3 semanas sin móvil: depresión baja un 15% y el sueño | noticias360
Tres semanas sin móvil reducen la depresión y mejoran el sueño en jóvenes, según un macroexperimento europeo
VIENA, Austria — 27 de mayo de 2026
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Summary
Un estudio con más de 45.000 jóvenes de Austria, Alemania, Suiza y el Tirol del Sur revela que tres semanas de abstinencia de teléfonos inteligentes reducen significativamente los síntomas depresivos y los trastornos del sueño. Los resultados se presentaron en el programa de la ORF ‘Das große Dok-1-Handyexperiment’, conducido por Lisa Gadenstätter.
VIENA, Austria — 27 de mayo de 2026
VIENA — Un experimento científico sin precedentes en el que participaron más de 72.000 niños y adolescentes de Austria, Alemania, Suiza y el Tirol del Sur ha demostrado que tres semanas sin teléfono inteligente reducen los síntomas de depresión, disminuyen los trastornos del sueño y aumentan el bienestar psicológico. Los resultados, presentados el miércoles por la noche en la cadena pública austriaca ORF 1, muestran que el grupo que renunció por completo al móvil ahorró colectivamente 7.373.016 horas de uso de pantalla.
El estudio, realizado en el marco del programa ‘Das große Dok-1-Handyexperiment’ y conducido por la periodista Lisa Gadenstätter, contó con el acompañamiento científico del Instituto Anton Proksch de Viena. De los más de 72.000 inscritos, exactamente 45.656 estudiantes completaron las encuestas científicas necesarias para la evaluación. Aproximadamente 32.000 participantes formaron el grupo experimental —con abstinencia total o una variante ligera que permitía llamadas y mensajes— y unos 14.000 integraron el grupo de control que siguió utilizando sus teléfonos con normalidad.
Una mejora cuantificable en la salud mental
Los datos recopilados antes, durante y después del experimento ofrecen un panorama revelador sobre el impacto del consumo digital en los jóvenes. En la primera encuesta, el 58 por ciento de los participantes declaró padecer síntomas de depresión de leves a moderados, un 8 por ciento presentaba síntomas moderadamente graves y un 3 por ciento sufría síntomas graves. Tras tres semanas de abstinencia, la proporción de jóvenes sin depresión aumentó aproximadamente un 15 por ciento, mientras que los síntomas depresivos de leves a moderados se redujeron en torno a un 10 por ciento. Los casos de depresión grave descendieron del 2,9 al 1,7 por ciento.
El psicólogo Oliver Scheibenbogen, responsable del estudio en el Instituto Anton Proksch de Viena, destacó que incluso el grupo de control —aquellos que conservaron sus teléfonos pero rellenaron los cuestionarios— experimentó mejoras en todas las escalas analizadas. “Über alle Skalen, die wir verwendet haben, sieht man, dass es auch in der Kontrollgruppe eine Verbesserung gegeben hat. Allein durch das Reflektieren und durch die Beschäftigung mit dem eigenen Internet-Nutzungsverhalten hat es hier also Veränderungen zum Positiven gegeben”, explicó Scheibenbogen.
El sueño y el bienestar, beneficiarios directos
Uno de los hallazgos más llamativos del experimento fue la mejora en la calidad del sueño. Los trastornos para conciliar y mantener el sueño se redujeron en más de un 20 por ciento en toda Austria. Scheibenbogen fue contundente al respecto: “Es brauche keine Medikamente, um den Schlaf zu verbessern, es reiche einfach, auf das Handy zu verzichten und man merke Verbesserungen”. El bienestar psicológico general aumentó aproximadamente un 18 por ciento durante las tres semanas, con el efecto más pronunciado en el grupo que renunció por completo al teléfono inteligente.
En el momento de la primera evaluación, casi el 71 por ciento de los participantes mostraba un comportamiento problemático en el uso de internet. Después de tres semanas, esa cifra se redujo al 58 por ciento. Dos tercios de los participantes completaron los 21 días completos del experimento, y los investigadores observaron que los participantes más jóvenes tenían más probabilidades de terminarlo que los mayores. La mayoría de las recaídas se produjeron el primer día: el 16 por ciento de todos los que abandonaron la abstinencia volvieron a usar sus teléfonos inteligentes en esa primera jornada.
El origen del movimiento: un instituto en Gänserndorf
El experimento masivo tuvo su germen en la primavera de 2025, cuando el profesor de biología Fabian Scheck puso en marcha un proyecto escolar en el Konrad-Lorenz-Gymnasium de Gänserndorf, en la Baja Austria. En aquella primera ronda, 69 estudiantes de cursos superiores renunciaron a sus teléfonos inteligentes y a las redes sociales durante tres semanas para el reportaje de ‘Dok 1’ titulado ‘Das Handy-Experiment’. “Guten Flug, liebe Handys”, dijo Scheck al inicio de aquella experiencia, que fue evaluada científicamente por el Instituto Anton Proksch y la Universidad Privada Sigmund Freud de Viena.
Aquel proyecto local se convirtió en el modelo de un movimiento mucho más amplio. En marzo de 2025, aproximadamente 72.000 estudiantes de unas 600 escuelas de Austria, Alemania, Suiza y el Tirol del Sur participaron en una edición ampliada del experimento. Durante las tres semanas de abstinencia, se permitió el uso de teléfonos básicos con teclas como alternativa a los smartphones. Por primera vez, los participantes pudieron elegir una variante ligera que autorizaba un uso limitado del móvil, como llamadas o mensajería.
Dos tercios de los jóvenes apoyan una prohibición de redes sociales
Uno de los datos que más ha llamado la atención de los investigadores y las autoridades es la postura de los propios jóvenes ante la regulación de las redes sociales. Dos tercios de los estudiantes participantes se mostraron a favor de una prohibición de las redes sociales: un 20 por ciento la apoyaría hasta los 12 años, un 17 por ciento hasta los 13 años y otro 20 por ciento hasta los 14 años.
La ministra de Sanidad austriaca, Korinna Schumann, anunció durante la presentación de los resultados que el Gobierno ya está elaborando una prohibición de redes sociales para todos los menores de 14 años. “Ein Social-Media-Verbot für alle unter 14 wird derzeit ausgearbeitet und soll im Juni auf den Weg gebracht werden”, declaró Schumann, quien añadió: “Wir nehmen das sehr ernst und begegnen den Entwicklungen mit klaren politischen Maßnahmen. Mit dem geplanten Social-Media-Verbot für unter 14-Jährige setzen wir einen wichtigen Schritt zum Schutz von Kindern und Jugendlichen. Gleichzeitig stärken wir gezielt die Medien- und Gesundheitskompetenz, damit junge Menschen digitale Inhalte besser verstehen und einordnen können”. El Gobierno ha destinado 80 millones de euros adicionales a medidas de prevención.
El impacto en la imagen corporal y las diferencias de género
Paralelamente a los resultados del experimento, el proyecto ‘Gesund aus der Krise’ (Sanos tras la crisis) presentó datos de una encuesta realizada a 324 psicólogos y psicoterapeutas austriacos. Tres cuartas partes de los profesionales consultados informaron de un consumo problemático de redes sociales entre sus pacientes, y un tercio observó este comportamiento especialmente en niños de entre 10 y 13 años. Tres de cada cuatro terapeutas afirmaron que la imagen corporal de niños y adolescentes está fuerte o muy fuertemente influida por las redes sociales.
Beate Wimmer-Puchinger, presidenta de la Asociación Profesional de Psicólogos de Austria (BÖP), señaló en una rueda de prensa el miércoles las marcadas diferencias de género: “Auffällig sind dabei deutliche Geschlechtsunterschiede. 71 Prozent bemerken bei Mädchen eine starke Unzufriedenheit mit dem eigenen Aussehen. Zum Vergleich: Bei den Burschen sind es 38 Prozent”. Wimmer-Puchinger expresó el respaldo de su organización a la prohibición gubernamental: “Die Erfahrungen unserer Behandlerinnen und Behandler sowie internationale Studien lassen nur einen Schluss zu: Wir müssen unsere Jugend vor exzessivem Social-Media-Konsum schützen. Deswegen unterstützen wir das von der Regierung beschlossene Social-Media-Verbot für unter 14-Jährige”.
Los profesionales reclaman medidas educativas complementarias
Barbara Haid, presidenta de la Asociación Profesional Austriaca de Psicoterapia, calificó las cifras de “extremadamente alarmantes” y defendió que la entrada tardía en las redes sociales favorece un desarrollo psicológico más sano. “Je später