Burdeos, 29 de julio de 2026

Una semana después del estallido de los devastadores incendios forestales en el suroeste de Francia, alrededor de 2.750 bomberos, 23 aviones cisterna y más de 1.400 efectivos policiales luchan en la Gironde contra llamas que no cesan de renovarse, mientras una ola de calor con temperaturas de hasta 42 grados agrava aún más la situación.

Desde hace ya una semana, el fuego devasta el suroeste de Francia y ya ha destruido al menos 42.000 hectáreas de bosque y matorral, un triste récord en la historia reciente de la región. Como informó la prefecta de Burdeos, Sophie Brocas, el martes por la noche en la localidad de Lège-Cap-Ferret, durante el día ya se habían producido 14 nuevos brotes de los incendios. "El incendio está estabilizado, pero no controlado y no se sigue extendiendo", dijo la jefa de la administración regional.