Prohibición de la UE contra la destrucción de moda no vendida entra en vigor: qué deben tener en cuenta las empresas ahora
Bruselas, 19 de julio de 2026
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Summary
Un nuevo reglamento de la UE prohíbe desde ya a las grandes empresas la destrucción de ropa y zapatos no vendidos. Las empresas más pequeñas deberán cumplir los requisitos solo a partir de 2030; al mismo tiempo, las organizaciones ecologistas advierten sobre lagunas legales y las asociaciones comerciales sobre carga adicional.
Bruselas, 19 de julio de 2026
Un nuevo reglamento de la UE prohíbe desde el día de su publicación a las grandes empresas de la Unión Europea la destrucción de ropa y zapatos no vendidos, según se desprende de una decisión de la Comisión Europea que ya fue aprobada en 2023 en el marco de una directiva de ecodiseño.
El objetivo de la normativa es, entre otros, producir menos residuos. Según la Comisión, en Europa se destruye hasta un nueve por ciento de los textiles no vendidos antes incluso de haber sido usados. Estas existencias desechadas generan, según datos de la Comisión Europea, alrededor de 5,6 millones de toneladas de emisiones de CO2 al año.
Cifras: cuánta moda se destruye
Solo en Alemania se desechan al año casi 20 millones de artículos devueltos. Con el nuevo reglamento, las empresas afectadas deberán en el futuro revender o donar la mercancía no vendida, en lugar de destruirla. Solo en determinadas circunstancias se permite la eliminación de la mercancía, por ejemplo, si está dañada.
El reglamento prevé excepciones cuando la mercancía es peligrosa, está dañada, contaminada o no puede reutilizarse ni transformarse. También pueden destruirse las ofertas de donación a varias organizaciones de la economía social con sede en la UE que no sean aceptadas dentro de un plazo determinado.
Excepciones y períodos transitorios
Para las empresas más pequeñas, los nuevos requisitos entrarán en vigor solo a partir de 2030. Con ello, según el texto del reglamento, se pretende permitir una adaptación gradual a las obligaciones sin cargar de forma desproporcionada a pequeños comerciantes y marcas.
La Asociación Comercial de Alemania (HDE) valora la situación de forma ambivalente. El director general Stefan Genth declaró que, según el director general Stefan Genth, la oferta de mercancía rebajada podría aumentar, por ejemplo, a través de outlets, mercados de saldos o canales de segunda mano. Esto reportaría ventajas ecológicas, ya que se destruye menos ropa en buen estado y los productos se revenden o donan con mayor frecuencia.
Al mismo tiempo, Genth advirtió de que no toda la mercancía no vendida puede revenderse o donarse sin más. Los embalajes dañados, los altos costes logísticos, la falta de demanda o el bajo valor del producto se oponen a ello con frecuencia. Según datos del HDE, los comerciantes soportan, entre otros, costes adicionales de almacenamiento, clasificación, reacondicionamiento, remarketing y obligaciones de documentación, a lo que se suman inseguridades jurídicas y obstáculos prácticos en las donaciones o ventas de segunda mano.
Críticas desde el sector
La Federación Alemana de la Industria Textil y de la Moda criticó la ley como alejada de la realidad. Carga a la industria nacional con burocracia y no aborda los verdaderos problemas de la moda rápida. También dentro del HDE se señaló que, sin embargo, para los comerciantes se genera una carga adicional considerable.
Thomas Lange, director general de la asociación de moda GermanFashion, exigió que los proveedores no europeos participaran en la misma medida que los fabricantes europeos en los costes de recogida, clasificación y valorización de los textiles viejos. Para muchas empresas europeas de confección, el reglamento tendrá pocas repercusiones, porque por lo general la mercancía no vendida no se destruye, dijo Lange. El verdadero reto reside en las grandes cantidades de productos de ultrafast fashion baratos que los consumidores piden directamente a proveedores no europeos.
Reacciones de organizaciones ecologistas y del ámbito científico
Lange subrayó al mismo tiempo que la ropa es un producto valioso cuya destrucción debe evitarse. Con ello respaldó el objetivo fundamental del reglamento, aunque consideró que su alcance práctico en el día a día es limitado.
También desde la ciencia hubo una respuesta dispar. Jonas Stracke declaró que para una mayor sostenibilidad son necesarias estructuras funcionales de recogida, clasificación y valorización. Sin estos requisitos, la prohibición de destrucción seguirá siendo "un tigre de papel" y, por desgracia, no aportará una contribución real a la economía circular en la práctica.
Las organizaciones ecologistas ven debilidades considerables. Moritz Jäger-Roschko, de Greenpeace, advirtió de que las empresas pueden eludir fácilmente las reglas, por ejemplo, mediante declaraciones falsas de los productos. Sin controles consecuentes, en la práctica no cambiará nada. La ONG exige por ello mecanismos de supervisión y sanción más estrictos.
Silke Düwel-Rieth, del WWF, mantuvo una línea similar: solo será eficaz cuando las autoridades competentes controlen y exijan los requisitos de forma consecuente. Una ley es solo tan buena como su aplicación, añadió Düwel-Rieth.
Consecuencias para consumidores y autoridades
Stracke señaló además la próxima presión de tiempo para la segunda fase. A partir de 2030, también las empresas más pequeñas deberán comercializar o donar sus existencias, siempre que no concurra ningún supuesto de excepción. Esto aumentará de forma notable la necesidad de infraestructura de recogida y valorización.
La normativa también afecta indirectamente a los consumidores. Genth prevé que se ofrezcan más productos a través de mercados de saldos, outlets y canales de segunda mano. Esto podría modificar el surtido en estos canales de distribución y, posiblemente, también los precios.
La aplicación nacional en Alemania corresponde a las autoridades competentes de supervisión de mercado de los estados federados. En el futuro deberán comprobar si los grandes comerciantes documentan la destrucción de mercancía no vendida y pueden justificarla conforme a las excepciones. Cómo se concretarán exactamente los controles aún no está regulado de forma definitiva.
En conjunto, se perfila que la UE, con la prohibición de destrucción, pone en marcha un nuevo pilar de su estrategia de economía circular. Si la reducción prevista de residuos textiles se materializa realmente depende, según la valoración de todos los actores consultados, decisivamente de que se construyan en paralelo estructuras funcionales de recogida y valorización y de que las infracciones se sancionen de forma consecuente.
La noticia se emitió el 19.07.2026 en el programa Deutschlandfunk.
Questions & Answers
¿Qué empresas están afectadas por el nuevo reglamento de la UE?
La normativa se aplica desde el día de su publicación a las grandes empresas de la Unión Europea. Para las empresas más pequeñas, los nuevos requisitos entran en vigor solo a partir de 2030.
¿Qué excepciones prevé la prohibición de destrucción?
El reglamento permite la eliminación, entre otros casos, cuando la mercancía es peligrosa, está dañada o contaminada, o no puede reutilizarse ni transformarse. También pueden destruirse las ofertas de donación a organizaciones de la economía social de la UE que no sean aceptadas.
¿Por qué critican las organizaciones ecologistas la nueva ley?
Greenpeace y WWF advierten de que las empresas podrían eludir fácilmente las reglas, por ejemplo, mediante declaraciones falsas. Sin controles consecuentes, en la práctica no cambiará nada, según Silke Düwel-Rieth, del WWF.