Estudio: un cambio global en la alimentación podría reducir la ganadería un 42 por ciento
Potsdam, 15 de julio de 2026
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Summary
Un estudio internacional de modelización muestra que un cambio en la alimentación hacia la Planetary Health Diet podría reducir la ganadería alrededor de un 42 por ciento hasta 2050. Al mismo tiempo, se evitarían millones de muertes prematuras y las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura descenderían notablemente.
Potsdam, 15 de julio de 2026
Un estudio internacional de modelización en el que participó el Instituto Potsdam de Investigación sobre el Impacto Climático (PIK) muestra que un cambio global en la alimentación hacia la llamada Planetary Health Diet podría reducir la ganadería alrededor de un 42 por ciento hasta 2050.
El grupo de investigación calculó con diez modelos económicos mundiales habituales dos escenarios: un escenario de "statu quo" en el que la producción de alimentos continúa hasta 2050 como hasta ahora, y un escenario de transformación basado en las recomendaciones de la Comisión EAT-Lancet. Esta plantea una alimentación con mucha fruta, verdura, cereales integrales, frutos secos y legumbres, complementada con unos tres o cuatro huevos a la semana, cantidades moderadas de pescado y aves, y la menor cantidad posible de carne de rumiantes.
En el escenario de transformación, el valor de la producción ganadera descendería un 60 por ciento respecto a 2020, según el estudio. El número de rumiantes —es decir, vacas, ovejas y cabras— se reduciría en unos 400 millones de animales, situándose así de nuevo en el nivel de mediados de la década de 1990. El cultivo de verduras, frutas, frutos secos y legumbres aumentaría a cambio alrededor de una cuarta parte.
Modelización con dos escenarios
La superficie agrícola total se reduciría hasta 2050 entre un seis y un siete por ciento respecto a 2020. Especialmente marcada sería la caída de los pastizales: menos alrededor de un diez por ciento, lo que equivale a unos 274 millones de hectáreas. Los investigadores consideran que se trata de la mayor reducción absoluta de superficie agrícola de los últimos más de 2.000 años.
Al mismo tiempo, las emisiones procedentes de la agricultura —sobre todo metano y óxido nitroso— podrían situarse en 2050, de media, alrededor de un tercio por debajo de las proyecciones del escenario de "statu quo", y serían así claramente más bajas que en la actualidad. Los gases de efecto invernadero perjudiciales para el clima procedentes de la ganadería podrían reducirse hasta un 85 por ciento, y también las emisiones netas de CO2 derivadas de cambios en el uso del suelo disminuirían notablemente. En total, la producción agrícola sería alrededor de un 17 por ciento inferior a la del escenario de continuidad.
Hermann Lotze-Campen, jefe del departamento de investigación de resiliencia climática del PIK y coautor del estudio, declaró a la redacción climática de la ARD: "Das aktuelle Agrar- und Ernährungssystem ist mit Gesundheitskosten, vorzeitigen Todesfällen, Treibhausgasemissionen, stickstoffbedingter Verschmutzung sowie Wasser- und Landverbrauch verbunden." Un análisis realizado el año anterior había mostrado además que con la Planetary Health Diet las emisiones procedentes de la industria alimentaria podrían reducirse a más de la mitad.
Impactos sobre el clima y el medio ambiente
Según datos de la Comisión EAT-Lancet, con este patrón alimentario podrían evitarse en todo el mundo hasta 15 millones de muertes prematuras cada año. Los sistemas sanitarios también se verían enormemente aligerados por la reducción de enfermedades relacionadas con la alimentación. "Unsere Studie zeigt, dass die Fortsetzung des derzeitigen Kurses die teurere Option ist", destacó Lotze-Campen.
El autor principal, Matt Gibson, del Instituto Internacional de Análisis Aplicado de Sistemas (IIASA) en Laxenburg, declaró: "Anstatt diese Ergebnisse als Vorwand zum Nichtstun zu nutzen, ist es entscheidend, dass Regierungen sich der Herausforderung stellen und schwierige Entscheidungen zum Wohle unserer Gesundheit und unseres Planeten treffen." Los cambios afectarían a millones de personas que trabajan en la agricultura y la producción de alimentos. "Eine Transformation dieser Größenordnung kann nicht erst im Jahr 2050 beginnen."
Efectos sobre la salud
El coautor Daniel Mason-D'Croz enmarcó los cálculos como una orientación: "Wir sollten diese Szenarien nicht als Vorhersage einer Zukunft betrachten, die eintreten wird, sondern als nützlichen frühen Anhaltspunkt dafür, wo Herausforderungen und Chancen entstehen könnten." Los investigadores consideran plausible que la realidad dentro de 25 años se sitúe en algún punto intermedio entre las recomendaciones y los actuales hábitos agrícolas y alimentarios.
Florian Zabel, investigador del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Basilea, declaró: "Weitermachen wie bisher wäre teurer. Ein gesünderer, nachhaltigerer Speiseplan würde die Landwirtschaft grundlegend verändern und ökologischer gestalten." No obstante, en el escenario de transformación "habría ganadores y perdedores", y en particular las regiones con una fuerte producción animal se enfrentarían a un cambio estructural significativo. "Es gäbe eine Verschiebung zu deutlich weniger Tierproduktion und deutlich mehr Pflanzenproduktion", explicó Lotze-Campen.
Cambio estructural en las regiones ganaderas
Las autoras y los autores exigen por tanto una "ruptura con muchas tendencias históricas" y "decisiones políticas valientes". "Für eine gesamtgesellschaftliche Umsetzung muss es ein Zusammenspiel zwischen veränderten Ernährungsgewohnheiten und den entsprechenden politischen Rahmenbedingungen geben", señala el estudio. Los investigadores apuntan a los fuertes lobbies actuales de los productores de carne, azúcar y cereales, como muestran, por ejemplo, los debates sobre impuestos al azúcar o la prohibición de publicidad de alimentos especialmente perjudiciales para la salud.
La transformación debe ir acompañada políticamente, subraya el estudio. Una política agrícola y alimentaria debería guiar el proceso, ya que la transición "no es fácil de garantizar sin más". En el estudio participaron, entre otros, Amanda Palazzo, Marta Kozicka y Petr Havlik, del IIASA de Laxenburg.
En conjunto, las modelizaciones muestran que una transición alimentaria coordinada a nivel mundial podría mejorar notablemente tanto el balance climático como el sanitario del sector agrario. Los resultados deben entenderse como una opción de actuación, cuya materialización depende de decisiones políticas, de un cambio en los hábitos de consumo y de la compensación con las regiones afectadas.
Condiciones marco políticas
En la comparación de ambos escenarios se revelan, según el estudio, realidades muy diferentes posibles en unos 25 años. Mientras que el escenario de "statu quo" implica un aumento de la cabaña ganadera, mayores superficies de cultivo, volúmenes de producción más elevados y mayores cargas ambientales como emisiones de gases de efecto invernadero y fertilización nitrogenada, el escenario de transformación dibuja una agricultura más respetuosa con la superficie, el clima y la salud.
Los cálculos de la "potencial gran transformación alimentaria" muestran que, sobre todo, la disminución de las superficies de pastos necesarias sería "sin precedentes", según las autoras y los autores del estudio. En total, bajo los supuestos de transformación, la superficie mundial dedicada a la producción de alimentos se reduce alrededor de un seis por ciento respecto a 2020.
El estudio se publica en un contexto de creciente preocupación por la seguridad alimentaria de una población mundial en aumento. Según los investigadores, alimentar a toda la humanidad con una dieta saludable mantendría el valor total de la producción agrícola aproximadamente en el nivel de 2020, reduciendo al mismo tiempo los costes ambientales y sanitarios.
Contextualización de los resultados
En conjunto, el trabajo aporta argumentos tanto para los defensores de políticas climáticas y sanitarias más estrictas como para quienes alertan sobre disrupciones sociales y económicas. Qué camino se tome dependerá de las decisiones políticas de los próximos años.
La Comisión EAT-Lancet es un órgano internacional de expertos que formula bases científicas para una alimentación global saludable, sostenible y justa. Fue creada por la organización EAT y la revista especializada "The Lancet".
Con el escenario de transformación sería posible garantizar el abastecimiento de una población mundial creciente con una alimentación saludable, sin seguir ampliando la base productiva agrícola, sino al contrario: esta se reduciría. El estudio aporta así puntos de referencia cuantitativos para un debate que hasta ahora se ha mantenido a menudo en términos abstractos.
Questions & Answers
¿Qué es la Planetary Health Diet?
La Planetary Health Diet es un modelo de alimentación de la Comisión EAT-Lancet que contempla mucha fruta, verdura, cereales integrales, frutos secos y legumbres, complementado con unos tres o cuatro huevos a la semana, cantidades moderadas de pescado y aves, y la menor cantidad posible de carne de rumiantes como vacas, ovejas y cabras.
¿En qué porcentaje podría reducirse la ganadería?
En el escenario de transformación, el número de rumiantes disminuiría en unos 400 millones de animales, lo que equivale a una reducción del sector ganadero de aproximadamente un 42 por ciento respecto a 2020.
¿Quién ha publicado el estudio?
En el estudio participaron, entre otros, investigadores del Instituto Potsdam de Investigación sobre el Impacto Climático (PIK), de la Universidad de Basilea, así como Amanda Palazzo, Marta Kozicka y Petr Havlik, del Instituto Internacional de Análisis Aplicado de Sistemas (IIASA) en Laxenburg.
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