La Haya, 24 de julio de 2026

La Asamblea de Estados Partes de la Corte Penal Internacional (CPI) destituyó el viernes al fiscal jefe británico Karim Khan, de 56 años, tras una votación en la que 82 de los 125 Estados miembros aprobaron su separación del cargo por "falta grave" y "violación grave de sus deberes oficiales", en relación con acusaciones de conducta sexual no consensuada con una asistente.

Qué hay de nuevo desde el 24 de julio

Actualización del 24 de julio de 2026: La Asamblea de Estados Partes (ASP) de la Corte Penal Internacional confirmó oficialmente la destitución del fiscal jefe Karim Khan, luego de que la votación del viernes superara con holgura el umbral mínimo de 63 sufragios exigido para su remoción. Frente a la versión anterior, esta actualización incorpora las cifras definitivas de la votación, las reacciones diplomáticas de Estados Unidos, Israel y la propia defensa de Khan, así como los argumentos del informe de los tres jueces del tribunal.

El resultado de la votación, que debía comunicarse oficialmente después de las 23:30 horas (CET), convirtió a Khan en el primer fiscal jefe de la CPI en ser destituido por la asamblea de los Estados Partes desde la creación del tribunal, fundado en 1998 y operativo desde 2002 con sede en La Haya. El recuento, de 82 votos a favor sobre 125 Estados Partes, representa "poco menos de dos tercios" del total, según fuentes diplomáticas en Nueva York, y supera ampliamente la mayoría cualificada necesaria para la separación del cargo.

Qué hay de nuevo desde el 24 de julio

Antes de la difusión de los resultados, el miércoles 23 de julio se supo que el pleno de la ASP se inclinaba por la destitución. La novedad más relevante es la concreción del escrutinio: 82 Estados Partes, de un total de 125, respaldaron la remoción de Khan. La cifra supera en 19 sufragios el mínimo de 63 requerido y se acerca al umbral de dos tercios del total de los miembros del tribunal.

Antecedentes de la suspensión y la investigación

Junto al recuento, la actualización incorpora nuevos pronunciamientos diplomáticos. El gobierno de Estados Unidos, a través del secretario de Estado Marco Rubio, había amenazado con "desarmar" la CPI "ladrillo por ladrillo" y con imponer "consecuencias financieras y políticas" a los países que sigan apoyando al tribunal. Tras conocer la decisión, el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, declaró en la red social X: "Es bueno que se haya ido, pero no es más que una pequeña ruedecilla en esta institución irremediablemente corrupta". Pigott añadió: "El resultado de hoy no tendrá ningún efecto sobre los planes de Estados Unidos de destruir la CPI".

La delegación israelí ante la ONU reaccionó de manera inmediata, señalando que Khan "creyó que el mundo ignoraría las graves acusaciones de conducta sexual en su contra si iniciaba una caza de brujas política contra Israel y emitía una orden de arresto políticamente motivada contra el primer ministro Netanyahu" y añadió: "Se equivocó", según declaró el embajador Danny Dahon. La delegación también acusó a Khan de haber intentado distraer la atención de los cargos en su contra con "una orden de arresto políticamente motivada contra el primer ministro Netanyahu".

La reacción de la defensa de Khan no se hizo esperar. Sus abogados reiteraron que, según la evaluación de los tres jueces del propio tribunal, "no se ha demostrado ninguna falta de conducta ni incumplimiento de los deberes". Los abogados recordaron que un dictamen de 85 páginas elaborado por tres magistrados de la CPI concluyó por unanimidad que los resultados de la comisión de la ONU "no constituyen falta de conducta ni incumplimiento de los deberes en el sentido del marco jurídico aplicable" y que los jueces se vieron "obligados a concluir que, sobre la base del material disponible, no existen pruebas suficientes para sustentar una constatación de falta de conducta, medida con el estándar de prueba 'más allá de toda duda razonable'".

La investigación de los tres jueces de la CPI

Antecedentes de la suspensión y la investigación

Khan, de 56 años, ejerció como fiscal jefe de la CPI desde 2021. En mayo de 2025, decidió apartarse temporalmente del cargo después de que se conocieran acusaciones de conducta sexual inapropiada con una subordinada, hechos que habrían ocurrido entre 2023 y 2024. El fiscal siempre rechazó las acusaciones y las calificó como parte de una conspiración en su contra, en represalia por las investigaciones que dirigía contra representantes del gobierno israelí.

El legado de Khan: las órdenes de arresto contra Netanyahu y Putin

A principios de junio, la presidencia de la ASP, integrada por representantes de 21 Estados, decidió destituir a Khan "con efecto inmediato de sus funciones, hasta que la Asamblea de los Estados Partes, como órgano decisorio competente, adopte una decisión definitiva". La investigación interna corrió a cargo de la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU (OIOS), que entregó en diciembre de 2025 un informe no público del que diversos medios internacionales citaronextractos.

Según informes de prensa citados por The Associated Press, la investigación de la ONU concluyó que existían pruebas de que Khan mantuvo "contacto sexual no consensuado con (la empleada) en su oficina, en su residencia privada y durante viajes de servicio". El periódico The Guardian informó que la investigación halló "indicios de que" la conducta de Khan hacia la mujer "se fue intensificando con el tiempo, lo que desembocó en que mantuviera contacto sexual no consensuado con ella".

Repercusiones internacionales y futuro del tribunal

La mujer, identificada únicamente como Sarah, rompió su silencio en una entrevista con CNN. "Cuando alguien cree que la otra persona está durmiendo, eso nunca puede ser consentido", declaró. En otra parte de la entrevista agregó: "Dada una diferencia de poder tan grande, es imposible que sea consentido". Sarah explicó que Khan "no era solo su jefe, sino el 'jefe de todos'". Por su parte, el Wall Street Journal informó que la asistente habíarelatado a funcionarios de la ONU que Khan la acosó sexualmente durante varios meses y finalmente la forzó a mantener relaciones sexuales.

Khan niega categóricamente los hechos. En un comunicado, sostuvo que no ha "acosado ni maltratado a nadie, ni ha abusado de su posición o autoridad, ni se ha comportado de manera alguna que pueda interpretarse como coercitiva, explotadora o profesionalmente inapropiada". A lo largo del proceso, el fiscal británico acusó a Israel de estar detrás de las denuncias para Socavar la legitimidad de sus investigaciones.

La investigación de los tres jueces de la CPI

A partir de la pesquisa de la OIOS, tres jueces de la CPI elaboraron un dictamen de 85 páginas en el que, por unanimidad, concluyeron que los resultados de la comisión de la ONU "no constituyen falta de conducta ni incumplimiento de los deberes en el sentido del marco jurídico aplicable". Los magistrados se vieron "obligados a concluir que, sobre la base del material disponible, no existen pruebas suficientes para sustentar una constatación de falta de conducta, medida con el estándar de prueba 'más allá de toda duda razonable'".

Según la valoración recogida por la defensa, los jueces también consideraron que la investigación de la ONU "no logró descubrir dónde está la verdad" y dejó "numerosas cuestiones de fondo sin resolver". La propia pesquisa de la OIOS permaneció confidencial, pero los extractos publicados por diversos medios internacionales han alimentado un intenso debate sobre las garantías процеales y la independencia del tribunal.

A pesar de esas conclusiones judiciales, la recomendación que la propia comisión trasladó a la ASP instaba a "considerar las medidas apropiadas sobre la base de las pruebas". En un comunicado, la Asamblea sostuvo que las pesquisas habían "identificado pruebas" que constituían "una base fáctica" para las acusaciones de la supuesta víctima contra Khan.

El legado de Khan: las órdenes de arresto contra Netanyahu y Putin

Khan es conocido por haber impulsado algunas de las decisiones más controvertidas en la historia reciente de la CPI. En 2023 solicitó una orden de arresto contra el presidente ruso Vladímir Putin por la deportación ilegal de menores ucranianos. A finales de 2024, el tribunal emitió órdenes de arresto por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Gaza contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Galant.

Estas decisiones provocaron una fuerte reacción de Israel y de Estados Unidos. Washington impuso sanciones contra Khan y otros representantes de la CPI, y el entonces secretario de Estado Marco Rubio publicó un artículo de opinión en el Wall Street Journal titulado "Por qué queremos destruir la CPI". El Departamento de Estado estadounidense afirmó que Washington busca "neutralizar sistemáticamente la capacidad del tribunal con sede en La Haya de atacar a soldados o funcionarios estadounidenses, o de amenazar de otro modo la soberanía estadounidense" y que "los ataques no se producen con balas ni cohetes, sino con textos legales, tratados y el poder del llamado derecho internacional".

Repercusiones internacionales y futuro del tribunal

La decisión de la ASP se produce en un contexto de crecientes presiones políticas contra la CPI. Este año, Estados Unidos ha amenazado reiteradamente con sanciones a los países que cooperen con el tribunal. El presidente estadounidense Donald Trump respaldó públicamente la campaña contra la CPI, calificándola como una institución que "ataca a nuestro país". Por su parte, el canciller venezolano Félix Plasencia acusó al tribunal de llevar a cabo una "persecución del pueblo venezolano".

El internacionalista Kai Ambos valoró en una entrevista con Spiegel que, frente a un tribunal de vocación universal como la CPI, "no existe alternativa". Ambos consideró que la destitución de Khan demostraría, en última instancia, que "los mecanismos de control de la CPI funcionan". La Asamblea recordó en su comunicado que la votación es reflejo de la "grave falta de conducta y la violación grave de sus deberes oficiales" cometida por el fiscal jefe.

La CPI aclaró que la remoción de Khan no afecta a la validez de las órdenes de arresto ya emitidas, incluidas las que pesan sobre Netanyahu, Galant y Putin, ni sobre los jefes de Hamás. El tribunal seguirá operando bajo la dirección interina de sus fiscales adjuntos mientras se designa a un nuevo fiscal jefe, en un proceso que podría prolongarse varios meses.