Jerusalén, 15 de julio de 2026

El Parlamento israelí (Knesset) aprobó el martes una reforma legal que debilita significativamente el control del Gobierno por parte de instituciones independientes, mientras Benjamín Netanyahu impulsa su controvertida reforma judicial.

La reforma reduce, entre otras cosas, la posición de la fiscal general, que hasta ahora actuaba como vigilante independiente de la legalidad de la actuación estatal. En adelante, el cargo estará más ligado a la línea política del Gobierno, según se desprende del proyecto de ley que obtuvo mayoría en la Knesset el martes.

Gali Baharav-Miara había expresado previamente serias objeciones a la iniciativa. Advirtió de que la reforma socava la separación de poderes y pone en cuestión la independencia del poder judicial. En un comunicado, habló de una intervención sin precedentes en el orden constitucional del país.