Washington, 11 de julio de 2026

Martha Lillard, considerada según varios medios estadounidenses una de las últimas usuarias conocidas de un pulmón de acero, falleció a finales de junio a los 78 años en Oklahoma.

Vivir con el pulmón de acero

Martha Lillard se infectó de polio en 1953, a la edad de cinco años, dos años antes de que se introdujera en EE. UU. la primera vacuna contra la enfermedad. Según informaron varios medios estadounidenses citando a su hermana, su estado de salud se había deteriorado notablemente en los últimos tiempos, también a consecuencia de los efectos prolongados de dos infecciones por Covid-19. Tenía 78 años.

El pulmón de acero, un respirador con forma de tonel que asumía la respiración de las y los pacientes mediante cambios de presión, se convirtió en los años cincuenta en el símbolo de la lucha contra la poliomielitis. Antes de la introducción de vacunas eficaces contra la polio, miles de personas dependían de este aparato para sobrevivir. Según los informes, Lillard vivió más de siete décadas en una de estas cámaras.

En marzo de 2024 ya había fallecido Paul Alexander, otro conocido usuario de larga duración del pulmón de acero, a los 78 años. También él había vivido más de 70 años con el aparato. La muerte de Alexander había llamado la atención internacional porque su historia puso de relieve las consecuencias a largo plazo de la epidemia de polio en EE. UU.