Washington, 16 de agosto de 2026

El Pentágono ha recibido la orden de reducir los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, un cambio de política que se produce en medio de la continuidad del compromiso diplomático con Corea del Norte.

La orden, atribuida a Donald Trump, instruye al Pentágono a reducir el alcance de los ejercicios conjuntos realizados con las fuerzas surcoreanas. Según funcionarios familiarizados con el asunto, la directiva tiene como objetivo reducir las tensiones en la península coreana y crear espacio para la reanudación de las conversaciones con Corea del Norte.

Por qué se están reduciendo los ejercicios

Los ejercicios conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur han sido durante mucho tiempo una fuente de fricción con Pyongyang. La Comisión Militar Central de Corea del Norte describió previamente los ejercicios trilaterales celebrados el año pasado con Japón y Corea del Sur como "the most comprehensive and offensive war drill for aggression in terms of scale, content and nature". Esa caracterización ha sido citada por los defensores de reducir los ejercicios como evidencia de que las maniobras a gran escala socavan las aperturas diplomáticas.

Los defensores de la medida argumentan que reducir la visibilidad y el alcance de los ejercicios podría aliviar la presión sobre las negociaciones con el gobierno de Kim Jong Un. Los críticos, incluidos algunos dentro del establishment de defensa de Estados Unidos, advierten que cualquier repliegue arriesga socavar la preparación y envalentonar los programas nuclear y de misiles de Corea del Norte.

El Pentágono no ha detallado públicamente qué ejercicios específicos se verán afectados ni en qué medida se reducirá su alcance. Los funcionarios dijeron que las consultas con el liderazgo militar de Corea del Sur están en curso, y que cualquier cambio se coordinará con Seúl para evitar enviar señales no deseadas a los aliados regionales.

Reacción desde Seúl y Washington

La decisión llega en medio de una atención más amplia sobre la postura de Estados Unidos en Medio Oriente, incluyendo discusiones recientes que involucran a la República Islámica de Irán. Los funcionarios informados sobre el asunto enfatizaron que los cambios relacionados con Corea son independientes de cualquier negociación relacionada con Irán, aunque ambos caen bajo una revisión más amplia de las prioridades de defensa y diplomacia de Estados Unidos.

Se informa que el gobierno de Corea del Sur está buscando aclaraciones sobre el calendario y los parámetros de cualquier cronograma reducido. Analistas en Seúl han advertido que una reducción repentina en el entrenamiento combinado podría complicar la interoperabilidad entre los dos ejércitos, particularmente dado el ritmo de las pruebas de misiles de Corea del Norte durante el último año.

Dentro de Estados Unidos, la reacción en el Capitolio ha sido mixta. Algunos legisladores han expresado su preocupación de que reducir los ejercicios envíe el mensaje equivocado a los aliados en el Indo-Pacífico, mientras que otros han argumentado que los pasos calibrados pueden apoyar la diplomacia sin sacrificar la disuasión.

Se espera que el Pentágono emita una guía formal para las fuerzas estadounidenses en la región en las próximas semanas. Hasta entonces, se ha indicado a los planificadores que traten los calendarios de ejercicios existentes como sujetos a revisión, y que eviten compromisos públicos que se adelanten a la decisión política.

Qué observar a continuación

Corea del Norte aún no ha respondido públicamente a la directiva informada. La experiencia pasada sugiere que Pyongyang podría usar el anuncio para reincorporarse diplomáticamente o para endurecer su posición negociadora, dependiendo de cómo se presente el cambio en los canales oficiales de Estados Unidos.

Los observadores dicen que la próxima señal a observar será si el Pentágono recorta solo los componentes más visibles y de gran campo de los ejercicios —como los que involucran portaaviones o bombarderos estratégicos— o si los ajustes se extienden también a los juegos de guerra de puesto de mando y simulados por computadora.

Funcionarios en Washington enfatizaron que la reducción no es un retiro permanente de las fuerzas o compromisos de Estados Unidos con la alianza. Estados Unidos mantiene aproximadamente 28,500 tropas en la península, y las obligaciones del tratado bajo el Tratado de Defensa Mutua entre Estados Unidos y Corea del Sur siguen vigentes, dijeron.