La reforma del sistema de pensiones alemán enfrenta un nuevo foco de negociaciones: la posible incorporación de una cláusula de hardship para casos difíciles en la transición hacia el fin de la jubilación anticipada sin recortes.
La eliminación de la jubilación sin penalizaciones tras 45 años de cotización, actualmente posible a los 64,5 años pero conocida popularmente como "jubilación a los 63", se ha consolidado como uno de los ejes centrales de la reforma de pensiones que impulsa el Gobierno federal. La medida ha abierto un debate político y social que ahora se desplaza hacia la búsqueda de soluciones transitorias.
En declaraciones recogidas por distintos medios, portavoces gubernamentales han señalado que también se deberá hablar de un régimen de transición: "Und auch über eine Übergangsregelung wird man reden." Esa frase resume el giro hacia una negociación pragmática, centrada en cómo mitigar los efectos del cambio normativo sobre quienes habían planificado su retiro bajo las reglas vigentes.
