Teherán, 07 de julio de 2026

Tras la muerte del Líder Supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, en los ataques estadounidenses-israelíes del 28 de junio, varios millones de personas siguieron el lunes en Teherán la procesión fúnebre por la capital, según fuentes oficiales, mientras que los observadores interpretan las ceremonias como una demostración de fuerza del régimen.

Antecedentes: muerte del Líder Supremo

La procesión del lunes marcó el primer punto culminante de los seis días de ceremonias fúnebres. Según las autoridades, millones de personas flanqueaban las calles de Teherán cuando el ataúd de Jamenei, junto con el de tres familiares asesinados, fue llevado a hombros por la capital. Con temperaturas en torno a los 40 grados, una lluvia artificial proporcionó algo de frescor, mientras la multitud gritaba "Dios es grande", según informó Deutschlandfunk. Las autoridades esperan hasta 20 millones de participantes en todo el periodo de duelo.