como un intento de Pekín de equilibrar la creciente influencia rusa sobre el régimen de Kim, alimentada por el nuevo pacto militar firmado con Moscú. Dicho acuerdo prevé, entre otras cosas, el suministro de armas y el envío de soldados norcoreanos en apoyo de las fuerzas rusas en el conflicto ucraniano. Pyongyang, a su vez, recibe a cambio recursos, nuevas rutas comerciales y, sobre todo, know-how militar.
Desde febrero de 2022 Pionyang ha suministrado a Moscú no solo grandes cantidades de municiones y proyectiles de artillería, sino que también ha enviado hasta 15.000 soldados para apoyar a las fuerzas armadas rusas. Minseon Ku, de la DePaul University de Chicago, ha observado que «Mosca complessivamente non è una grande potenza come la Cina» [Moscú en conjunto no es una gran potencia como China], y que «il rapporto di forza tra Mosca e Pionyang è più equilibrato rispetto a quello tra Pechino e Pionyang: Mosca ha bisogno di Kim per la sua guerra in Ucraina, così come Kim ha bisogno di tecnologia e derrate alimentari dalla Russia» [la relación de fuerza entre Moscú y Pionyang es más equilibrada que la existente entre Pekín y Pionyang: Moscú necesita a Kim para su guerra en Ucrania, del mismo modo que Kim necesita tecnología y alimentos de Rusia].
Seong-Hyon Lee, visiting scholar en el Asia Center de la Universidad de Harvard, ha añadido que «la strategia di più ampio respiro della Cina trae vantaggio da uno Stato cuscinetto stabile, pesantemente armato e alleato, che assorba le forze militari degli Stati Uniti e dei loro alleati» [la estrategia de mayor alcance de China se beneficia de un Estado tapón estable, fuertemente armado y aliado, que absorba las fuerzas militares de Estados Unidos y de sus aliados]. Una posición, esta, que según los analistas contribuye a explicar por qué Pekín sigue apoyando diplomática, económica y políticamente al vecino en gran parte aislado a nivel internacional.
China sigue siendo con diferencia el principal socio comercial de Corea del Norte: el año pasado el comercio bilateral creció un 25 % alcanzando los 2.700 millones de dólares, regresando a los niveles previos a la pandemia. Sin embargo, una parte consistente de la población norcoreana vive en condiciones de malnutrición, en un país marcado por la pobreza y por múltiples sanciones internacionales por el programa de misiles y nuclear.
Gabriela Bernal, observadora de la península coreana, ha escrito en su newsletter 'Peninsula Dispatch' que «la Corea del Nord determina sempre di più le condizioni del rapporto con le grandi potenze del mondo» [Corea del Norte determina cada vez más las condiciones de la relación con las grandes potencias del mundo]. El experto surcoreano Mitch Shin, actualmente investigador en el Instituto Sueco de Asuntos Internacionales, ha afirmado que las decisiones de Kim tienen «implicazioni dirette per la sicurezza euroatlantica» [implicaciones directas para la seguridad euroatlántica], en razón sobre todo del apoyo militar ofrecido a Moscú.
Reacciones regionales y perspectivas de futuro
En el frente regional, el presidente surcoreano Lee Jae Myung y la primera ministra japonesa Sanae Takaichi han expresado ambos la disponibilidad a reunirse con el líder norcoreano, una señal de que Seúl y Tokio están buscando canales de diálogo paralelos respecto al fortalecimiento del eje Pekín-Pionyang. La visita de Xi, en este contexto, podría redefinir los equilibrios diplomáticos en el noreste de Asia.
El pasado marzo, además, el presidente bielorruso Alexander Lukashenko había visitado Pionyang para ampliar la cooperación con el socio extasiático de