Managua, 21 de julio de 2026
El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, aprovechó el 47.º aniversario de la Revolución Sandinista para anunciar que en Nicaragua ya no habrá elecciones; la votación prevista para noviembre ya fue aplazada a 2027.
Texto literal del discurso y contexto histórico
Ortega aprovechó su primer discurso público en dos meses para vincular la medida con una referencia ideológica a Estados Unidos y a los seguidores del derrocado dictador Anastasio Somoza. Dijo textualmente: «Die Zeiten, in denen von den Yankees und den Somocistas unterstützte Parteien an die Macht zurückkehren, sind vorbei – nie wieder». Con ello, el octogenario, que lleva 19 años en el poder, consumó un alejamiento definitivo de los procedimientos democráticos.
La elección prevista para noviembre ya había sido aplazada a 2027. Sin embargo, con su más reciente declaración, Ortega va más allá y anuncia el fin de cualquier futura convocatoria a las urnas. Políticos de la oposición como Cristiana Chamorro ya habían sido detenidos antes de las elecciones de 2021; numerosos otros opositores y representantes del sector económico han sido encarcelados desde 2018, y las voces críticas han sido penalizadas. Como consecuencia, en la práctica ya no queda oposición organizada en el país.
