Oslo, 10 de julio de 2026
Ante unos históricos cuartos de final del Mundial, una ola de euforia ha invadido Noruega, con aficionados de todo el país que "reman" en tierra firme por su selección.
El ambiente en Noruega antes de los cuartos de final alcanza unas dimensiones que sorprenden incluso a los observadores más veteranos. En la capital, Oslo, se esperan unas 100.000 personas solo en el centro para una gran fiesta popular del Mundial, según informan los medios noruegos. El entusiasmo va mucho más allá de los aficionados habituales al fútbol.
Desde hace semanas, personas de todo el país están "remando" en tierra firme por su selección nacional, ya sea en el Parlamento, en guarderías o en festivales, tal y como describe la radiotelevisión noruega NRK. El ritual de júbilo, en el que los brazos se mueven sincronizados como al remar, se ha convertido en cuestión de poco tiempo en un símbolo nacional de cohesión. Un portavoz del operador de transporte público resumió el sentir general: "Die wenigsten von uns können nach Hause rudern", es decir, que el entusiasmo estalla en todas partes al mismo tiempo.
