Teherán, 02 de agosto de 2026

Según la agencia de noticias iraní Tasnim, el comandante del Comando Central iraní, Ali Abdollahi Aliabadi, ha pedido a los países musulmanes que reconsideren su cooperación con EE. UU., ya que, de lo contrario, podrían convertirse ellos mismos en objetivos de ataques iraníes.

El comandante del Comando Central iraní, Ali Abdollahi Aliabadi, dirigió esta advertencia a varios Estados musulmanes a través de la agencia estatal de noticias Tasnim. Justificó la exigencia con la situación geopolítica en Oriente Medio y el Próximo Oriente, así como con las tensiones actuales entre Irán y EE. UU. La elección de palabras de la advertencia sugiere que Irán quiere aumentar la presión sobre terceros Estados que cooperan con Washington.

Según los análisis disponibles, Irán sufriría daños económicos significativos en caso de un enfrentamiento militar. Al mismo tiempo, Irán dispone de diversos instrumentos para aumentar considerablemente los costes para sus adversarios. Entre esos instrumentos se encontrarían, según los informes, el control del estrecho de Ormuz, así como la posibilidad de desplegar fuerzas aliadas como la milicia huthi en Yemen para atacar el estrecho de Bab al-Mandab, a la entrada del mar Rojo.

El estrecho de Ormuz como instrumento de presión

El estrecho de Ormuz está considerado una de las rutas más importantes para el transporte mundial de petróleo. Un bloqueo, incluso parcial, tendría consecuencias inmediatas para el suministro energético global y para los precios en los mercados internacionales de materias primas. La amenaza de utilizar este estrecho como instrumento de presión es, por tanto, no solo una señal militar, sino también económica.

La milicia huthi en Yemen es descrita en los informes disponibles como un aliado de Irán. Si Irán intensificara su influencia sobre los huthis, esto podría poner en peligro adicional la seguridad de las rutas marítimas en el mar Rojo. Ello tendría efectos inmediatos sobre el comercio mundial, ya que una parte significativa del tráfico de contenedores y de energía utiliza esta ruta.

La milicia huthi y el estrecho de Bab al-Mandab

En los informes disponibles se señala además que Irán aumentará los costes para sus adversarios „a cambio". Con ello se describe una lógica de represalia que va más allá de los enfrentamientos militares directos e incluye también instrumentos de presión económicos y logísticos. Esta estrategia pretende reducir la disposición de EE. UU. y sus aliados a emprender acciones militares contra Irán.

La advertencia se dirige explícitamente a „países musulmanes" y no a Estados occidentales en general. Esto podría indicar que Irán intenta ampliar la brecha entre los Gobiernos occidentales y musulmanes y, al mismo tiempo, destacar la solidaridad con Palestina y otros conflictos en Oriente Medio. Una división entre los Estados del Golfo, Turquía y EE. UU. debilitaría significativamente la arquitectura de seguridad regional.

Público objetivo: aliados musulmanes de EE. UU.

Los informes no aportan indicios concretos de que Irán planee un ataque inmediato contra bases militares estadounidenses o contra el territorio continental de EE. UU. Las advertencia se dirigen manifiestamente a aliados y socios de Washington en la región. Al mismo tiempo, Irán, al mencionar a los huthis y al estrecho de Ormuz, señala que una escalada tendría también consecuencias significativas para EE. UU. mismo.

Para la diplomacia internacional, esta situación supone una carga considerable. Tanto EE. UU. como los Estados europeos se enfrentan a la cuestión de cómo reaccionar ante el panorama de amenazas iraní sin intensificar aún más las tensiones. Al mismo tiempo, crece la presión sobre los Estados del Golfo como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos e Irak para que recalibren sus relaciones con Washington.

Consecuencias diplomáticas y reacciones

En conjunto, los informes disponibles dibujan la imagen de una dinámica de escalada compleja, en la que Irán intenta fortalecer su posición negociadora combinando amenazas directas e instrumentos de presión indirectos. Si esta estrategia funcionará depende, según la valoración de las fuentes analizadas, esencialmente de la cohesión de los Estados occidentales y de sus aliados regionales.