Lima, 07 de junio de 2026

Los peruanos acudieron este domingo a las urnas para elegir en segunda vuelta al sucesor dJosé María Balcázar entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, en unos comicios marcados por la frustración ciudadana ante la inestabilidad política.

Una jornada decisiva en Lima

La jornada electoral comenzó con la apertura de los centros de votación a las 14:00 y su cierre previsto a las 17:00 hora local (24:00 CEST), según la programación oficial. La primera vuelta, celebrada en abril, no produjo un ganador claro, ya que tanto Fujimori como Sánchez obtuvieron menos del 30 por ciento de los votos cada uno. Aproximadamente una quinta parte de los cerca de 27 millones de electores llegaba indecisa a la cita, de acuerdo con los sondeos finales.

Fujimori, de 51 años, es hija del fallecido ex presidente autoritario Alberto Fujimori, quien gobernó Perú entre 1990 y 2000 y fue posteriormente condenado por violaciones de derechos humanos y corrupción. Hija de ascendencia japonesa, apodada 'La China', pertenece al partido Fuerza Popular y disputa por cuarta vez consecutiva la presidencia, tras perder los comicios de 2021 frente a Pedro Castillo. Su canción de campaña proclama que llega para crear orden, y ha prometido, de resultar electa, una línea dura contra la delincuencia y la migración ilegal.

Los candidatos y sus trayectorias

Sánchez, psicólogo de formación y de 57 años, milita en Juntos por el Perú y participa por primera vez en una carrera presidencial. Cuenta con el apoyo de seguidores del ex presidente izquierdista Pedro Castillo, destituido y encarcelado tras un intento de golpe de Estado. Ha abogado por los derechos de la población rural pobre y ha exigido reformas de la policía y el poder judicial, además de prometer la abolición de leyes que, según él, favorecen al crimen organizado. En un mitin declaró: 'Wir müssen die korrupte Mafia besiegen, die Peru heute regiert. Nieder mit dem Mafiapakt! Nieder mit dem Fujimorismus!'

El viernes, un tribunal ordenó la apertura de un juicio contra Sánchez por supuestamente no haber declarado al organismo electoral contribuciones a su partido entre 2018 y 2020. Sus abogados anunciaron una apelación; de ganar las elecciones, gozaría de inmunidad. Además, el lunes se celebró un proceso judicial por financiación partidista relacionado con Roberto Sánchez, ex ministro de Comercio Exterior del ex presidente Pedro Castillo.

Un país marcado por la inestabilidad

El contexto político peruano ha generado un profundo malestar ciudadano. Perú se habría convertido, según medios, en motivo de burla para otras naciones debido a la sucesión constante de mandatarios. Los peruanos se quejan de que el pueblo elige a un presidente y el Parlamento lo destituye. En una entrevista, Milagros Samillán declaró: 'Wir sind gegen den Fujimorismus. Wieder einmal müssen wir gegen Frau Keiko Fujimori stimmen, damit sie nicht die volle Macht an sich reißt, die sie so verzweifelt begehrt.'

La Constitución peruana permite al Parlamento declarar la vacancia del presidente por 'permanente moralischer Unfähigkeit' del titular, un artículo que ha sido utilizado repetidamente. El Congreso dominado por intrigas políticas y corrupción ha derribado a numerosos presidentes en sucesión, incluido el de José Jerí, destituido tres meses antes de la elección. El ganador de los comicios será el décimo jefe de Estado en diez años y asumirá el cargo el 28 de julio, pero deberá gobernar sin mayoría parlamentaria.

La campaña se desarrolló en un clima de violencia e indignación contra los líderes políticos, a quienes muchos votantes responsabilizan de años de inestabilidad. En Puerto Pizarro, una localidad costera del norte de Perú, un pescador que apoya a Fujimori describió una situación de extorsión cotidiana: 'Jeder einzelne Fischer hier muss Schutzgeld zahlen, nur um überhaupt ausfahren zu können. Gestern Nacht wurden unsere Bootsmotoren gestohlen. Vor fünf Tagen wurde direkt hier vor unseren Augen ein Fischer ermordet. Wir sind traumatisiert, wir können nicht arbeiten.' La violencia de las pandillas se ha disparado en Perú en los últimos años.

La violencia y el clima de la campaña

Ambos candidatos se enfrentaron en un debate presidencial en Lima, donde intercambiaron duras acusaciones. Fujimori calificó a la izquierda como enemiga y la acusó de 'Armut zu verteilen, während wir Wohlstand schaffen. Jene Linke, die Hass schürt, wohingegen wir uns den Frieden wünschen.' Por su parte, Sánchez prometió liberar a Castillo de su cautiverio y redistribuir la riqueza nacional: 'die Demokratie von der Vereinnahmung durch den Mafiapakt im Kongress befreien. Sie wird den nationalen Reichtum freigeben, der sich derzeit in den Händen von einem Prozent der Bevölkerung konzentriert.'

Durante las protestas de 2023 contra la destitución de Castillo, 49 civiles murieron y nadie ha asumido aún la responsabilidad. El hermano de Milagros Samillán, Marco Antonio Samillán, fue asesinado por la policía mientras prestaba primeros auxilios. En la primera vuelta, el 70 por ciento de los votantes rechazó tanto a Fujimori como a Sánchez, lo que refleja el profundo desencanto con el sistema político.

La última semana de campaña estuvo marcada por la denuncia de Sánchez contra Fujimori, a quien acusó de haber contribuido a la crisis política y de ser corresponsable de la destitución de varios presidentes. Fujimori, por su parte, se mantuvo al frente en las encuestas finales, aunque por un margen muy estrecho. En las semanas previas al domingo electoral, ambos candidatos aparecían prácticamente empatados en los sondeos.