Cumbre de la OTAN en Ankara: Turquía se presenta como factor de poder dentro de la Alianza
Ankara, 05 de julio de 2026
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En la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente Recep Tayyip Erdogan recibe a unos 30 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos al presidente estadounidense Donald Trump y al canciller alemán Friedrich Merz. Turquía aprovecha el escenario para presentar su creciente papel como segundo ejército más grande de la Alianza y su industria de defensa.
Ankara, 05 de julio de 2026
En la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan recibirá la próxima semana a unos 30 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos al presidente estadounidense Donald Trump y al canciller alemán Friedrich Merz, y presenta a Turquía como factor de poder imprescindible de la Alianza.
La cumbre de la OTAN en Ankara, que se celebrará este martes y miércoles, es apenas la segunda reunión de alto nivel de la alianza defensiva occidental en territorio turco desde su adhesión en 1952. Unos 32 jefes de Estado y de Gobierno viajan a la capital, entre ellos Trump y Merz. El presidente Recep Tayyip Erdogan recibe a los invitados en el palacio presidencial, y decenas de miles de efectivos de seguridad deben garantizar un desarrollo sin contratiempos. El aeródromo militar de Ankara fue ampliado para la ocasión, y la capital se encuentra bajo estado de excepción.
Turquía como anfitriona
Turquía ve la cumbre como escenario para su nueva pretensión de política exterior. "Es una señal hacia adentro, hacia la propia población: miren, jugamos en la liga global", afirma el experto en Turquía Cengiz Günay, director del Instituto Austríaco de Política Internacional, en conversación con el KURIER. Ankara quiere mostrar a sus aliados que, como segundo ejército más grande de la Alianza, es un miembro fundamental. También los recientes acontecimientos en Oriente Próximo habrían puesto de relieve la importancia geopolítica de Turquía: en Siria gobierna un antiguo islamista apoyado durante mucho tiempo por Turquía, que ha resuelto el problema kurdo para Erdogan.
Autonomía estratégica es como denomina Günay lo que Turquía ha logrado en los últimos años. La producción armamentística del país se considera cada vez más autónoma: los drones de alta tecnología como el Bayraktar TB2, que también utiliza Ucrania, se consideran su tarjeta de presentación. Turquía ocupa el undécimo puesto entre los productores mundiales de armamento y aspira a entrar en el top ten. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ya habló de una "revolución" de la industria de defensa turca. Actualmente Turquía construye un oleoducto subterráneo que se integrará en un proyecto de infraestructura de la OTAN valorado en 28.000 millones de dólares, con el fin de reforzar la seguridad de suministro de la Alianza. Además, hasta 2028 deberán crearse un centro multinacional de mando de tropas terrestres de la OTAN en Adana y un nodo marítimo en Estambul.
Industria de defensa y autonomía estratégica
En el centro de las expectativas turcas se encuentra, sin embargo, otro regalo de anfitrión: el regreso al programa de cazas F-35 de Estados Unidos. Ankara fue excluida del programa armamentístico tras la compra de los sistemas rusos de defensa antiaérea S-400, y también se limitaron temporalmente entregas de armas de mayor envergadura. En diciembre de 2025, Erdogan habría pedido al presidente ruso Vladímir Putin que recuperara los S-400. Trump dio la semana pasada nuevas esperanzas a Turquía de reincorporarse al programa y anunció además que Estados Unidos estudia facilitar a Turquía motores para los cazas turcos Kaan. Trump había anunciado su visita a Ankara con las palabras: "Solo vengo por respeto al presidente Erdoğan".
A la espera de los F-35
La situación interna de Turquía contrasta con la puesta en escena exterior. El político opositor Ekrem Imamoglu, antiguo alcalde de Estambul, lleva algo más de un año en prisión. El CHP proclamó a Imamoglu poco después de su encarcelamiento como su candidato presidencial y presentó en otoño su programa electoral. En las elecciones municipales de 2024, el CHP se convirtió "por primera vez en décadas en la fuerza política más fuerte del país". Desde entonces, el líder del CHP, Özgür Özel, ha organizado semanalmente manifestaciones en distintos distritos de Estambul y protestas regulares en otras provincias. La próxima convocatoria electoral ordinaria está prevista para 2028.
Tensiones internas
La experta en Turquía Sinem Adar, directora del Centro de Estudios Aplicados sobre Turquía de la Fundación Ciencia y Política (SWP) de Berlín, considera que la democracia en el país lleva tiempo bajo presión. "Turquía vive desde hace unos 10 o 15 años un desmantelamiento gradual y sistemático de las estructuras democráticas", afirma Adar. Con la reforma constitucional de 2010 se remodelaron el Tribunal Constitucional y el Consejo Superior de Jueces y Fiscales. El intento de golpe de Estado de 2016 le dio a Erdogan la oportunidad de llevar a cabo purgas amplias en las instituciones del Estado, y en 2018 se produjo la transición al sistema presidencial, que institucionalizó el dominio del Ejecutivo. "La separación de poderes en Turquía está en gran medida vaciada de contenido", dice Adar. "El margen de maniobra de la oposición es estrecho. La separación de poderes está muy dañada, el gobierno del AKP y sus aliados controlan una gran parte del panorama mediático".
Antes de la cumbre, el gobierno turco ha prohibido concentraciones, actos y protestas bajo estrictas medidas de seguridad. Además, a numerosas organizaciones periodísticas locales críticas con el gobierno se les ha denegado la expedición de credenciales de prensa para cubrir la cumbre. En la semana previa a la reunión, según los reportes, 103 personas y destacados representantes de la sociedad civil fueron detenidos bajo la acusación de apoyo al terrorismo.
Las relaciones entre Turquía y sus socios de la OTAN se han visto sometidas en el pasado a tensiones repetidas. Ankara se opuso en 2009 al nombramiento del danés Anders Fogh Rasmussen como secretario general de la OTAN porque un periódico danés había publicado caricaturas de Mahoma. "La lista de provocaciones es larga", señala la cobertura informativa. También las tensiones intraeuropeas en torno a la guerra contra Irán ensombrecen el clima: el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, negó a Estados Unidos el uso de bases militares españolas; Italia denegó el aterrizaje de aviones estadounidenses en la base de Sigonella, en Sicilia. Trump amenazó en varias ocasiones a España con sanciones. Sánchez respondió que la "obediencia ciega y sumisa" no es expresión de liderazgo. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, desmintió la afirmación del presidente estadounidense de que le había suplicado una foto en la cumbre del G7; lo calificó de "absolutamente inventado".
El propio Trump había exigido en la anterior cumbre de la OTAN en La Haya que los europeos pagaran más por la defensa transatlántica. El secretario general de la OTAN, Rutte, logró entonces que los aliados prometieran a Trump un aumento significativo de su gasto en defensa e intentó mediar con halagos. En La Haya, Rutte dijo: "Europa va a ser llamada a pagar con fuerza, como debe ser, y será tu victoria". Delante de las cámaras, Rutte presentó en la Casa Blanca paneles informativos, uno de los cuales llevaba el título "The Trump Trillion" en letras doradas. Rutte ya había llamado antes a Trump "Daddy". En la cumbre del G7 en Évian, el canciller Merz intentó mejorar el ambiente regalando una camiseta de Alemania con motivo del 80.º cumpleaños del presidente estadounidense; Trump solo sonrió brevemente. Trump había calificado públicamente el gasto alemán en defensa de "ridículo" y había anunciado la retirada de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania. Merz, por su parte, dijo que Alemania no tiene que esconderse de nadie con la duplicación de su presupuesto de defensa en cuatro años, algo que también "expresará con toda modestia" en la cumbre de la OTAN.
Trump, Rutte y el orden del día recortado
La cumbre de Ankara se ha acortado además a un formato sin precedentes. Según informa SRF News citando al antiguo alto funcionario de la OTAN Jamie Shea, se ha ajustado el programa "para que el presidente estadounidense Donald Trump no se aburra y haya poco margen para un escándalo". Shea declaró: "Trump ha conseguido con su terapia de choque que un proceso que de otro modo habría durado veinte o treinta años tenga lugar ahora en diez". Shea argumentó además que Europa debería reforzar su capacidad de defensa "de modo que Groenlandia pueda ser protegida sin depender de una ocupación estadounidense".
Además de Turquía, los esfuerzos europeos de defensa también centran la atención de la cumbre. La cuestión a resolver es cómo piensan los países aplicar el objetivo acordado de destinar hasta 2035 el cinco por ciento de su producto interior bruto a defensa. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha abierto un debate sobre una bomba nuclear europea colectiva. Los expertos ven una necesidad urgente de actuar en defensa aérea y antidrones: solo en el último mes, Rusia habría violado en treinta ocasiones el espacio aéreo europeo con drones. También existen graves carencias en la lucha contra ciberataques, sabotajes, desinformación y propaganda.
La defensa europea en transformación
Adar ve dos objetivos estratégicos de Turquía para la cumbre: el fortalecimiento de su posición dentro de la OTAN y la construcción de una cooperación institucional en materia de armamento con la Unión Europea. Ankara teme quedar excluida de los esfuerzos de la UE por consolidarse como actor de política de seguridad. Günay resume la posición de los europeos con la frase: "Uno se arregla con Erdoğan". Algunos jefes de gobierno europeo prefieren "asumir el mal
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