Berlín, 16 de julio de 2026

El calor y la sequía han desatado en varios países europeos un debate sobre el consumo de agua, en el que asociaciones municipales y políticos de todo el país reclaman reglas uniformes para la extracción de agua, así como tasas de extracción para el comercio, la industria y la agricultura.

En Múnich, Dublín y otras regiones de Europa rigen desde hace días amplias restricciones al consumo de agua. En la capital bávara están prohibidos llenar piscinas privadas, regar céspedes y bombear agua de lagos y ríos. El alcalde Dominik Krause (Verdes) justificó la medida señalando que, "tras un invierno y una primavera extraordinariamente secos", los recursos del abastecimiento de agua de Múnich están "actualmente bajo una enorme presión". Las infracciones pueden acarrear multas de hasta 50.000 euros.