La Asamblea Nacional de Francia aprueba el derecho a la eutanasia bajo estrictas condiciones
París, 15 de julio de 2026
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Summary
La Asamblea Nacional francesa aprobó el miércoles una ley que abre el acceso al suicidio asistido y, en casos excepcionales, también a la eutanasia activa a ciudadanas y ciudadanos franceses mayores de edad con enfermedades incurables, bajo estrictas condiciones. Antes de que la ley entre en vigor, el Consejo Constitucional deberá revisar la conformidad de varias disposiciones con la Constitución.
París, 15 de julio de 2026
La Asamblea Nacional de París aprobó el miércoles, por 291 votos a favor y 241 en contra, una ley que permite el suicidio asistido y, en casos excepcionales, también la eutanasia activa a ciudadanos franceses mayores de edad con enfermedades incurables y bajo estrictas condiciones; el primer ministro Sébastien Lecornu anunció que solicitará al Consejo Constitucional la revisión de la ley.
Qué permite la ley
Francia ha legalizado por primera vez con esta ley el suicidio asistido y permite, en casos excepcionales, también la eutanasia activa. La Asamblea Nacional de París aprobó, tras un largo debate parlamentario, con 291 votos a favor y 241 en contra, una ley que permite a adultos con enfermedades incurables acceder a medicamentos letales bajo estrictas condiciones. „Die Nationalversammlung in Frankreich hat am Mittwoch definitiv über ein Gesetz abgestimmt, das unter strengen Bedingungen ein Recht auf «Hilfe zum Sterben» schafft", señala el informe.
Tienen derecho a acceder personas mayores de edad con una enfermedad grave e incurable que cause sufrimiento intolerable. „Die Möglichkeit der Sterbehilfe können nur dauerhaft in Frankreich lebende französische Staatsbürger ab 18 Jahren nutzen", se indica. Una mera enfermedad psíquica no es suficiente por sí sola para abrir el derecho a la eutanasia.
Requisitos y procedimiento estrictos
Además, los afectados deben estar en plenas facultades de juicio y expresar su deseo de forma libre y reiterada. El enfermo debe „den Wunsch nach Sterbehilfe frei und klar an einen Arzt oder eine Ärztin richten können und sich der Tragweite bewusst sein" y poder tomar su decisión de forma libre y consciente. La ley prevé que el paciente ingiera él mismo el producto letal, a menos que no esté físicamente capacitado para hacerlo.
La ley contempla un procedimiento de revisión escalonado. „Zuvor müssen mehrere Ärztinnen bzw. Ärzte den Antrag prüfen"; en concreto, „ein interdisziplinäres Gremium unter ärztlicher Beteiligung den Wunsch nach Sterbehilfe prüft und der Arzt dem Erkrankten binnen zwei Wochen das Ergebnis mitteilt". Tras una decisión favorable se aplica además un plazo de reflexión. „Dieser muss seinen Wunsch nach Sterbehilfe nach zwei Tagen Bedenkzeit bekräftigen". Asimismo rige un plazo de reflexión de al menos dos días.
„Und nur wenn die betroffene Person die tödliche Substanz nicht selbst einnehmen kann, darf ein Arzt oder eine Pflegefachperson die Verabreichung übernehmen." En este caso, la acción la realiza un médico o personal de enfermería. „Das Mittel kann von den Betroffenen selbst oder – falls sie körperlich dazu nicht in der Lage sind – von medizinischem Personal verabreicht werden." El suicidio asistido y la eutanasia activa se diferencian en que, en el suicidio asistido, la persona enferma ingiere ella misma el producto, mientras que en la eutanasia activa —también llamada „Tötung auf Verlangen"— otra persona, como un médico, administra la sustancia letal.
Cuidados paliativos y objeción de conciencia
La ley prevé expresamente un derecho a la información sobre los cuidados paliativos: los afectados deben ser informados sobre las posibilidades de la medicina paliativa y poder acceder a ella si lo desean. Además, se aprobó una ley separada para ampliar la atención paliativa. Su objetivo es evitar que las personas recurran a la eutanasia por falta de cuidados paliativos.
El personal médico y de enfermería puede negarse a participar en la eutanasia si ello resulta incompatible con su conciencia. „Diese können aus Gewissensgründen eine Beteiligung an der Sterbehilfe ablehnen und an Berufskollegen verweisen." Esto se aplica también cuando el enfermo interrumpe o rechaza un tratamiento; también en ese caso el acceso a la eutanasia sigue abierto en principio.
Revisión por el Consejo Constitucional
Antes de que la ley entre en vigor, debe ser revisada por el Consejo Constitucional. El primer ministro Sébastien Lecornu ha anunciado que recurrirá al Consejo Constitucional. Este deberá examinar si determinadas disposiciones son compatibles con los principios de la dignidad humana y la libertad individual. „Obwohl der Entscheid nun gefällt wurde, wird das Gesetz noch nicht sofort in Kraft treten." La ley podría ser aún revisada por el Consejo Constitucional francés y, eventualmente, modificada.
El Senado, dominado por los conservadores, había rechazado el proyecto; desde entonces, la propuesta fue aprobada en varias ocasiones por la Asamblea Nacional, pero rechazada otras tantas por el Senado de orientación conservadora. Tras el fracaso del procedimiento de conciliación, el Gobierno decidió finalmente conceder a la Asamblea Nacional la última palabra, un paso previsto constitucionalmente, ya que la cámara baja tiene la última palabra en el procedimiento legislativo.
Trayecto político y balance reformista de Macron
El proyecto se considera una de las reformas sociales más importantes del presidente Emmanuel Macron. Aunque Macron ya se había mostrado en 2017 abierto a una ley de eutanasia, durante su primer mandato fue postergando el tema. Pero Macron volvió a dudar: aunque se mostró básicamente abierto a una evolución de la legislación, temía posibles tensiones sociales y conflictos con comunidades religiosas. En su segundo mandato, el presidente francés convocó entonces una convención ciudadana sobre el final de la vida.
A principios de 2023, la convención ciudadana se pronunció mayoritariamente a favor de la introducción de la eutanasia activa. Un primer borrador gubernamental fue presentado en 2024, pero la sorpresiva disolución de la Asamblea Nacional en junio de ese mismo año detuvo el proyecto poco antes de su meta. La actual ley es el resultado de la reedición del proceso tras las elecciones siguientes. Mientras que las encuestas indican que una amplia mayoría de la población apoya la nueva normativa, la reforma encontró resistencia entre partes del cuerpo médico, políticos conservadores y la Iglesia católica.
Resistencia desde la medicina y la Iglesia
La reforma no solo es controvertida en Francia entre los políticos, sino también entre el personal sanitario. Una parte considera que la eutanasia no es éticamente admisible y no debe ser tarea del personal médico. Los defensores argumentan, en cambio, que la ley otorga mayor autonomía a los enfermos terminales. El exministro del Interior Bruno Retailleau declaró: „Eine Gesellschaft müsse die Schwächsten schützen und pflegen und dürfe sie niemals aufgeben".
También la Iglesia católica rechaza tradicionalmente cualquier liberalización de la eutanasia. La Conferencia Episcopal Francesa advirtió de que la posibilidad del suicidio asistido puede abrir la puerta a abusos, por ejemplo, cuando los enfermos incurables se sientan una carga. El segundo mandato del presidente Macron finaliza la próxima primavera; aun así, la ley se considera uno de los proyectos socio-políticos más relevantes de su presidencia.
Francia en la comparativa europea
Con esta nueva normativa, Francia se suma a un grupo creciente de estados europeos que permiten la eutanasia activa, entre ellos los Países Bajos, Bélgica y España. El suicidio asistido está permitido bajo determinadas condiciones también en Austria, Alemania y Suiza. En Alemania, la eutanasia activa —es decir, el homicidio a petición, por ejemplo, mediante una inyección— es punible. También la asistencia al suicidio es lícita: puede consistir en la obtención o facilitación de un producto letal que el propio paciente se administra.
En Alemania se debate desde hace años una regulación legal de la eutanasia. El debate ha recibido repetidamente atención pública, por ejemplo, a raíz del suicidio asistido anunciado públicamente por el publicista austríaco Niki Glattauer en el otoño del año pasado.
Los antecedentes de la ley francesa están estrechamente ligados a casos individuales. Vincent Lambert, que cayó en 2009 en un estado vegetativo permanente tras un accidente de tráfico, murió en 2019 a los 42 años tras un largo litigio judicial sobre la retirada de las medidas de soporte vital. Su esposa había abogado por la retirada; sus padres lucharon hasta el máximo tribunal para impedirla.
Casos individuales detrás del debate
También el caso de Alain Cocq, de Dijon, marcó el debate en Francia. Durante 30 años padeció una enfermedad arterial incurable y extremadamente dolorosa, dirigió en 2020 un llamamiento público al presidente Macron para que permitiera la eutanasia activa y, tras la negativa del Palacio del Elíseo, inició dos huelgas de hambre. Cocq recurrió al Tribunal Europeo de Derechos Humanos y finalmente optó por un suicidio asistido en Suiza, donde murió en 2021 a los 58 años.
En Francia, los médicos ya podían desde 2005 omitir o interrumpir tratamientos que prolongaran la vida a petición del paciente o cuando la terapia fuera fútil. Desde 2016, además, las personas gravemente enfermas en Francia tienen derecho a un tratamiento intensivo del dolor que puede acelerar la muerte. A lo largo de las dos últimas décadas, la normativa francesa sobre el final de la vida se ha flexibilizado en varias ocasiones, hasta que el Parlamento dio ahora el siguiente gran paso.
Questions & Answers
¿Quién aprobó la ley francesa de eutanasia y con qué mayoría?
La Asamblea Nacional de París aprobó el miércoles la ley con 291 votos a favor frente a 241 en contra. El Senado la había rechazado en varias ocasiones previamente.
Francia aprueba ley de eutanasia – condiciones, críticas | noticias360