Rusia anuncia nuevos ataques a Kiew en 2026 | noticias360
Moscú anuncia nuevos ataques contra Kiew y exige la evacuación de extranjeros
MOSCÚ/KIEV, 25 de mayo de 2026 —
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El Ministerio de Exteriores ruso anunció este lunes nuevos ataques contra "centros de decisión" en Kiev y exigió a los ciudadanos extranjeros y al personal diplomático que abandonen la capital ucraniana de inmediato. La advertencia se produce tras el mayor bombardeo ruso desde el inicio de la invasión a gran escala, que dejó casi 90 heridos y dañó las sedes de medios alemanes y un convento católico.
MOSCÚ/KIEV, 25 de mayo de 2026 —
Rusia anunció este lunes la continuación de sus ataques masivos contra Kiev y urgió a todos los ciudadanos extranjeros y al personal de las misiones diplomáticas a abandonar la capital ucraniana "lo antes posible", en lo que supone una escalada retórica sin precedentes tras el mayor bombardeo registrado desde el comienzo de la guerra.
El Ministerio de Asuntos Exteriores en Moscú emitió una advertencia explícita dirigida a la comunidad internacional presente en Ucrania. "Wir warnen ausländische Bürger, einschließlich des Personals diplomatischer Missionen und internationaler Organisationen, die Stadt so bald wie möglich zu verlassen", comunicó la cancillería rusa en un escueto mensaje que fue corroborado por múltiples agencias internacionales. La amenaza se produce apenas 24 horas después de que Rusia lanzara una oleada de aproximadamente 600 drones y 90 misiles contra la capital y sus alrededores, un ataque que el administrador militar ucraniano, Tymur Tkatschenko, calificó como el más grande desde el inicio de la invasión a gran escala.
El mayor ataque desde el inicio de la guerra
El bombardeo masivo del fin de semana dejó un reguero de destrucción en Kiev y las regiones circundantes. Según los datos proporcionados por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, al menos 87 personas resultaron heridas en la capital, incluidos tres menores de edad. El mandatario detalló en sus redes sociales que alrededor de 300 inmuebles sufrieron daños, la gran mayoría de ellos viviendas residenciales. Las fuerzas de defensa aérea ucranianas lograron interceptar una parte significativa de los proyectiles, con 549 drones y 55 misiles derribados, aunque los que alcanzaron sus objetivos causaron estragos considerables en el centro de la ciudad.
Entre las infraestructuras dañadas destacan las sedes de medios de comunicación internacionales. El estudio de la cadena pública alemana ARD y la oficina de la Deutsche Welle (DW) en el centro de Kiev resultaron alcanzados por el fuego ruso. El ataque no discriminó entre objetivos civiles y militares, ya que el histórico convento dominico de la capital también sufrió graves desperfectos. Según los informes recabados por la agencia KNA, casi la totalidad de las ventanas y puertas del monasterio quedaron destruidas, "insgesamt mehr als 40", es decir, más de 40 unidades en total.
La ofensiva no se limitó a la capital. En la región oriental de Donetsk, el bombardeo ruso sobre la ciudad de Kramatorsk y la localidad de Jasnohirka causó la muerte de un hombre de 64 años y una mujer de 38, según informó la fiscalía regional. En la provincia de Járkov, las autoridades locales reportaron dos fallecidos y 19 heridos adicionales. "Unter den Verletzten ist ein achtjähriger Bub", escribió el gobernador ucraniano de la región, Vadym Filashkin, en su canal de Telegram, subrayando que entre las víctimas se encontraba un niño de ocho años.
El uso del misil Oreschnik y la condena occidental
La dimensión del ataque se vio agravada por el empleo del misil balístico de alcance intermedio Oreschnik, una nueva arma con capacidad nuclear que Rusia utilizó contra objetivos en Kiev y sus alrededores. El despliegue de este armamento provocó una ola de indignación entre los aliados occidentales de Ucrania. El canciller alemán, Friedrich Merz, condenó el uso del Oreschnik en la red social X calificándolo de "rücksichtslose Eskalation", una escalada imprudente. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue aún más allá al describir la acción como una "Verzweiflungstat", un acto de desesperación por parte de Moscú.
La respuesta diplomática europea no se hizo esperar. La portavoz de la Comisión Europea, Anitta Hipper, tachó la amenaza rusa de evacuación como una "inakzeptable Eskalation" y exigió a Rusia que ponga fin a los bombardeos contra civiles y acepte una "vollständigen und bedingungslosen Waffenruhe", un alto el fuego completo e incondicional. Hipper instó además a Moscú a entablar "echte Friedensgespräche", verdaderas negociaciones de paz. En Berlín, el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán convocó al embajador ruso para transmitirle un mensaje de firmeza. "Wir haben Russland heute deutlich gemacht: Wir lassen uns durch Drohungen nicht einschüchtern und werden die Ukraine weiter kraftvoll unterstützen", declaró un portavoz ministerial, asegurando que Alemania no se dejará intimidar y continuará apoyando enérgicamente a Ucrania.
La advertencia de Moscú y la respuesta de Kiev
La nueva amenaza del Kremlin especifica que los futuros ataques se dirigirán contra infraestructuras clave. "Die Angriffe werden sowohl auf Entscheidungszentren als auch auf Kommandoposten zielen", detalló el Ministerio de Exteriores ruso, apuntando directamente a los centros de toma de decisiones y puestos de mando. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, informó personalmente a su homólogo estadounidense, Marco Rubio, sobre la inminencia de estas operaciones, en un gesto que las agencias interpretaron como una advertencia para evitar una confrontación directa con Occidente.
La retórica del Kremlin se ha endurecido notablemente, señalando a Alemania como un adversario prioritario. En declaraciones recogidas por medios estatales rusos, se calificó a los líderes europeos de "Schwachköpfe" (mentecatos) y se identificó a Alemania como el "Staatsfeind Nummer Eins" (enemigo público número uno). Esta escalada verbal se produce en un contexto de desgaste mutuo, donde la población rusa comienza a sentir los efectos económicos del conflicto, mientras que Ucrania afirma haber infligido más de 1.000 bajas diarias a las fuerzas invasoras.
Contraataques ucranianos en territorio ruso
Mientras Kiev se prepara para una nueva oleada de bombardeos, las fuerzas ucranianas han intensificado sus operaciones de largo alcance contra la retaguardia rusa. El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) reivindicó un ataque con drones contra una estación de bombeo de petróleo en la región central de Vladímir. La instalación, que según Kiev suministra "Treibstoff an große Öldepots in der Umgebung von Moskau und an die Flughäfen Scheremetjewo, Domodedowo und Wnukowo", combustible a los grandes depósitos de Moscú y a los tres principales aeropuertos de la capital, registró un incendio de 800 metros cuadrados.
La ofensiva aérea ucraniana se extendió a múltiples regiones rusas. Las autoridades locales reportaron ataques masivos con misiles y drones contra las provincias de Bélgorod, Briansk y Yaroslavl, esta última situada al noreste de Moscú. En la ciudad de Hórlivka, controlada por Rusia en el óblast de Donetsk, la administración prorrusa informó de cuatro muertos por un bombardeo ucraniano. Sin embargo, el incidente más grave se registró en Starobilsk, en la región ocupada de Lugansk, donde un ataque ucraniano contra un dormitorio de una escuela de formación profesional causó 21 muertos y 42 heridos. Mientras Rusia denunció un "Terroristischen Angriff", un ataque terrorista, la parte ucraniana replicó que el objetivo era una unidad militar rusa allí acuartelada.