Cumbre de la OTAN en Ankara: Trump oscila entre amenazas, lapsus y declaraciones de amor
Ankara, 09 de julio de 2026
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Summary
En la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente estadounidense Donald Trump convirtió una vez más a la Alianza en el escenario de su política interna. Entre reivindicaciones territoriales sobre Groenlandia, amenazas a España y sorprendentes declaraciones de amor, al final quedó sobre todo incertidumbre.
Ankara, 09 de julio de 2026
En la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente estadounidense Donald Trump presionó a la Alianza con reivindicaciones territoriales sobre Groenlandia, amenazas a España y una serie de lapsus verbales, antes de cerrar la reunión de forma sorprendente con las palabras "There is a feeling of love in the air" ("Hay una sensación de amor en el aire").
Trump y Groenlandia: fantasías anexionistas sin fin
Apenas se escribía un titular, ya aparecía el siguiente: a veces el presidente estadounidense amenazaba a aliados, luego reclamaba Groenlandia para EE. UU., insultaba al liderazgo de Irán, acumulaba varios lapsus sorprendentes y finalmente cerraba la cumbre con una frase que probablemente nadie esperaba: "There is a feeling of love in the air" ("Hay una sensación de amor en el aire"). Su actuación en la capital turca fue como una montaña rusa, que dejó a los socios europeos sobre todo una cosa: incertidumbre.
Ya al principio, Trump había renovado su reclamo sobre Groenlandia, abriendo una de las líneas secundarias más explosivas de la cumbre. A la pregunta de si EE. UU. podría retirar sus tropas de Europa, respondió: "A lot will depend on Greenland" ("Mucho dependerá de Groenlandia"). Esta vinculación entre la presencia militar estadounidense en Europa y sus reivindicaciones sobre la isla perteneciente a Dinamarca provocó gran revuelo entre los aliados europeos. Antes de partir, Trump había dejado claro, según CNN, que haría falta un "very good deal on Greenland" ("muy buen acuerdo sobre Groenlandia") para que su Gobierno no retire a más militares de Europa.
En Dinamarca reaccionaron con rutina. El jefe de Gobierno, Jens Frederik Nielsen, suena desde hace meses como un disco rayado: "Unfortunately, I must once again repeat that Greenland is not for sale." ("Lamentablemente, debo repetir una vez más que Groenlandia no está en venta.") El ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, no quiso dejarse distraer en Ankara por los gritos del presidente estadounidense y remitió a las negociaciones en curso: "We are firmly convinced that this can succeed." ("Estamos firmemente convencidos de que esto puede salir bien.") No obstante, Ulrik Pram Gad, experto en política de seguridad ártica del Danish Institute for International Studies, se mostró escéptico ante el STANDARD: "My analysis says there will therefore be no agreement. The negotiators are working and showing that they want a solution, that they are almost finished." ("Mi análisis dice que por eso no habrá acuerdo. Los negociadores trabajan y muestran que quieren una solución, que casi han terminado.")
España bajo presión: entre amenazas y remontada
Uno de los puntos centrales de las negociaciones, desde el punto de vista del Pentágono, debería ser la protección de la isla frente a los intereses rusos y chinos. Groenlandia goza de una importancia creciente en la pugna estratégica como potencia ártica, tanto en materia de recursos como militarmente. El primer ministro groenlandés, Jens Frederik Nielsen, había dejado claro antes de la cumbre: "Unfortunately, I must once again repeat that Greenland is not for sale." ("Lamentablemente, debo repetir una vez más que Groenlandia no está en venta.") Trump ya había ignorado esta postura en varias ocasiones, y también en Ankara quedó claro que las fantasías anexionistas no pertenecen en absoluto al pasado.
Resulta reveladora una declaración del jefe de la diplomacia danesa, que calificó el propósito de Trump como "fantastic" ("fantástico"): "This confirms what we have known all along, namely: If Trump had everything to say, Greenland would be American tomorrow. But Greenland does not want to belong to the United States." ("Esto confirma lo que ya sabíamos desde el principio, a saber: si Trump tuviera todo que decir, Groenlandia ya sería estadounidense mañana. Pero Groenlandia no quiere pertenecer a EE. UU."). Con ello quedaba marcado el tono: las fantasías anexionistas del presidente estadounidense sobre Groenlandia no pertenecen en absoluto al pasado, aunque ahora solo se negocie "a nivel diplomático" el estatus de la isla en el alto norte atlántico.
En este forcejeo juegan un papel inusual los propios groenlandeses, cuya representación política repite una y otra vez que la isla no sirve en absoluto como moneda de cambio para otros conflictos. "Much will depend on Greenland" ("Mucho dependerá de Groenlandia"), había dicho Trump, una frase que en Copenhague y Nuuk se entendió como injerencia en asuntos internos. El ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, subrayó que se sigue apostando por el diálogo y los canales diplomáticos, y se mostró sorprendentemente sereno ante las amenazas desde Washington.
Además de Groenlandia, España provocó especialmente un escándalo. Por el rechazo al objetivo del cinco por ciento en gasto de defensa y por la postura española en el conflicto con Irán, Trump calificó al país como "terrible partner" ("un socio terrible") y declaró: "They don't participate. They don't pay." ("No participan. No pagan.") Incluso amenazó durante un tiempo con restringir las relaciones comerciales con España. Así, Trump despotricó contra España y ordenó a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, suspender de forma inmediata y completa el comercio bilateral de EE. UU. con España.
Ucrania como ganadora: entregas de Patriot y respeto
Especialmente drástica fue la elección de palabras de Trump hacia el liderazgo iraní. Lo calificó de "scum" ("escoria"), "lunatics" ("locos") y "sick people" ("personas enfermas"). Estas injurias verbales marcaron un nuevo punto mínimo en las relaciones ya de por sí deterioradas entre Washington y Teherán, y plantearon a los aliados europeos la cuestión de cómo gestionar esta escalada.
El jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, se mantuvo sin embargo sereno: "And had they not done that, we wouldn't even be talking to them." ("Y si no lo hubieran hecho, ni siquiera estaríamos hablando con ellos.") De hecho, Sánchez había anunciado que participaría "naturally" ("por supuesto") en el mayor compromiso financiero de los socios europeos de la OTAN y de Canadá, aunque solo bajo la premisa de que el Estado de bienestar español no se resintiera. Sánchez pudo transmitir con mucha calma a Trump que se seguiría haciendo "business as usual" ("las cosas como siempre") con EE. UU. Este, ante las cámaras, respondió dócilmente con "Yes, Sir!" ("¡Sí, señor!"), sabedor de lo absurdo e ilusorio que sería ese paso; y es que España es la cuarta economía de la UE, que precisamente por su pertenencia a la UE no puede tratarse de forma diferenciada ni mucho menos ser sancionada.
El giro llegó en el vuelo de regreso: de regreso a Washington, Trump habló finalmente de un "impressive comeback" ("impresionante remontada") de España. Como justificación dijo: "Spain has made an impressive comeback today." ("España ha protagonizado hoy una impresionante remontada.") Al mismo tiempo limitó el elogio: "And had they not done that, we wouldn't even be talking to them." ("Y si no lo hubieran hecho, ni siquiera estaríamos hablando con ellos.") Una vez más era el lenguaje del dinero el que mejor entiende Trump: sí, ha habido "problems" ("problemas") con el Gobierno de Madrid, concedió en el vuelo de regreso a Washington, pero también dijo: "Spain has made an impressive comeback today." ("España ha protagonizado hoy una impresionante remontada.") El motivo de estas palabras ahora tan amables: el socio de la OTAN había atendido la petición de un pago mayor.
Lapsus verbales y confusión al margen
Entre los grandes ganadores de esta reunión anual se contó Ucrania: Trump se presentó en Ankara junto a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, ante los medios, en un escenario muy parecido al de la reunión catastrófica para el ucraniano celebrada hacía un año y medio en Washington: aquí la delegación estadounidense, allí la de Kiev. Pero esta vez no hubo reproches a Zelenski por falta de gratitud hacia Washington ni por una vestimenta supuestamente inadecuada para la ocasión: en esta ocasión, el presidente estadounidense rindió gran respeto al ejército ucraniano en su lucha defensiva contra el agresor ruso, afirmando que era "very efficient" ("muy eficiente").
Además, Trump anunció la entrega de sistemas Patriot a Ucrania: "We will not deliver the Patriots to them, but they should simply rebuild them." ("No les entregaremos los Patriots, pero que simplemente los reproduzcan.") Zelenski puede apuntarse esto como un enorme éxito político. No obstante, Trump mostró al mismo tiempo una peculiar confusión: Trump preguntó a los periodistas presentes: "Any questions for President Putin?" ("¿Alguna pregunta para el presidente Putin?"), aunque a su lado estaba sentado Zelenski.
También provocaron confusión varios lapsus verbales. Así habló de la "Islamic Republic of Japan" ("República Islámica de Japón"), cuando显然是 se refería a Irán. Poco después denominó erróneamente al acuerdo nuclear internacional con Teherán como "JCPOC" en lugar de la abreviatura correcta "JCPOA". Estos lapsus alimentaron las dudas sobre la preparación de fondo del presidente estadounidense para la cumbre y proporcionaron a los aliados europeos más munición para el ya tenso debate sobre la fiabilidad de EE. UU. como socio de la Alianza.
Reconciliación
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