Ocho días después del sismo: rescate de Hernán Gil entre los escombros en Venezuela
2/7/2026
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Summary
Más de una semana después de un fuerte doble terremoto, equipos de rescate de siete países sacaron con vida al venezolano de 43 años Hernán Gil de los escombros de un edificio colapsado en Catia La Mar. La comunidad internacional calificó el hecho como un milagro extraordinario, mientras que el balance oficial de víctimas mortales superó los 2.500 fallecidos.
Más de ocho días después de un fuerte doble terremoto, en Venezuela fue rescatado con vida Hernán Gil, de 43 años, de los escombros de un edificio de siete plantas colapsado en Catia La Mar.
El rescate se logró el jueves tras tres días de trabajos intensivos de salvamento, en los que participaron equipos de emergencia de Venezuela, El Salvador, Chile, Estados Unidos, Portugal, México y Costa Rica. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, declaró en la plataforma X que se trataba de un milagro. „Gracias a Dios por hacer posible este milagro“, escribió Bukele, quien también anunció: „Por fin logramos rescatar a Hernán“.
Gil era vigilante del edificio colapsado y quedó atrapado bajo los escombros en su caseta de vigilancia tras el derrumbe. Tras ser liberado, fue sacado de los escombros en una camilla bajo los aplausos de los socorristas y vecinos, como muestran los vídeos de la escena. Periodistas de AFP relataron que los equipos de emergencia en el lugar se abrazaron.
Cristian Vera, jefe del equipo de rescate chileno, describió las labores de salvamento como „bastante complicadas“ y explicó: „No fue fácil llegar exactamente al punto donde se encontraba la víctima“. Los socorristas tuvieron que cambiar de estrategia en varias ocasiones y abrir una nueva vía de acceso hasta el sepultado, debido a que un edificio vecino corría riesgo inminente de colapso por las réplicas.
Carrera contra el reloj
Gil se encontraba a unos nueve metros bajo los escombros del edificio. Los equipos de rescate ya habían establecido contacto con él días antes del rescate en sí y le suministraron agua y oxígeno a través de un tubo. Según testimonios de testigos presenciales, recibió de esta forma más de diez litros de agua para mantenerse hidratado. El jueves por la mañana, los rescatistas estaban a menos de un metro de Gil antes de atravesar con un martillo neumático la última losa de hormigón.
La esposa del superviviente, Gusbimar González, se mostró profundamente conmovida ante AFP por el rescate de su marido. Dijo que es „realmente un milagro“ que siga con vida y que está „totalmente abrumada“ de que personas de tantos países se hayan unido para salvar a una sola persona. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró a través de la plataforma X: „Hoy celebramos la vida de Hernán Gil“ y agradeció a los equipos de rescate nacionales e internacionales.
Alcance de la catástrofe
El extraordinario rescate se enmarca en un desastre natural devastador. El miércoles de hace cerca de una semana –informes datan los sismos del 24 de junio– dos fuertes temblores sacudieron el país en rápida sucesión, entre ellos, según coinciden los medios, un sismo de magnitud 7,2. Según cifras oficiales, 189 edificios quedaron destruidos; el número total de víctimas mortales se cifró en última instancia en 2.595.
Más de 11.000 personas resultaron heridas por los temblores y decenas de miles siguen desaparecidas. La experiencia internacional muestra que las probabilidades de supervivencia de los sepultados disminuyen notablemente al cabo de pocos días, por lo que el rescate de Gil, tras ocho días bajo los escombros, resulta aún más excepcional.
En las zonas costeras especialmente afectadas en torno a La Guaira y Catia La Mar, la situación es devastadora, según palabras de los socorristas. Daniella Inojosa, directora y cofundadora de la organización de ayuda local Tinta Violeta, describió la situación así: „La situación en La Guaira es mucho más dramática de lo que pensábamos al principio. Todo está destruido. No parece que allí haya habido nunca una ciudad.“ Espera que las necesidades humanitarias sigan aumentando, como señaló: „El alcance de la destrucción, las pérdidas humanas y los traumas es absolutamente devastador. Las operaciones de búsqueda y rescate continúan. Seguimos previendo que las necesidades humanitarias van a aumentar“.
Esperanza y desesperanza en el puerto
Erich Fenninger, director de Volkshilfe Österreich, advirtió sobre las condiciones higiénicas en los refugios: „Los refugios en La Guaira están totalmente desbordados y las condiciones higiénicas allí son catastróficas. Existe un riesgo elevado de propagación de infecciones y enfermedades gastrointestinales.“ Por ello, la organización distribuye kits de higiene como primera medida de ayuda. También la agencia alemana de ayuda técnica (Technisches Hilfswerk) participa en las tareas de rescate.
En el puerto de La Guaira se ha habilitado entretanto un punto de encuentro improvisado para los familiares y un centro de identificación provisional. El forense y policía Johann Pérez coordina el área improvisada y resume la esperanza de muchos familiares: „Esperamos milagros“ – una expresión que, ante el rescate de Gil, encontró una correspondencia real. Solo los cadáveres difícilmente identificables se fotografían y se numeran. Los cadáveres se reúnen inicialmente en un hospital, „pero, como se trata de un centro sanitario, intentamos trasladarlos después aquí para que el hospital no se contamine“, explicó Pérez.
Críticas a la gestión de la crisis
En medio de las multitudes de dolientes y personas que buscan a sus seres queridos, siguen llegando al puerto nuevas entregas privadas de ayuda. Pickups con alimentos y agua para los desamparados atraviesan el recinto portuario. Una anciana de 80 años salió del puerto sin haber encontrado a su hijo entre las víctimas; otras, como Mariela Corpas, siguen esperando para identificar los restos mortales de sus abuelos. Ella describe la situación como „Es horrible. Es agotador, frustrante. Te sientes tan impotente“. La espera se asemeja a „Preguntas en un sitio y te remiten al siguiente“ – una odisea por las administraciones sin una red de telefonía móvil que funcione.
Mientras la descripción de Corpas ilustra la lucha burocrática, el cordón militar en torno a la zona del terremoto es objeto de críticas. Las autoridades justifican los cortes de carretera por motivos de seguridad y por la prioridad de los vehículos de rescate. Carmen Alejandra –cuyo nombre se ha cambiado por motivos de seguridad, ya que critica al gobierno venezolano y teme represalias– describió la situación el día del temblor desde la capital, Caracas: el terremoto fue „un vaivén horizontal brusco. Pero con una fuerza tal que tuvimos que agarrarnos“. Los primeros instantes los vivió como „Primero me entró miedo, luego pánico. Todo mi cuerpo temblaba“.
Las críticas a la gestión gubernamental de la crisis no cesan, según vecinos y testigos. Carmen Alejandra declaró: „La gente pedía palas, picos y cuerdas – incluso los bomberos vinieron, pero no llevaban ni siquiera una escalera. Los únicos que ayudaron fueron los vecinos, familiares y otros voluntarios“. Su balance personal es demoledor: „Lo que estamos viviendo es devastador: es un segundo terremoto, uno humano“. También acusó a las autoridades de que las fuerzas de rescate y de seguridad no estuvieran presentes en el momento decisivo, y relató: „La gente murió literalmente en los brazos de los equipos de rescate“.
Compromisos internacionales de ayuda
Su relato apunta a un problema central de abastecimiento: durante las primeras horas tras los temblores, no había ni red móvil ni electricidad. Las réplicas durante la noche también castigaron a la población; Carmen Alejandra declaró: „Cuando sopla fuerte el viento en la ventana, te pone muy nervioso“. Otros equipos de rescate, entre ellos uno del sur de España, no pudieron ingresar al país „por trabas burocráticas“, según la corresponsal de SRF para Sudamérica, Teresa Delgado.
Mientras tanto, la ayuda financiera internacional va tomando forma: Rodríguez declaró que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial habían ofrecido créditos para la reconstrucción. La presidenta encargada aseguró además que continuará la búsqueda de supervivientes y víctimas mortales bajo los escombros. El rescate de Hernán Gil, un vigilante que quedó sepultado durante su trabajo, se percibe así como una señal de esperanza en medio de una catástrofe sin precedentes.
Questions & Answers
¿Quién es Hernán Gil y cómo pudo ser rescatado?
El rescatado es Hernán Gil, de 43 años, vigilante del edificio de siete plantas colapsado en Catia La Mar. Equipos de rescate internacionales de siete países lo sacaron tras unos ocho días desde unos nueve metros de profundidad, habiéndolo abastecido previamente de agua y oxígeno a través de tubos.
¿Qué alcance tiene la catástrofe sísmica en Venezuela?
Según cifras oficiales, hasta ahora han muerto 2.595 personas y más de 11.000 han resultado heridas; decenas de miles siguen desaparecidas. Solo 189 edificios fueron destruidos, y la región costera especialmente afectada en torno a La Guaira y Catia La Mar está prácticamente devastada, según las organizaciones de ayuda.
¿Qué ayuda internacional está desplegada y qué críticas existen?
Equipos de rescate de Venezuela, El Salvador, Chile, EE. UU., Portugal, México y Costa Rica, así como la agencia alemana de ayuda técnica (Technisches Hilfswerk), trabajan en el lugar; el FMI y el Banco Mundial ofrecieron créditos para la reconstrucción. Al mismo tiempo, testigos critican la gestión estatal de la crisis, las trabas burocráticas al ingreso de los equipos extranjeros y el cierre durante varios días de la zona de la catástrofe.
Rescate en Venezuela: Hernán Gil es recuperado con vida | noticias360