Israel y Líbano pactan aplicación del alto el fuego en | noticias360
Israel y Líbano acuerdan en Washington una hoja de ruta para aplicar el alto el fuego con Hezbolá
Washington, 04 de junio de 2026
tedeytan / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0
Summary
Representantes de Israel y Líbano acordaron en Washington, con mediación estadounidense, una vía para aplicar el alto el fuego vigente desde abril. El pacto prevé zonas piloto bajo control exclusivo del Ejército libanés y exige a Hezbolá el cese total de sus ataques contra Israel, aunque la milicia chií rechaza el acuerdo.
Washington, 04 de junio de 2026
El Gobierno de Estados Unidos anunció que Israel y Líbano han acordado en Washington una hoja de ruta para implementar el alto el fuego vigente desde abril, en lo que supone la cuarta ronda de negociaciones directas entre ambos países, las primeras a nivel político desde 1983.
Un acuerdo de implementación tras meses de frágil tregua
El Departamento de Estado de Estados Unidos informó de que delegaciones gubernamentales de Israel y Líbano alcanzaron un entendimiento en Washington para avanzar en la aplicación del alto el fuego que entró en vigor el pasado 17 de abril y que fue prorrogado a mediados de mayo. El anuncio se produjo tras la cuarta ronda de conversaciones celebrada en la capital estadounidense, según confirmaron fuentes citadas por la agencia.
Según el comunicado conjunto difundido al término de la reunión, ambas partes coincidieron en que el alto el fuego debe sustentarse en el repliegue de Hezbolá al norte del río Litani, en la frontera con Israel. La milicia chií, respaldada por Irán, deberá cesar por completo sus ataques contra territorio israelí, condición que el Ejecutivo de Tel Aviv considera indispensable para mantener la vigencia de la tregua.
Zonas piloto bajo control del Ejército libanés
El acuerdo contempla además la creación de zonas piloto en territorio libanés en las que el control militar y de seguridad será ejercido de forma exclusiva por las Fuerzas Armadas regulares del Líbano. De acuerdo con la declaración conjunta, estos espacios piloto están concebidos como un primer paso hacia una arquitectura de seguridad más amplia. Hasta ahora no se ha precisado cómo se establecerán concretamente esas zonas, y los detalles operativos quedan pendientes para próximas reuniones previstas en un plazo de algo más de tres semanas.
El comunicado difundido tras la reunión de Washington subraya que el futuro de las relaciones entre Israel y Líbano debe ser decidido por los dos Gobiernos. En el texto se afirma que «Diese Schritte werden Fortschritte hin zu einem umfassenden Friedens- und Sicherheitsabkommen ermöglichen», es decir, que esos pasos permitirán avanzar hacia un acuerdo integral de paz y seguridad. La declaración añade que cualquier intento de «staatlicher oder nicht-staatlicher Akteure» de tomar «die Zukunft des Libanons als Geisel» será rechazado, en referencia a quienes pretendan condicionar el devenir del país.
Diálogo político directo por primera vez desde 1983
Israel y Líbano no mantienen relaciones diplomáticas y nunca han firmado un acuerdo de paz, por lo que las actuales conversaciones representan un hecho excepcional. Las delegaciones se habían reunido en tres ocasiones anteriores en Washington desde abril, cuando ambos Gobiernos reanudaron el contacto político directo por primera vez desde 1983. La trascendencia del diálogo reside precisamente en que se desarrolla al más alto nivel gubernamental, al margen de la milicia chií.
Hezbolá no participa en las negociaciones y ha rechazado tanto el alto el fuego como las propias conversaciones de Washington, que se celebran sin su presencia. La milicia, que es el verdadero contendiente en el conflicto dentro del Líbano, disparó cohetes contra Israel tras el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, y ha proseguido sus ataques casi a diario pese a la tregua. El Gobierno libanés, por su parte, no es parte beligerante en la guerra y dispone de una influencia limitada sobre la milicia proiraní.
Hezbolá rechaza el proceso y mantiene los ataques
En la práctica, el alto el fuego ha sido hasta ahora papel mojado. A pesar de los anuncios formales, la guerra entre Israel y Hezbolá ha continuado con bombardeos israelíes sobre posiciones de la milicia en el sur del Líbano, incluidas incursiones aéreas cada vez más profundas, y con el lanzamiento常态化 de cohetes desde el lado libanés. La tregua ya fue prorrogada en varias ocasiones de manera temporal sin que llegara a consolidarse sobre el terreno.
El frágil alto el fuego de noviembre de 2024 ya había mostrado signos de agotamiento poco después de su entrada en vigor. Israel acusó entonces a Hezbolá de rearmarse en incumplimiento de lo pactado y prosiguió los ataques contra objetivos de la milicia. La irrupción de la guerra contra Irán, iniciada a finales de febrero por Israel y Estados Unidos, volvió a dinamitar la relativa calma, ya que el Líbano se vio arrastrado al conflicto a principios de marzo y Hezbolá reanudó el fuego de cohetes.
Irán y la presión sobre las conversaciones de Washington
En las negociaciones que Washington mantiene con Teherán sobre un marco para poner fin a la guerra con Irán, la República Islámica exige también el fin del conflicto en el Líbano. Los combates en territorio libanés han supuesto en las últimas semanas una carga adicional para unas conversaciones ya de por sí complejas, lo que explica en parte la urgencia estadounidense por articular una nueva arquitectura de tregua.
El comunicado conjunto recalca que corresponde a los dos Gobiernos, y no a actores externos, decidir el rumbo de sus relaciones bilaterales. La fórmula de las zonas piloto se presenta así como un mecanismo gradual: empezar por áreas delimitadas bajo mando del Ejército libanés para, en teoría, poder extender el modelo si la experiencia resulta viable. Israel, según el texto, únicamente respetará el alto el fuego si Hezbolá hace lo propio.
La mediación de Washington ha sido determinante para encauzar las conversaciones. Estados Unidos ha actuado como facilitador entre dos Estados que carecen de canales diplomáticos formales, en un contexto en el que la presencia de Hezbolá como actor no estatal con capacidad militar independiente del Gobierno libanés introduce un factor de incertidumbre adicional. La citada declaración advierte de que cualquier intento de actores, ya sean estatales o no, de retener la suerte del Líbano como rehén será rechazado.
El acuerdo reitera la petición a Hezbolá de detener por completo sus ataques contra Israel, condición que las autoridades israelíes han vinculado expresamente a su propia adhesión al alto el fuego. La declaración recalca que la continuidad de la tregua depende de un cese total de las hostilidades por parte de la milicia, lo que deja en manos de Hezbolá, y por extensión de Irán, una de las claves del proceso.
Detalles pendientes y próxima ronda en pocas semanas
Hasta el momento no se ha informado de si el nuevo compromiso constituye una prórroga por un plazo limitado o si supone un paso hacia un arreglo más permanente. Los Gobiernos de Israel y Líbano tampoco han detallado cuál será el calendario de retirada de Hezbolá al norte del Litani ni cómo se supervisará el cumplimiento sobre el terreno. Las partes han acordado mantener nuevas conversaciones dentro de poco más de tres semanas para intentar cerrar esos flecos.
La noticia fue difundida por la cadena Deutschlandfunk el 4 de junio de 2026, en una jornada en la que la atención internacional se centra tanto en la evolución de la guerra de Irán como en la posibilidad de que el anunciado mecanismo de zonas piloto permita, por primera vez en años, encauzar la relación entre Israel y Líbano al margen de la violencia.
El comunicado no oculta la fragilidad del proceso. En él se reconoce implícitamente que anteriores alto el fuego fueron incumplidos de forma reiterada y que la propia Hezbolá opera al margen de la autoridad del Gobierno de Beirut. Aun así, la declaración conjunta sitúa la decisión sobre el futuro bilateral en manos de los dos Ejecutivos, lo que supone un gesto político significativo en un conflicto marcado por la intermediación de terceros y por la presencia de milicias armadas.
Questions & Answers
¿En qué consiste el acuerdo alcanzado entre Israel y Líbano en Washington?
Las delegaciones de Israel y Líbano, con mediación de Estados Unidos, acordaron una hoja de ruta para implementar el alto el fuego que incluye el repliegue de Hezbolá al norte del río Litani y la creación de zonas piloto controladas exclusivamente por el Ejército libanés.
¿Por qué es significativa esta ronda de negociaciones entre Israel y Líbano?
Es la cuarta ronda de conversaciones en Washington y se produce tras los primeros contactos políticos directos entre ambos Gobiernos desde 1983, pese a que Israel y Líbano no mantienen relaciones diplomáticas ni han firmado nunca un acuerdo de paz.
¿Qué papel juega Hezbolá en el proceso y por qué rechaza las conversaciones?
Hezbolá, actor no estatal y verdadero contendiente en el conflicto libanés, no participa en las negociaciones y ha rechazado tanto el alto el fuego como las propias conversaciones, al tiempo que sigue atacando Israel casi a diario y cuenta con el respaldo de Irán.