Crisis climática: pequeños pasos, grandes planes – y la acción a gran escala
Kota Kinabalu, 17 de julio de 2026
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Summary
Una nueva contribución advierte que, en la lucha contra la crisis climática, hay que empezar por lo pequeño, pensar en grande y actuar a gran escala. Como frentes planetarios se consideran el Amazonas, el Hindu Kush-Himalaya y Borneo, que albergan en conjunto una cuarta parte de todas las especies conocidas y almacenan enormes reservas de carbono.
Kota Kinabalu, 17 de julio de 2026
Ante los lentos avances en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, una contribución publicada el 17 de julio de 2026 exige iniciar la lucha contra la crisis climática a nivel local, pensar globalmente y actuar a gran escala, con las tres grandes regiones del Amazonas, el Hindu Kush-Himalaya y Borneo como espacios prioritarios.
Situación de partida: débiles avances en los objetivos de la ONU
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas fueron acordados en 2015. Más de diez años después, señala la contribución, los avances son débiles: faltan impacto, dinero y voluntad política. Solo el 18 por ciento de los objetivos se consideran alcanzables para 2030.
La autora describe cómo, en un caluroso día de verano, en la playa de Tanjung Aru en Kota Kinabalu, Malasia, reflexionó al atardecer sobre las prioridades para los próximos años. Durante tres días se había reunido allí con unas 170 organizaciones locales y globales, entre ellas la organización de conservación de la naturaleza WWF, empresas, inversores y responsables políticos, para hablar sobre la expansión de la inversión de impacto en los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Sabah y más allá.
En el centro del debate estuvieron tres regiones: el Amazonas, el Hindu Kush-Himalaya y Borneo. En conjunto albergan, según los datos de la contribución, al menos una cuarta parte de todas las especies conocidas. Aseguran agua, alimentos y energía para miles de millones de personas y almacenan extensas reservas terrestres de carbono del planeta.
Tres regiones en el foco
Estas zonas se describen por ello como la primera línea planetaria para experimentos y medidas en favor de la estabilidad climática, la biodiversidad y la supervivencia humana. La autora ve aquí la palanca decisiva para alcanzar, aun así, los objetivos globales.
Sin embargo, los riesgos son enormes: la deforestación, la destrucción de turberas, el deshielo de glaciares y un desarrollo miope y no coordinado amenazan con desencadenar puntos de inflexión irreversibles. La contribución advierte de que la ventana temporal para una acción decidida es estrecha.
„Start small“ significa, según el argumento, comenzar con proyectos concretos sobre el terreno —por ejemplo, la protección de bosques, turberas y cuencas hidrográficas, o la construcción de bases vitales resilientes al clima en las comunidades afectadas—. Estos proyectos piloto podrían demostrar que la transformación funciona.
Del pequeño comienzo a la gran solución
„Think big“ exige, en cambio, fijar la mirada en la dimensión planetaria: lo que funciona en una región debe trasladarse a otras, los flujos financieros internacionales deben reorientarse y los marcos políticos deben coordinarse a nivel global. Solo así se puede evitar que las medidas individuales caigan en el vacío.
„Act at scale“ apunta finalmente a la escalación masiva de soluciones eficaces: inversiones de miles de millones en conservación de la naturaleza, energías renovables y uso sostenible del suelo, la expansión de la inversión de impacto, así como acuerdos internacionales vinculantes. La contribución señala el papel de los inversores privados, que podrían canalizar capital de forma selectiva hacia regiones con un alto beneficio para el clima y la protección de especies.
El mensaje central es que los próximos años son decisivos para que la comunidad mundial pueda alcanzar aún los objetivos acordados en 2015. Sin una estrategia coherente que vincule la acción local, la visión global y la implementación a gran escala, el fracaso es inminente, con graves consecuencias para el clima, la biodiversidad y los medios de subsistencia de las generaciones futuras.
El papel de los inversores y la política
La contribución deja claro al mismo tiempo que el debate sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible no puede llevarse a cabo solo en las capitales y en las conferencias internacionales. Antes bien, las comunidades locales, los grupos indígenas, la ciencia, la economía y la política deben cooperar estrechamente para desarrollar modelos viables.
Se subraya especialmente el papel de los pueblos indígenas y las comunidades locales que, en las tres regiones prioritarias, gestionan desde hace generaciones bosques, aguas y suelos. Su conocimiento se considera imprescindible para desarrollar conceptos eficaces de protección y uso que beneficien tanto al clima como a la diversidad de especies.
Los inversores, señala la contribución, deben estar dispuestos a asumir mayores riesgos y a comprometer capital a largo plazo. Las expectativas de rentabilidad a menudo contradicen los largos plazos que requieren la conservación de la naturaleza y el desarrollo sostenible. Aquí hacen falta instrumentos financieros innovadores y garantías públicas.
Conocimiento, coordinación y presión de tiempo
Se pide a los responsables políticos que creen marcos claros: designaciones vinculantes de áreas protegidas, reformas de las subvenciones que fomentan la destrucción del medio ambiente, así como acuerdos internacionales fiables. Solo así se podrá movilizar capital privado a gran escala.
La ciencia aporta, según la contribución, las bases necesarias para identificar puntos críticos de biodiversidad, sumideros de carbono sensibles y ecosistemas especialmente amenazados. Estos datos deben integrarse con mayor fuerza en las decisiones políticas y económicas.
Al mismo tiempo, la contribución advierte de no subestimar la urgencia: la deforestación progresiva en el Amazonas, el rápido deshielo de los glaciares en el Hindu Kush-Himalaya y la pérdida de bosque primario en Borneo no son solo problemas locales, sino que afectan directamente al sistema climático global.
Según la autora, un reto central radica en coordinar mejor las numerosas iniciativas, programas y fuentes de financiación existentes. La fragmentación y la duplicación de tareas impiden que los escasos recursos lleguen allí donde pueden generar el mayor beneficio.
La contribución concluye con un llamamiento a aprovechar con decisión el tiempo que queda hasta 2030. La acción local, la visión global y la escalación no son opuestos, sino tres niveles de una misma estrategia. Solo si se logra entrelazarlos existirá una posibilidad realista de alcanzar, aun así, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
También en los próximos años será decisivo si la comunidad internacional de Estados está dispuesta a respaldar los compromisos existentes con recursos adicionales y calendarios claros. La contribución ve en ello la mayor tarea política de los próximos años.
Questions & Answers
¿Cuáles son las tres regiones que se consideran la primera línea planetaria en la lucha contra la crisis climática?
La contribución cita el Amazonas, el Hindu Kush-Himalaya y Borneo. Estas zonas albergan al menos una cuarta parte de todas las especies conocidas, aseguran agua, alimentos y energía para miles de millones de personas y almacenan grandes partes del carbono terrestre de la Tierra.
¿Cuál es el estado de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU?
Los 17 objetivos fueron acordados en 2015. Más de diez años después, los avances son, según la contribución, débiles; faltan impacto, dinero y voluntad política, y solo alrededor del 18 por ciento de los objetivos se consideran alcanzables para 2030.
¿Qué significa concretamente el lema „start small, think big, act at scale"?
„Start small" representa proyectos locales concretos, por ejemplo para la protección de bosques y turberas, „think big" la mirada hacia la dimensión planetaria y la coordinación internacional, y „act at scale" la escalación masiva de estas soluciones mediante inversiones, marcos políticos y cooperación internacional.