Masiva oleada de ataques rusos sobre Ucrania: Kiev sufre la noche más golpeada desde el inicio de la guerra
Kiev, 02 de julio de 2026
AI-generated image (z-image via Kie.ai)
Summary
Una violentísima oleada de ataques rusos golpeó durante la noche a varias ciudades ucranianas, en particular Kiev, descrita como una de las más duras desde el inicio de la guerra. Las autoridades informan de al menos ocho muertos y 34 heridos solo en la capital, mientras que el balance total de bajas militares supera los dos millones.
Kiev, 02 de julio de 2026
En la noche entre el miércoles y el jueves, Rusia lanzó una de las más duras oleadas de ataques con drones, misiles balísticos y misiles de crucero desde el inicio de la guerra, golpeando duramente a Kiev y a otras ciudades ucranianas.
ACTUALIZACIÓN del 2 de julio de 2026: Rusia asestó durante la noche una ráfaga masiva de ataques contra Ucrania, con decenas de misiles, misiles de crucero y cientos de drones, descrita como una de las oleadas más violentas desde el inicio del conflicto. La defensa aérea ucraniana fue desplegada en múltiples frentes mientras las autoridades de Kiev actualizaban el balance.
Qué hay de nuevo el 2 de julio de 2026
El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyj se encontraba en Dublín para la ceremonia de inicio de la presidencia semestral irlandesa del Consejo de la Unión Europea. Durante una rueda de prensa advirtió que «ogni una o due settimane ci sono attacchi massicci con centinaia di droni e decine di missili», añadiendo: «oggi arriva la sgradevole informazione sulla preparazione del prossimo massiccio attacco russo». Zelenskyj acortó su estancia en la capital irlandesa para regresar a causa del ataque inminente.
En Kiev las explosiones comenzaron al atardecer y continuaron durante toda la noche, cuando nuevas alertas aéreas se dispararon en las primeras horas de la mañana. El alcalde Vitali Klitschko escribió en Telegram que «l'intera città» está bajo ataque ruso. Los reporteros del Kyiv Independent describieron «esplosioni incredibilmente forti», audibles incluso en los refugios subterráneos más profundos.
La alerta de Zelenskyj desde Dublín
Según las autoridades municipales, solo en la capital ucraniana se cuentan al menos ocho muertos y 34 heridos en la noche del jueves, entre ellos dos niños según el gobernador militar Tymur Tkatschenko, que habló de al menos 56 personas implicadas. El alcalde Klitschko había informado inicialmente de un muerto y once heridos, pero el balance subió rápidamente con el avance de las operaciones de rescate.
El Kyiv Independent informó que edificios de varias plantas, entre ellos un hotel, fueron pasto de las llamas y que algunos edificios residenciales fueron completamente destruidos. Las autoridades instaron a la población a acudir a los refugios y muchos residentes de Kiev buscaron cobijo en las estaciones de metro, donde algunos montaron tiendas para pasar la noche bajo tierra.
El ataque no perdonó a otras ciudades ucranianas. Según el portal Kyiv Independent se emplearon misiles balísticos y de crucero. Alarmas aéreas y explosiones fueron reportadas en Zaporizhzhia y Pavlohrad, en el sureste del país, así como en Sumy y Kharkiv, en el noreste. En ese momento no había información disponible sobre posibles daños y víctimas en esas ciudades.
Kiev bajo asedio: el balance
Zelenskyj denunció un nuevo ciclo de bombardeos que llega a pocas horas del inicio formal de la presidencia irlandesa de la UE, subrayando cómo la guerra sigue cobrándose víctimas civiles mientras duermen. Los residentes de Kiev describieron noches de terror pasadas en las estaciones de metro, con tiendas improvisadas para protegerse de las esquirlas.
Mientras tanto, según fuentes de la defensa ucraniana, las fuerzas armadas ucranianas golpearon en las primeras horas de la mañana establecimientos de la industria militar rusa y una refinería situada muy más allá de la frontera. Se trata de una operación que forma parte de la estrategia de ataque a la industria petrolera y logística rusa, que según Erhard Bühler, ex general de la OTAN, está agravando la crisis de combustibles en Rusia: setenta y ocho regiones rusas registrarían ya escasez de gasolina y diésel.
Un estudio del Center for Strategic and International Studies (CSIS) con sede en Washington, citado por agencias de prensa internacionales, estimó que las pérdidas rusas y ucranianas combinadas han superado los dos millones de soldados desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, de los cuales aproximadamente 1,4 millones del lado ruso. El informe indica entre 400.000 y 450.000 bajas rusas y entre 125.000 y 150.000 ucranianas, con una ratio de pérdidas estimada en el primer semestre de 2026 de 8 a 1 en contra de Moscú.
El ataque se extiende a otras ciudades
A finales de enero, las estimaciones del CSIS se situaban en cambio en unos 325.000 rusos muertos y entre 100.000 y 140.000 ucranianos: el dato actualizado marca por tanto un claro empeoramiento. El mismo informe destaca cómo en la primavera de 2026 las fuerzas rusas no lograron por primera vez en años ampliar el territorio bajo su control, debiendo incluso registrar algunos avances ucranianos.
En el plano político-diplomático, el parlamento ucraniano aprobó por amplia mayoría la creación de un «Pantheon» en Kiev destinado a albergar los restos de «eminentes representantes de la nación ucraniana», en un momento de fuertes tensiones con Polonia sobre la memoria histórica. Zelenskyj, por su parte, rechazó comentar la primera imputación en el caso de las explosiones de los gasoductos Nord Stream.
Zelenskyj también criticó que empresas europeas sigan trabajando para Rusia y pidió a la Unión Europea el desbloqueo de 6.600 millones de euros de ayuda. El Kremlin, por su parte, anunció el cierre de pasos ferroviarios en la frontera, mientras la economía rusa es descrita por las propias fuentes rusas en una fase de profunda crisis.
El estudio CSIS: dos millones de bajas militares
El cuadro que emerge es el de un conflicto que sigue intensificándose en el plano militar a pesar de las repetidas declaraciones de apertura al diálogo. La oleada de ataques de la noche sobre Kiev, definida por el Kyiv Independent como «una delle più pesanti dall'inizio della guerra», se inserta en un ciclo de bombardeos que el presidente ucraniano describe como sistemático: ataques masivos con cadencia semanal o quincenal contra objetivos civiles e infraestructuras energéticas.
Las autoridades ucranianas subrayaron que la defensa antiaérea fue activada en múltiples niveles y que las operaciones de rescate continuaron durante toda la noche. El balance de víctimas, aún provisional, podría agravarse con el avance de las verificaciones sobre los daños en los edificios alcanzados.
En el frente diplomático, la presencia simultánea de Zelenskyj en Dublín para la transición de la presidencia de la UE y el regreso anticipado por el ataque reforzaron el mensaje de Kiev a los europeos: hacen falta más defensas aéreas y más sanciones efectivas contra el aparato industrial-militar ruso. La solicitud de 6.600 millones a la UE se inscribe en este contexto de presión.
Las noticias sobre las víctimas civiles y la destrucción de manzanas enteras de viviendas en Kiev llegan mientras el Parlamento ucraniano aprueba el «Pantheon» y mientras el ex general Bühler denuncia una crisis de combustibles ya extendida a setenta y ocho regiones rusas. Dos dinámicas que, según los analistas, contribuyen a erosionar la capacidad de Moscú para sostener el esfuerzo bélico.
Contexto diplomático y reacciones internacionales
La crónica de esta noche confirma la tendencia, ya evidenciada por el informe CSIS, de una guerra que se está desgastando: la ratio de pérdidas estimada en 8 a 1 en contra de los rusos en el primer semestre de 2026 sugiere un progresivo debilitamiento de las capacidades ofensivas de Moscú, aun en presencia de ataques cada vez más destructivos contra las ciudades ucranianas. La guerra, pues, entra en una fase en la que la brutalidad de los bombardeos convive con señales de creciente dificultad sobre el terreno para las tropas rusas.
Las reacciones internacionales al ataque no se hicieron esperar. Varios gobiernos europeos condenaron los bombardeos, mientras los servicios diplomáticos ucranianos pidieron una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. Zelenskyj, regresado anticipadamente a Kiev, habló en un videomensaje nocturno de un ataque «pianificato da tempo», destinado a golpear a la población civil durante el sueño.
El Kremlin no comentó oficialmente las estimaciones del CSIS sobre las pérdidas, pero algunas fuentes cercanas al Ministerio de Defensa ruso habrían admitido dificultades en el reclutamiento de nuevos efectivos. La simultánea crisis de combustibles, según Bühler, hace más vulnerable la logística militar rusa, sobre todo a lo largo de los corredores que abastecen el frente meridional.
La jornada del jueves se abre pues bajo el signo de una doble emergencia para Ucrania: por un lado la necesidad de socorrer a las víctimas y restablecer las infraestructuras golpeadas, por otro la solicitud de un apoyo concreto por parte de los socios occidentales. La solicitud de 6.600 millones de euros a la UE se entrelaza con la denuncia de Zelenskyj sobre las empresas europeas que aún trabajan para Rusia, en un marco de crecientes presiones diplomáticas.
Según algunos analistas, el ataque de la noche podría ser un intento ruso de romper la resiliencia ucraniana de cara al invierno, golpeando las infraestructuras energéticas y residenciales. El hecho de que edificios civiles, entre ellos un hotel y bloques enteros de viviendas, fueran arrasados sugiere el uso de armas de alto poder destructivo, entre ellas misiles balísticos y bombas aéreas guiadas.
La defensa aérea ucraniana, aun duramente puesta a prueba
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