Maskenmann: cadena perpetua en Nantes por el asesinato de | noticias360
Un tribunal de Nantes condena a cadena perpetua al «Maskenmann» alemán por el asesinato de un niño en 2004
Nantes, 5 de junio de 2026
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Summary
Un tribunal de Nantes ha condenado a cadena perpetua a Martin N., un alemán de 55 años conocido como el «Maskenmann», por el asesinato en 2004 del niño francés Jonathan, de 10 años. La sentencia, que incluye internamiento de seguridad, se dictó en ausencia de pruebas de ADN y se basa principalmente en el testimonio de un antiguo compañero de prisión.
Nantes, 5 de junio de 2026
Un tribunal de Nantes condenó el jueves a cadena perpetua a Martin N., un alemán de 55 años apodado el «Maskenmann» (el hombre de la máscara), por el asesinato en abril de 2004 del niño francés Jonathan, de 10 años, secuestrado en un campamento escolar en el oeste de Francia.
La sentencia, dictada por la corte de Nantes y divulgada por medios franceses como Le Parisien y Le Figaro, impone además al acusado una medida de internamiento de seguridad (Sicherungsverwahrung) tras el cumplimiento de la pena. Martin N., nacido en 1970 en Bremen, se encuentra actualmente cumpliendo una condena a perpetuidad en Alemania, por lo que el fallo francés no tendrá consecuencias inmediatas sobre su situación penitenciaria, según los hechos verificados.
Una condena sin consecuencias carcelarias inmediatas
El caso se refiere a la desaparición de Jonathan, de 10 años, en abril de 2004, cuando fue secuestrado en un campamento escolar en Saint-Brevin-les-Pins, en la región de Bretaña. Su cuerpo fue hallado varias semanas después, desnudo y atado a un bloque de hormigón, en un estanque situado a unos 30 kilómetros del lugar del secuestro.
La fiscalía sostuvo durante el juicio que el asesinato llevaba la «firma» —die Handschrift— del acusado, en referencia al modus operandi registrado en los crímenes cometidos en el norte de Alemania. El fiscal declaró en la sala: «Ich habe keinerlei Zweifel daran, dass er schuldig ist» («No albergo duda alguna de que es culpable»). El tribunal siguió en su fallo la petición de la acusación.
La «firma» de los crímenes y la ausencia de pruebas físicas
La defensa, por su parte, reclamó la absolución al considerar que no existían pruebas concretas de que el acusado se encontrara en Francia ni de que hubiera cometido el crimen. A lo largo del proceso, Martin N. negó repetidamente cualquier implicación y, en su última palabra, afirmó: «Ich habe das nicht getan» («Yo no lo hice»). En el caso francés no se hallaron restos de ADN ni otros indicios forenses que vincularan al acusado con el asesinato de Jonathan.
El elemento central de la acusación fue el testimonio, prestado por videoconferencia, de un antiguo compañero de prisión. En 2017, este recluso declaró que Martin N. le habría confesado ser también responsable de la muerte de un niño en Francia y le habría mencionado la presencia de un testigo con un pastor alemán —un detalle que, según los hechos verificados, nunca se hizo público. La defensa cuestionó la credibilidad de ese testimonio, pero el tribunal lo consideró determinante.
El testimonio del compañero de prisión como pieza clave
Otro punto clave del proceso fue el relato de un agricultor francés que, en la noche posterior a la desaparición de Jonathan, paseaba a su perro pastor alemán y observó un coche con matrícula alemana estacionado cerca de un estanque. Según declaró, el vehículo parecía estar descargando algo antes de marcharse del lugar. Ese testimonio fue incorporado al expediente como indicio indiciario.
La investigación sobre la posible implicación de Martin N. en el crimen de Saint-Brevin-les-Pins se inició en 2008, cuando los investigadores franceses empezaron a examinar las similitudes entre el asesinato de Jonathan y la serie de crímenes cometidos en el norte de Alemania. Los investigadores franceses y alemanes, junto con peritos psiquiátricos, fueron interrogados durante el juicio, que comenzó a mediados de mayo.
Una doble vida de educador y agresor
Martin N. fue detenido en 2011 en el barrio de Hamburgo-Wilstorf, después de que una víctima adulta de sus abusos recordara que, siendo niño, un cuidador llamado Martin le había hecho preguntas sospechosas sobre la distribución de su casa. Esa misma víctima rememoró haberse despertado una noche y haber visto a un hombre alto vestido de negro con un pasamontañas en su habitación. Una pista clave fue aportada por un antiguo agredido que, tras una nueva apelación pública en 2011, recordó que un supervisor de un campamento juvenil le había interrogado de manera inhabitual sobre su vivienda meses antes de sufrir abusos en 1995 por parte de un hombre encapuchado.
Tras su arresto, Martin N. confesó la autoría de los asesinatos de tres niños de entre 8 y 13 años en el norte de Alemania. La policía le atribuye además más de 40 delitos sexuales contra menores y los investigadores hallaron en su ordenador miles de archivos de pornografía infantil, según los hechos verificados.
El llamado «Maskenmann» —también conocido en los medios alemanes como «schwarzer Mann» (hombre negro)— llevaba una doble vida: de día trabajaba como educador en campamentos juveniles y en hogares de acogida, y de noche irrumpía en casas, campamentos escolares y tiendas de campaña para agredir a niños. En sus crímenes utilizaba ropa oscura y un pasamontañas (Sturmhaube), lo que le valió el apodo por el que se le conoce.
Veinte años de crímenes en Alemania
El primer asesinato probado de Martin N. se remonta a 1992, cuando tenía 21 años: la víctima fue un estudiante de internado de 13 años cuyo cuerpo apareció en una duna de Baja Sajonia con las manos atadas a la espalda. En 1995 y en 2001 mató a otros dos niños en el norte de Alemania, cuyos cuerpos fueron ocultados o enterrados a muchos kilómetros de los lugares de los hechos. La policía alemana creó una comisión especial en 2001 para dar con el asesino de Dennis K., asesinado ese mismo año, y tardó casi veinte años en identificar y detener al sospechoso.
En 2012, el Tribunal Regional de Stade (Landgericht Stade), en Baja Sajonia, condenó a Martin N. a cadena perpetua con posterior internamiento de seguridad (Sicherungsverwahrung) por tres asesinatos y abusos sexuales en al menos 40 casos. En aquel proceso alemán, el acusado confesó la mayor parte de los hechos que se le imputaban, a diferencia de lo ocurrido en el juicio francés.
Según expuso el juez presidente, Berend Appelkamp, Martin N. mató a sus víctimas para impedir que se descubriera su preferencia sexual por los niños. El magistrado señaló: «Insbesondere fürchtete er die Ächtung seiner Mutter. Diese Aufdeckung wollte er mit allen Mitteln verhindern» («En particular, temía el rechazo de su madre. Quería impedir esa revelación por todos los medios»). Martin N. había estudiado magisterio, aunque no llegó a terminar la carrera con éxito, y trabajó en educación de adultos y como cuidador juvenil, lo que le permitió acceder a los entornos donde cometió los abusos.
Traslado temporal a Francia y cierre del proceso
Durante años, Martin N. fue también sospechoso de la muerte en 1998 del niño holandés Nicky, de 11 años, cerca de Aquisgrán. Sin embargo, en 2018, una prueba de ADN a gran escala permitió identificar a otro hombre como autor de ese crimen, por lo que Martin N. fue descartado como responsable en ese caso.
Para el juicio francés, Martin N. fue trasladado temporalmente desde una prisión alemana a un centro penitenciario francés. La vista, celebrada en el Tribunal Regional (Landgericht) de Nantes, se prolongó durante varias semanas y concluyó con la sentencia condenatoria el jueves 4 de junio por la noche, tal y como se había previsto. La noticia fue emitida al día siguiente, 5 de junio, en el programa Deutschlandfunk.
El caso del «Maskenmann» se ha convertido en uno de los procesos más mediáticos de los últimos años en Europa por la duración de los abusos, estimada en casi dos décadas, y por el perfil del acusado, un educador que actuaba con pleno conocimiento de los entornos infantiles que él mismo ayudaba a gestionar. La sentencia de Nantes, aunque no altera de forma inmediata su situación carcelaria en Alemania, se suma a la condena a perpetuidad dictada en 2012 y consolida la responsabilidad penal del acusado ante la justicia europea.
Questions & Answers
¿Quién es Martin N., el «Maskenmann» condenado en Nantes?
Martin N. es un alemán de 55 años nacido en Bremen en 1970, conocido en los medios como el «Maskenmann» o «schwarzer Mann», condenado en 2012 en Alemania a cadena perpetua por el asesinato de tres niños y abusos sexuales, y ahora condenado también en Francia por el asesinato de Jonathan en 2004.
¿Qué pruebas presentó la fiscalía francesa en el juicio de Nantes?
La acusación se apoyó principalmente en el testimonio, por videoconferencia, de un antiguo compañero de prisión que aseguró que Martin N. le confesó el crimen, así como en el relato de un agricultor que vio un coche con matrícula alemana cerca del estanque donde apareció el cuerpo y en la coincidencia del modus operandi con los crímenes alemanes.
¿Tendrá Martin N. que cumplir la condena a cadena perpetua dictada en Francia?
No de forma inmediata, ya que Martin N. cumple actualmente una pena a perpetuidad en Alemania, y la sentencia francesa no tiene consecuencias inmediatas sobre su situación penitenciaria, aunque se suma a los antecedentes condenatorios que pesan sobre él.