WASHINGTON, 27 de agosto de 2026

Analistas de política exterior afirman que los esfuerzos de EE. UU. por intensificar la presión económica sobre Irán requieren en última instancia la cooperación de China, y que Pekín ha mostrado poco interés en restringir, en los términos de Washington, el comercio de sus empresas con terceros países.

El vínculo entre la política de EE. UU. hacia Teherán y la política de EE. UU. hacia Pekín ha pasado al centro del debate sobre Irán en Washington, donde los funcionarios evalúan hasta dónde escalar las sanciones secundarias contra refinerías chinas y otros compradores de energía iraní. Los analistas sostienen que, sin el respaldo de Pekín, las medidas dirigidas a estrangular las fuentes de ingresos de Irán seguirán filtrándose a través de intermediarios chinos.