Ceremonia fúnebre por el ayatolá Jamenei: Teherán organiza una demostración de fuerza de varios días
Teherán, 02 de julio de 2026
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Summary
Una ceremonia de seis días por el asesinado ayatolá Alí Jamenei pretende movilizar en Teherán entre 15 y 20 millones de personas y celebrar la línea política del fallecido. El régimen aprovecha el duelo para demostrar cohesión nacional y proyectar fortaleza en política exterior tras la guerra con Estados Unidos e Israel y las persistentes protestas.
Teherán, 02 de julio de 2026
Con una ceremonia de duelo de seis días por el ayatolá Alí Jamenei, asesinado en un ataque con cohetes, el liderazgo iraní pretende movilizar en Teherán entre 15 y 20 millones de personas y presentar como inquebrantable la línea política del fallecido jefe de Estado.
Antecedentes: la muerte de Jamenei en la guerra con Irán
En Irán, un país de 93 millones de habitantes, el Estado moviliza a sus seguidores para los funerales, que según los planificadores del régimen deberían ser la mayor congregación en la historia de la capital. Según el organizador, Ali Akbar Purdjamshidián, los actos tienen como objetivo "fortalecer la cohesión nacional". Las autoridades han ordenado que la capital esté "completamente cerrada y sin actividad laboral" durante este período.
El cadáver del ayatolá será instalado a partir de mañana en la Mosala de Teherán. Según las estadísticas, el entierro está previsto para el 9 de julio. Además, el cuerpo será trasladado a Irak. Mehrzad Boroujerdi, politólogo y profesor de Historia y Ciencias Políticas en la Missouri University of Science and Technology, destaca en una entrevista con DW la dimensión histórica: "A diferencia del ayatolá Ruhollah Jomeini, quien estuvo en el poder los primeros diez años tras la revolución de 1979, el ayatolá Jamenei permaneció 37 años al frente del Estado, dirigiendo el país con un marcado micromanagement e interviniendo en prácticamente todos los ámbitos políticos y estatales".
Para el entierro del asesinado ex Líder Supremo de la República Islámica de Irán, quien durante 37 años tuvo la última palabra en todos los asuntos centrales del país, se ha previsto una ceremonia de seis días. El vicepresidente iraní, Mohammad Reza Aref, organizador del funeral, lo calificó a finales de junio como «el acontecimiento más importante del siglo XXI». Con una estimación de diez millones de asistentes, la ceremonia prevista se considera el mayor funeral de la historia moderna.
El papel de la Mosala de Teherán
Las ceremonias de duelo se celebran seis meses después de las protestas masivas en Irán contra el alto costo de vida y contra el Gobierno, y cuatro meses después del asesinato del octogenario de 86 años al inicio de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán. El primer día de la guerra con Irán, que comenzó con los ataques de EE. UU. e Israel contra Irán el día 28, Jamenei fue asesinado junto con varios miembros de su familia en ataques con cohetes contra su complejo residencial y de trabajo en el centro de Teherán.
El retraso de meses entre la muerte y el entierro probablemente ha respondido a los intereses de la élite de poder iraní. Organizar una ceremonia de varios días con millones de asistentes requiere, incluso en tiempos de paz, una preparación minuciosa. «La celebración tras la guerra permite a Teherán maximizar el impacto político y simbólico». El régimen quiere maximizar el número de asistentes. Según la tradición chií, un fallecido suele ser enterrado lo antes posible, a menudo en un plazo de 24 horas.
Finalmente, Alí Jamenei será enterrado el 9 de julio de 2026. Según las autoridades, los funerales por Alí Jamenei deben convertirse en "la mayor congregación en la historia de la capital". Sin embargo, no está claro si la élite de poder logrará movilizar, como ha anunciado, una asistencia de dos dígitos en millones. Una defensora de los derechos de la mujer de Teherán, que desea permanecer en el anonimato, afirma en conversación con DW: "Muchas personas se han hartado del sistema existente". "Para muchos manifestantes que vivieron la represión en diciembre y enero, es difícil de aceptar que, al final, la República Islámica haya ganado".
Tensiones internas y protestas
Además, en el pasado se produjeron graves disturbios, entre ellos el Movimiento Verde de 2009, el movimiento Mahsa con el lema "Mujer, Vida, Libertad" en 2022, así como protestas a nivel nacional en diciembre y enero de 2025/2026. La demora también ofrece al liderazgo la posibilidad de escenificar la ceremonia como una señal de política exterior. El hecho de que Irán haya anclado el llamado "frente del Líbano" ya en el primero de los 14 puntos del memorándum en las negociaciones con EE. UU. busca demostrar igualmente que la línea de política exterior de Alí Jamenei continúa.
Según el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, el régimen espera solo en Teherán entre 10 y 20 millones de dolientes. Las autoridades declararon que se esperan entre 15 y 20 millones de personas solo en la capital. "Dos grandes potencias militares atacaron Irán y, aun así, la República Islámica sigue en pie", reza una lectura extendida. "Los seguidores de la República Islámica han cobrado un nuevo impulso", observa Boroujerdi. "La guerra también ha hecho ver a muchas personas que no pueden esperar ayuda del exterior y que, en definitiva, están solas".
Señales de política exterior y resultados de las negociaciones
Boroujerdi considera que la escenificación del duelo también es un intento de restablecer la cohesión interna. "Para muchos seguidores del sistema, esto es una prueba de que, a pesar de las pérdidas considerables, ha sobrevivido", afirma. El politólogo señala otro aspecto de política exterior: "Si se llegara a aplicar siquiera la mitad de los 14 puntos del marco de entendimiento acordado entre Irán y EE. UU., sería un éxito considerable para Irán". "Ni tras el final de la guerra Irán-Irak ni en el marco del acuerdo nuclear (JCPOA) logró el país concesiones comparables", escribe.
Entre las exigencias iraníes figuraba, además, que EE. UU. no se inmiscuyera en los asuntos internos de Irán. Según el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Bakaei, no se ha invitado a representantes de Estados europeos porque, durante la guerra con Irán, "estuvieron del lado equivocado de la historia". Este gesto diplomático subraya la intención de Teherán de convertir el funeral en una señal deliberada de política exterior.
Estructuras de poder y cuestiones abiertas
Boroujerdi ofrece en su conversación con DW una imagen matizada de las relaciones de poder: "La postura de Alí Jamenei como jefe de Estado fue siempre no hacer concesión alguna a sus adversarios, no solo a los críticos del régimen, sino también a las fuerzas reformistas dentro del aparato de poder". No obstante, el autor del libro recientemente publicado "The Axis of Resistance: Iran, Israel and the Struggle for the Middle East" añade que dentro de las estructuras de poder de la República Islámica, especialmente en las filas de la Guardia Revolucionaria, no existe un consenso pleno sobre las negociaciones y un posible acuerdo con EE. UU.
Las ceremonias de duelo comienzan en la Mosala de Teherán, un gran complejo de oración y congregación utilizado para actos masivos. Las autoridades han anunciado amplias medidas de seguridad y han paralizado en gran medida la capital durante toda la ceremonia. La escenificación de un duelo de varios días que abarca toda la vida urbana es una señal deliberada hacia el interior y el exterior.
Con el retraso y la escenificación del duelo como acontecimiento de masas, el liderazgo persigue varios objetivos: demostrar estabilidad interna tras la guerra, prolongar la línea política de Jamenei, movilizar a los seguidores y enviar una señal de política exterior a EE. UU. y a la región. Está por verse si se alcanzará realmente la cifra de asistentes prevista.
Simbolismo y efecto de la escenificación
La élite de poder también apela al simbolismo con la ceremonia. La Mosala de Teherán, el cadáver, su traslado a Irak y los seis días de duración son elementos cuidadosamente coreografiados de una puesta en escena política. Busca mostrar que el Estado de Jamenei sigue siendo capaz de actuar, a pesar de la guerra, de las protestas y de la muerte de su Líder Supremo.
Entre los observadores, el efecto de la escenificación sigue siendo objeto de debate. Mientras que el régimen interpreta la ceremonia como prueba de la cohesión nacional, los críticos señalan las profundas fracturas sociales que se manifestaron en las protestas de los últimos años. Los próximos días mostrarán cuánta gente acudirá realmente a Teherán.
Questions & Answers
¿Quién era el ayatolá Alí Jamenei y qué papel desempeñó en Irán?
El ayatolá Alí Jamenei fue durante 37 años el Líder Supremo de la República Islámica de Irán y tuvo la última palabra en prácticamente todos los asuntos centrales del país. Según los datos disponibles, fue asesinado a los 86 años en ataques con cohetes contra su complejo residencial y de trabajo en el centro de Teherán al inicio de la guerra con Irán.
¿Por qué la ceremonia fúnebre se celebra meses después de la muerte de Jamenei?
Según la tradición chií, un fallecido suele ser enterrado en un plazo de 24 horas; la demora de varios meses permitió a la élite de poder, según los observadores, preparar una ceremonia de varios días con millones de asistentes y maximizar el impacto político.
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