Incendios forestales en Gironde: situación estabilizada | noticias360
Incendios forestales en Gironde: situación estabilizada, pero no controlada
Burdeos, 29 de julio de 2026
Superbass / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0
Summary
Desde hace una semana, los incendios forestales azotan la Gironde en los alrededores de Burdeos. Ya se han destruido unas 42.000 hectáreas de bosque y matorral, y más de 150.000 personas han sido evacuadas. A pesar de una estabilización momentánea, los equipos de emergencia temen nuevos brotes debido a una ola de calor.
Burdeos, 29 de julio de 2026
Una semana después del estallido de los devastadores incendios forestales en el suroeste de Francia, alrededor de 2.750 bomberos, 23 aviones cisterna y más de 1.400 efectivos policiales luchan en la Gironde contra llamas que no cesan de renovarse, mientras una ola de calor con temperaturas de hasta 42 grados agrava aún más la situación.
Desde hace ya una semana, el fuego devasta el suroeste de Francia y ya ha destruido al menos 42.000 hectáreas de bosque y matorral, un triste récord en la historia reciente de la región. Como informó la prefecta de Burdeos, Sophie Brocas, el martes por la noche en la localidad de Lège-Cap-Ferret, durante el día ya se habían producido 14 nuevos brotes de los incendios. "El incendio está estabilizado, pero no controlado y no se sigue extendiendo", dijo la jefa de la administración regional.
Alcance de la destrucción
La superficie destruida de unas 42.000 hectáreas equivale, según las autoridades, a unos 420 kilómetros cuadrados, aproximadamente la superficie del lago de Constanza. De este modo, Francia alcanza desde principios de año, con un total de unas 100.000 hectáreas calcinadas, una cifra histórica sin precedentes. El fuego se acercó en algunos momentos hasta 15 kilómetros de la ciudad de Burdeos y también destruyó el cementerio de Cap Ferret.
Según la prefecta, continúan desplegados 2.750 bomberos, 23 aviones cisterna y más de 1.400 efectivos policiales. Desde el inicio de las tareas de extinción, ya han resultado heridos 110 bomberos. Los equipos franceses reciben apoyo internacional: el sábado partieron hacia Burdeos 34 bomberos desde Ginebra con camiones de bomberos, y el martes Suiza envió a Córcega tres helicópteros Super Puma del ejército, así como veinte especialistas en incendios. La misión suiza en Burdeos está programada, según el Departamento Federal de Asuntos Exteriores (EDA), hasta el 1 de agosto.
Ayuda internacional y equipos de emergencia
Repetidamente se reportaron, incluso durante la noche, incendios que se reavivaban en distintos lugares y que ardían amenazantes hacia el cielo. El lunes, los equipos de emergencia abrieron cortafuegos en numerosos puntos del bosque para impedir una mayor propagación. Desde la noche del lunes, los bomberos lograron impedir un nuevo avance de las llamas, de modo que la situación se ha estabilizado. No obstante, había una noticia positiva, dijo la prefecta.
Esta noticia positiva afecta a los habitantes de 15 localidades que ya pudieron regresar a sus casas el martes por la noche. Además, el aire en el centro de Burdeos "ya no está tan ahumado", informó el reportero de ZDF Martin Niessen desde el lugar. Muchas personas se ponían mascarillas FFP2 en cuanto salían a la calle.
La preocupación sigue siendo grande: con el inicio de una nueva ola de calor con temperaturas de hasta 40 grados, los equipos de emergencia temen que la gran sequedad y el viento hagan que el incendio, contenido por el momento, vuelva a reavivarse sin control. Temperaturas de hasta 42 grados, así como una humedad ambiental en descenso, podrían dificultar considerablemente las tareas. También en España y Francia se esperan temperaturas muy por encima de los 30 grados a partir del miércoles.
Evacuaciones y situación humanitaria
Más de 220.000 personas tuvieron que abandonar sus casas, campings, complejos turísticos o residencias de ancianos en varios municipios, sobre todo en la península de Cap Ferret, pero también en parte en el cinturón metropolitano de Burdeos. Más de 150.000 personas fueron evacuadas en la región de los alrededores de Burdeos. En el centro de acogida Bordeaux-Lac encontraron refugio temporalmente hasta 6.000 personas.
En medio de la crisis, numerosos ciudadanos mostraron su solidaridad: unos 500 habitantes de la región se ofrecieron, según el alcalde de Burdeos, Thomas Cazenave, a hospedar a personas. Cazenave elogió el "impulso de solidaridad" que ha desatado la crisis sin precedentes. Mientras tanto, Alain, de 90 años, del municipio de Saint-Médard-en-Jalles, solo esperaba una cosa: "Por fin poder volver a casa". Los vecinos le habían informado del peligro de los incendios y lo habían llevado al centro de acogida de Burdeos.
También el sector turístico de la región se ve gravemente afectado. Patrick Seguin, presidente de la Cámara de Industria y Comercio (IHK) de Gironde, afirmó que el turismo se ha paralizado por completo. "Es un golpe durísimo: el turismo se ha paralizado por completo, la temporada se ha acabado", declaró Seguin. La portavoz del Gobierno francés, Maud Bregeon, había pedido el lunes con insistencia a la población que no viajara a la Gironde mientras el fuego no estuviera controlado: "Pedimos encarecidamente a los franceses y francesas que no se desplacen a la Gironde mientras el incendio no esté controlado".
Consecuencias económicas para la región turística
Entre los evacuados había también numerosos turistas. Una turista relató cómo ella y su familia lograban sobrellevar la situación: "Nosotros tres, los mayores, hemos dispuesto nuestras camas de forma que los pequeños estén un poco resguardados", explicó. Clélia, otra afectada, intentaba difundir optimismo: "Las camas de campaña son cómodas y les he asegurado a mis hijos que nos quedaremos juntos, pase lo que pase", declaró a medios franceses. Una señora mayor ofreció espontáneamente a la familia acogerlos a los cinco en su casa. "Hay comida y bebida, nos cuidan bien", continuó relatando Clélia.
También en España, los equipos de emergencia luchan contra incendios forestales devastadores. Sin embargo, en la lucha contra varios fuegos en la región alrededor de Madrid y en la provincia de Ávila, los equipos de emergencia lograron avances significativos. En Ávila, según estimaciones oficiales provisionales, se destruyó una superficie de casi 50.000 hectáreas; en total, las llamas han devastado allí hasta ahora casi 80.000 hectáreas de bosque y matorral. Solo en Ávila hubo que evacuar 15.000 hectáreas de bosque y a 5.000 habitantes.
Situación en España
El incendio en la región de la capital española es, según las autoridades, el mayor de la historia reciente de España desde que comenzaron los registros en 1968. En un principio, alrededor de 90.000 personas se vieron afectadas por evacuaciones o restricciones de circulación. En la zona de Vall d'Uixó, las llamas afectaron unas 10.000 hectáreas. El pueblo español de Burgohonfo, en la provincia de Ávila, sufrió graves daños. Entretanto, se pudieron levantar las evacuaciones de 13 municipios.
Ante la situación, el monarca de España hizo un llamado a la unidad en tiempos difíciles en medio de los devastadores incendios, con 75.000 evacuados. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se mostró optimista tras una reunión del comité de crisis en Madrid: "Vemos luz al final del túnel", afirmó. La prefecta competente de los departamentos de Gironde y Nouvelle-Aquitaine, Sophie Brocas, anunció entretanto: "Las próximas semanas serán aún difíciles".
Paralelamente a los incendios en Francia y España, también en otros países del sur de Europa hay bomberos desplegados. En Fox-Amphoux, cerca de Pontevès, en el departamento de Var, los equipos de rescate trabajan desde el miércoles. En los centros de acogida de los alrededores de Burdeos, un equipo de unas 200 personas de protección civil, reforzado por soldados y unos 300 voluntarios, entre ellos enfermeros y enfermeras titulados, se ocupa de los evacuados.
Solidaridad y ayuda voluntaria
La asociación "Interlude" lleva a los alojamientos actividades para niños y familias, para distraerlos. "Nos preguntamos cómo podíamos ser útiles en esta situación", explica Nicolas Sornat, de la asociación. Una voluntaria lo resume así: "Si yo estuviera en la situación de estas personas, me alegraría que alguien simplemente me arrancara una sonrisa, ni siquiera con un enfoque médico". Así logra conversar con numerosas de las personas que están condenadas a esperar, preocuparse y esperar. Un señor mayor resume: "La gente es muy amable, eso ayuda".
Ante la persistente sequedad y la próxima ola de calor, la situación en el suroeste de Francia sigue siendo tensa. Las autoridades subrayan que el regreso de los evacuados solo será posible cuando los incendios estén completamente controlados. Hasta entonces, miles de equipos de emergencia luchan contra las llamas, apoyados por una oleada de solidaridad de la población y por ayuda internacional.
La enorme dimensión del fuego cerca de Burdeos supone un desafío sin precedentes para los equipos de emergencia. La superficie destruida de 42.000 hectáreas, la evacuación de más de 150.000 personas y la persistente ola de calor demuestran que la crisis aún no está superada. El primer ministro Sánchez habló para España de "luz al final del túnel"; en Francia, en cambio, la prefecta Brocas advierte: "Las próximas semanas serán aún difíciles".
Perspectiva: a la espera de lluvia y temperaturas más frescas
Mientras la ayuda internacional llega y la solidaridad de la población crece, la incertidumbre sigue siendo grande. Los próximos días, con temperaturas de hasta