Viena, 22 de julio de 2026
Greenpeace y la Cámara del Trabajo de Alta Austria encargaron análisis de contaminantes en tatuajes adhesivos para niños y consideran que existe un fallo sistémico en la seguridad de los productos.
El laboratorio detectó en total 31 sustancias químicas diferentes en las muestras, entre ellas plastificantes, metales pesados y PFAS, según informó la organización ecologista el miércoles. Cuatro tatuajes contenían las llamadas «sustancias químicas eternas» PFAS, y en seis muestras se hallaron, según el test, sustancias químicas prohibidas en la UE para cosméticos o juguetes. En total, 13 de los 15 productos analizados no eran recomendables, se indicó.
